Chevrolet Cruze 2.0D LS vs Citroën C4 1.6 HDI 4p

Las berlinas derivadas de los compactos ofrecen casi tanto espacio como las medias y maleteros comparables. Tanto el Citroën C4 como el Chevrolet Cruze son ejemplos de modelos interesantes que os permitirán ahorrar un buen puñado de euros si son este tipo de carrocería lo que buscáis.
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Chevrolet Cruze 2.0D LS vs Citroën C4 1.6 HDI 4p
Chevrolet Cruze 2.0D LS vs Citroën C4 1.6 HDI 4p

Prácticamente, el mismo dinero se paga por ambos modelos y, sin embargo, la diferencia de motorización es apreciable. El Chevrolet dispone de un motor de 2 litros y 125 CV, capacitado para llegar a los 150 -como lo demuestra en la versión superior- mientras que el Citroën se honra de disponer de uno de los 1.6 litros turbodiésel más abundantes del mercado. Sus 110 CV son únicos y, aunque en el futuro verán su cifra de potencia crecer con el uso de inyecciones más modernas, no hay en el mercado modelo que cuente con más potencia con este propulsor. De entrada, y viendo las cifras, podría parecer que la ventaja del Chevrolet debería ser amplia. Sin embargo, y nos imaginamos que por cuestión de ahorro de costes, este Cruze posee los mismos desarrollos que la versión de 25 CV más.

El resultado es que, juntando estos largos desarrollos con un motor cuya respuesta a bajas vueltas no es todo lo buena que sería de desear, este Cruze no resulta tan rápido como podría y, lo que es peor, en muchas situaciones del tráfico diario te encuentras sin respuesta y obligado a reducir de marcha rápidamente si queremos ganar velocidad. Una vez que se tiene en cuenta esto, no es raro tener que entrar en una marcha inferior a la de su rival en el mismo sitio y a la misma velocidad, para lograr mantener su ritmo de marcha. Y, ¡ojo!, que no nos referimos a una conducción rápida, sino todo lo contrario, en ciudad y rotondas, sobre todo. En vías urbanas es fácil encontrarse en segunda, girando en un cruce y encontrarnos con el coche totalmente inerte. A partir de ahí, el recurso a la primera o a patinar el embrague, es obligado. Las cifras de recuperación en quinta y, sobre todo, sexta muestran a las claras que el uso del cambio es obligado en bastantes ocasiones, muchas más, desde luego que en el Citroën. En éste, la mejor respuesta del motor a bajo régimen y los desarrollos más sabiamente ajustados, convierten su conducción mucho más placentera y sencilla además de que, cronómetro en mano, son bastantes las pruebas en que supera al más potente Chevrolet.

Los dos centímetros de batalla extras en posesión del C4 se trasladan, directamente, a la cota de confort. Eso, sin embargo, no se traduce en mayor espacio para las piernas de los pasajeros posteriores, que en ambos modelos juegan casi con los mismos centímetros, con alguno menos en el modelo francés. En anchura de habitáculo casi calcan las cotas de habitáculo, por lo que se puede afirmar que la habitabilidad es igual en ambos modelos. La diferencia principal se encuentra detrás, en el maletero, donde el Citroën gana con cierta amplitud: 70 litros.

El conductor, pese a que ambos disponen de reglaje en altura de los asientos, parece emplazado en el Chevrolet más bajo que en el Citroën, lo que, como todo, tiene sus detractores y sus amantes. Los asientos delanteros del Cruze sujetan el cuerpo mucho mejor que los del C4, sobre todo cuando éstos poseen la tapicería de cuero, menos adherente y que también endurece el mullido. El C4 posee la ventaja de su instrumentación central que, aunque un cierto número de conductores no aprecia, sí permite una libertad total de reglaje del volante, puesto que éste no interfiere en su visión. Para nuestro gusto, el cuerpo central del volante fijo en el Citroën con buen número de los controles secundarios en él, es todo un acierto y ayuda a su sencillo manejo y localización sin necesidad de distraer la atención de la carretera.

La presentación visual de ambos interiores inclina la balanza hacia el modelo francés en la calidad de los plásticos mientras el Cruze posee un recubrimiento textil de buena parte del salpicadero que mejora la apreciación cualitativa, aunque no estamos seguros de su evolución tras años con el sol brillando sobre él. Otra diferencia entre estos modelos es su climatización. Mientras el Citroën posee un climatizador bizona, el Cruze se conforma con un sistema de aire acondicionado, donde su intensidad refrigerante se encomienda al conductor a base de aumentar o disminuir la velocidad de giro del ventilador.

La dotación de elementos de seguridad pasiva es similar si hablamos de la cantidad de airbags incluidos. Es curioso como en el C4 hay que pagar aparte el control de estabilidad, aunque no es muy caro, pero siendo el nivel de equipamiento Exclusive, parece fuera de lugar. La capacidad de frenada del Citroën se ha mostrado superior al del Chevrolet y no sólo por las distancias de parada sino por el equilibrio en la frenada, donde el C4 se mantiene más quieto que su rival. Otro punto a destacar es que, mientras el modelo francés ha obtenido cinco estrellas en las pruebas de choque EuroNCAP en la protección de los ocupantes adultos, cuatro en los niños y tres en la de los peatones, el Cruze no se ha presentado a estos ensayos.

Pocas diferencias en la cantidad a pagar por ambos modelos, pero la dotación de equipamiento del Citroën y Chevrolet es distinta. El primero dispone de serie de control de crucero, encendido automático de luces, guantera refrigerada y regulación lumbar de asiento del conductor mientras el segundo posee alarma y sensor de aparcamiento trasero. En fin, unos decidirán que lo primero es más interesante y otros, que lo segundo. En todo caso, el Citroën admite, con opciones, un equipamiento más completo.

Comportamiento

Prácticamente, el mismo dinero se paga por ambos modelos y, sin embargo, la diferencia de motorización es apreciable. El Chevrolet dispone de un motor de 2 litros y 125 CV, capacitado para llegar a los 150 -como lo demuestra en la versión superior- mientras que el Citroën se honra de disponer de uno de los 1.6 litros turbodiésel más abundantes del mercado. Sus 110 CV son únicos y, aunque en el futuro verán su cifra de potencia crecer con el uso de inyecciones más modernas, no hay en el mercado modelo que cuente con más potencia con este propulsor. De entrada, y viendo las cifras, podría parecer que la ventaja del Chevrolet debería ser amplia. Sin embargo, y nos imaginamos que por cuestión de ahorro de costes, este Cruze posee los mismos desarrollos que la versión de 25 CV más.

El resultado es que, juntando estos largos desarrollos con un motor cuya respuesta a bajas vueltas no es todo lo buena que sería de desear, este Cruze no resulta tan rápido como podría y, lo que es peor, en muchas situaciones del tráfico diario te encuentras sin respuesta y obligado a reducir de marcha rápidamente si queremos ganar velocidad. Una vez que se tiene en cuenta esto, no es raro tener que entrar en una marcha inferior a la de su rival en el mismo sitio y a la misma velocidad, para lograr mantener su ritmo de marcha. Y, ¡ojo!, que no nos referimos a una conducción rápida, sino todo lo contrario, en ciudad y rotondas, sobre todo. En vías urbanas es fácil encontrarse en segunda, girando en un cruce y encontrarnos con el coche totalmente inerte. A partir de ahí, el recurso a la primera o a patinar el embrague, es obligado. Las cifras de recuperación en quinta y, sobre todo, sexta muestran a las claras que el uso del cambio es obligado en bastantes ocasiones, muchas más, desde luego que en el Citroën. En éste, la mejor respuesta del motor a bajo régimen y los desarrollos más sabiamente ajustados, convierten su conducción mucho más placentera y sencilla además de que, cronómetro en mano, son bastantes las pruebas en que supera al más potente Chevrolet.

Los dos centímetros de batalla extras en posesión del C4 se trasladan, directamente, a la cota de confort. Eso, sin embargo, no se traduce en mayor espacio para las piernas de los pasajeros posteriores, que en ambos modelos juegan casi con los mismos centímetros, con alguno menos en el modelo francés. En anchura de habitáculo casi calcan las cotas de habitáculo, por lo que se puede afirmar que la habitabilidad es igual en ambos modelos. La diferencia principal se encuentra detrás, en el maletero, donde el Citroën gana con cierta amplitud: 70 litros.

El conductor, pese a que ambos disponen de reglaje en altura de los asientos, parece emplazado en el Chevrolet más bajo que en el Citroën, lo que, como todo, tiene sus detractores y sus amantes. Los asientos delanteros del Cruze sujetan el cuerpo mucho mejor que los del C4, sobre todo cuando éstos poseen la tapicería de cuero, menos adherente y que también endurece el mullido. El C4 posee la ventaja de su instrumentación central que, aunque un cierto número de conductores no aprecia, sí permite una libertad total de reglaje del volante, puesto que éste no interfiere en su visión. Para nuestro gusto, el cuerpo central del volante fijo en el Citroën con buen número de los controles secundarios en él, es todo un acierto y ayuda a su sencillo manejo y localización sin necesidad de distraer la atención de la carretera.

La presentación visual de ambos interiores inclina la balanza hacia el modelo francés en la calidad de los plásticos mientras el Cruze posee un recubrimiento textil de buena parte del salpicadero que mejora la apreciación cualitativa, aunque no estamos seguros de su evolución tras años con el sol brillando sobre él. Otra diferencia entre estos modelos es su climatización. Mientras el Citroën posee un climatizador bizona, el Cruze se conforma con un sistema de aire acondicionado, donde su intensidad refrigerante se encomienda al conductor a base de aumentar o disminuir la velocidad de giro del ventilador.

La dotación de elementos de seguridad pasiva es similar si hablamos de la cantidad de airbags incluidos. Es curioso como en el C4 hay que pagar aparte el control de estabilidad, aunque no es muy caro, pero siendo el nivel de equipamiento Exclusive, parece fuera de lugar. La capacidad de frenada del Citroën se ha mostrado superior al del Chevrolet y no sólo por las distancias de parada sino por el equilibrio en la frenada, donde el C4 se mantiene más quieto que su rival. Otro punto a destacar es que, mientras el modelo francés ha obtenido cinco estrellas en las pruebas de choque EuroNCAP en la protección de los ocupantes adultos, cuatro en los niños y tres en la de los peatones, el Cruze no se ha presentado a estos ensayos.

Pocas diferencias en la cantidad a pagar por ambos modelos, pero la dotación de equipamiento del Citroën y Chevrolet es distinta. El primero dispone de serie de control de crucero, encendido automático de luces, guantera refrigerada y regulación lumbar de asiento del conductor mientras el segundo posee alarma y sensor de aparcamiento trasero. En fin, unos decidirán que lo primero es más interesante y otros, que lo segundo. En todo caso, el Citroën admite, con opciones, un equipamiento más completo.

Comportamiento
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