BMW Serie 1 Cabrio: el más pequeño

Los cabrios están de moda y BMW lo sabe. Su última apuesta ha sido la transformación realizada sobre el Serie 1 Coupé, al que ahora se le sustituye el techo por una capota de flexible. Lo hemos conducido y os aseguramos que mantiene la esencia dinámica de cualquier BMW.
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BMW Serie 1 Cabrio: el más pequeño
BMW Serie 1 Cabrio: el más pequeño

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

En BMW tenían claro desde hace tiempo que del Serie 1 desarrollarían una carrocería Cabrio. De hecho, este modelo parte de la carrocería coupé, con la que mantiene más diferencias que las que existen entre el Serie 3 Coupé y el Cabrio, este último con un techo duro escamoteable. Por motivos de espacio, fundamentalmente, se ha preferido optar por un techo flexible en lugar de uno rígido.

Tal como ocurre en otras carrocerías del Serie 1, la gama de motores es bastante amplia, partiendo de los cuatro cilindros 118i y 120i de 143 y 170 CV respectivamente. A continuación se situarían los propulsores de seis cilindros en línea, con el 125i de 218 CV y el impresionante 135i biturbo de tres litros y 306 CV. Este último se ha presentado junto con la carrocería Coupé del Serie 1 y pronto estará disponible tanto para el cuatro como para el cinco puertas. La única alternativa para quienes prefieran el gasóleo como combustible es, de momento, el 120d de 177 CV.

En BMW han trabajado para lograr un bastidor con la máxima rigidez, capaz de transmitir al volante toda la deportividad propia de la marca. Los refuerzos aplicados en el chasis han sido numerosos, como los realizados sobre el pilar A, con el marco del parabrisas con aceros de alta resistencia. Los largueros de la zona del maletero y los bajos de la carrocería también han sido reforzados. El ancho de vías traseros es, respecto al resto de carrocerías de la Serie 1, 20 mm más ancho y, en opción, se puede solicitar el paquete M, que incluye, además del kit aerodinámico, una amortiguación más firme y la altura rebajada en 15 mm. Este kit es de serie en el 135i.

En el desarrollo de la Serie 1 una de las premisas básicas ha sido que la seguridad tenía que estar al mismo nivel que en cualquier otro modelo cabrio de BMW. Es por ello que, además de todos los sistemas empleados habitualmente, se han incluido unos arcos antivuelco retráciles camuflados tras los reposacabeza traseros. El único inconveniente es que la estructura que soporta los arcos sólo permite comunicar el maletero con el habitáculo mediante un hueco en los respaldos traseros, suficiente para transportar algunos objetos largos. El volumen total del maletero asciende hasta los 290 litros, correcto, para tratarse de un descapotable de este tamaño.

Si cuando vayamos conduciendo aparece un sol radiante o, por el contrario, el día se pone feo, bastan 22 segundos para abrir o cerrar la capota con sólo pulsar un botón. La capota va protegida por una tapa para conseguir una línea muy estilizada, similar a la del Serie 3 cuando está descapotad. Resulta muy interesante el hecho de que pueda accionarse con el vehículo en marcha, hasta un máximo de 50 km/h en el BMW.

Disponer de propulsión trasera en un modelo cabrio y con una longitud contenida implica sacrificios en la habitabilidad. Las dos plazas traseras son, en el Serie 1, muy justas. La anchura sí puede llegar a ser suficiente para dos personas, pero la distancia longitudinal para las piernas es demasiado escaso para adultos. La altura libre al techo en las plazas traseras no es suficiente para tallas altas, y pese a la verticalidad del respaldo, es fácil rozar la lona con la cabeza.

En esta toma de contacto la versión que pudimos conducir fue el 125i, un BMW en toda regla. Permite rodar a ritmos muy rápidos sin echar en falta la rigidez propia de la carrocería coupé. En zonas viradas resulta muy ágil, con un tacto de dirección preciso y rápido. Los 218 CV son suficientes para que la trasera reaccione de inmediato si descargamos todo el potencial del seis cilindros a la salida de los giros más cerrados. En cualquier caso, la electrónica nos vigila, y mientras que no desconectemos el DSC, la conducción apenas difiere de la de un tracción delantera.

El 125i es, de todos los motores que se ofrecen en la Serie 1, el único que no es de inyección directa. Según el responsable de motores de BMW, no necesita la inyección directa, puesto que es un propulsor que sólo se comercializa en la UE y supera la normativa actual. Como opción, se puede elegir un cambio automático de seis relaciones con accionamiento secuencial.

El equipamiento de serie es muy completo, aunque, como suele ser habitual en la marca, la lista de opciones es interminable. Una de las más interesantes es una tapicería de piel con un tratamiento especial, que refleja los rayos del sol y evita que la tapicería se caliente demasiado cuando aparcamos el coche con la capota quitada. El Serie 1 es, por tanto, un capricho más al alcance, aunque para conducirlo haya que pagar poco más de 30.000 euros. Si alguien estaba esperándolo, que sepa que ya se admiten pedidos.

Versión Potencia Euros
BMW 118i Cabrio 143 CV 30.900
BMW 120i Cabrio 170 CV 33.900
BMW 120iA Cabrio 170 CV 37.736
BMW 120d Cabrio 177 CV 35.800
BMW 125i Cabrio 218 CV 38.900
BMW 135i Cabrio 306 CV 50.200

Autopista ha comparado al nuevo BMW Serie 1 Cabrio con su rival de Audi, el A3 Cabrio. ¿Quién saldrá ganador? Descúbrelo este martes en tu quiosco.

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