Chevrolet Captiva 2.0

Con aspecto de TT, pero tan sólo dos ruedas motrices y un motor ligeramente menos potente que el 4x4, esta versión del Captiva hace un guiño a las economías menos favorecidas y responde a las necesidades de los que no suelen hacer incursiones fuera del asfalto.
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Chevrolet Captiva 2.0
Chevrolet Captiva 2.0

Es evidente el auge comercial que los modelos denominados SUV o todocamino han experimentado en los últimos años. Su polivalencia de uso, unas importantes dosis de practicidad, generoso tamaño y la posibilidad de circular por pistas de manera eventual hacen que muchos usuarios vean en estos modelos un excelente cómplice, tanto para del día a día, como para desarrollar alguna actividad lúdica o deportiva el fin de semana.

Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, como en tantas otras categorías, el precio puede resultar un muro infranqueable para muchas economías. Ocurre lo que sucedió en su momento con los monovolúmenes, cuyo planteamiento y configuración tenía un montón de adeptos, pero el precio no permitió despegar a la categoría hasta la aparición de los monovolúmenes “pequeños”, de similar enfoque, pero mucho más asequibles.

El Captiva FWD intenta resolver, al menos de manera parcial, el problema financiero, con un precio muy asequible con relación a sus rivales. Y para ello ha ajustado la configuración del coche, tanto en lo tocante a la técnica, como en lo que afecta al equipamiento para obtener un precio ajustado.

La referencia obligada a la hora de valorar esta versión del Captiva es su hermano mayor de cuatro ruedas motrices, con el que comparte la mecánica y, lógicamente, la carrocería. Decimos que comparte la mecánica, pero lo hace sólo de manera parcial ya que el motor 2 litros VCDI ofrece una electrónica específica que reduce la potencia a 127 CV nominales con relación a los 150 CV que anuncia el 4x4. Paradójicamente se reduce la potencia retocando sólo la electrónica ya que el resto de los componentes se mantiene invariado —intercooler, turbo de geometría variable, filtro de partículas—.

Como veremos más adelante, esta pérdida de rendimiento se ve compensada con otros factores, con lo que el potencial dinámico del coche no sufre mermas en absoluto. Un elemento que criticamos en su momento en el Captiva 4x4 fueron los largos desarrollos de su transmisión que condicionaban en cierta medida las prestaciones, especialmente la respuesta a bajo régimen.

Los desarrollos —más cortos— y el menor peso con relación a su homólogo de cuatro ruedas motrices hacen que esta versión mejore las cifras de recuperación y adelantamiento que, sin ser especialmente rápidas, ofrecen un potencial dinámico más que digno.

Es evidente el auge comercial que los modelos denominados SUV o todocamino han experimentado en los últimos años. Su polivalencia de uso, unas importantes dosis de practicidad, generoso tamaño y la posibilidad de circular por pistas de manera eventual hacen que muchos usuarios vean en estos modelos un excelente cómplice, tanto para del día a día, como para desarrollar alguna actividad lúdica o deportiva el fin de semana.

Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, como en tantas otras categorías, el precio puede resultar un muro infranqueable para muchas economías. Ocurre lo que sucedió en su momento con los monovolúmenes, cuyo planteamiento y configuración tenía un montón de adeptos, pero el precio no permitió despegar a la categoría hasta la aparición de los monovolúmenes “pequeños”, de similar enfoque, pero mucho más asequibles.

El Captiva FWD intenta resolver, al menos de manera parcial, el problema financiero, con un precio muy asequible con relación a sus rivales. Y para ello ha ajustado la configuración del coche, tanto en lo tocante a la técnica, como en lo que afecta al equipamiento para obtener un precio ajustado.

La referencia obligada a la hora de valorar esta versión del Captiva es su hermano mayor de cuatro ruedas motrices, con el que comparte la mecánica y, lógicamente, la carrocería. Decimos que comparte la mecánica, pero lo hace sólo de manera parcial ya que el motor 2 litros VCDI ofrece una electrónica específica que reduce la potencia a 127 CV nominales con relación a los 150 CV que anuncia el 4x4. Paradójicamente se reduce la potencia retocando sólo la electrónica ya que el resto de los componentes se mantiene invariado —intercooler, turbo de geometría variable, filtro de partículas—.

Como veremos más adelante, esta pérdida de rendimiento se ve compensada con otros factores, con lo que el potencial dinámico del coche no sufre mermas en absoluto. Un elemento que criticamos en su momento en el Captiva 4x4 fueron los largos desarrollos de su transmisión que condicionaban en cierta medida las prestaciones, especialmente la respuesta a bajo régimen.

Los desarrollos —más cortos— y el menor peso con relación a su homólogo de cuatro ruedas motrices hacen que esta versión mejore las cifras de recuperación y adelantamiento que, sin ser especialmente rápidas, ofrecen un potencial dinámico más que digno.

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