BMW 325i Coupé

Todo un lobo, con piel de lobo, que se deja guiar como una oveja, pero –cuando quiere- saca todo el instinto... El 325i Coupé es un señor deportivo, pero no radical; una fiera en cautividad, un caballero salvaje.
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BMW 325i Coupé
BMW 325i Coupé

Bienvenidos a los amantes de los coupés, a aquellos que busquen algo más que un coche para ir de A a B. Compradores que se interesan por algo más que prestaciones, habitabilidad o equipamiento... En definitiva, que quieren enamorarse de su vehículo.

Y los diseñadores de BMW tenían muy claro que el flechazo siempre es a primera vista. Este 325i Coupé, además de su carrocería afilada (más larga, baja y estrecha que un Serie 3), se distingue por una nervadura más pronunciada en el frontal, faros más rasgados y aletas delanteras de material sintético (con lo que se ahorra peso). El perfil es claramente más aerodinámico, mientras que también se han variado la inclinación de los cristales y el maletero.

Su interior es innegablemente BMW. Destacamos los asientos delanteros de corte deportivo y de múltiples regulaciones. No olvides que está homologado para cuatro pasajeros, por lo que se ha estirado el túnel central hasta las plazas traseras. ¿Su utilidad? Escasa, si salvamos que tiene una pequeña guantera para esos ocupantes. Eso sí, el efecto estético es innegable y no roba espacio útil. De hecho, este coupé es mucho más utilizable que los de otras firmas. Atrás, hay espacio para dos adultos y sólo tendrán problema con la altura si sobrepasan el 1,80 metros. El acceso atrás es fácil: los asientos delanteros tienen un tirador con los que desplazarlos y, en caso necesario, con un botón podemos conseguir llevarlo a su posición más adelantada. Por cierto, nuestro protagonista tiene la misma capacidad de maletero que la berlina: 430 litros (un dato muy a tener en cuenta).

También hay cambios que no se ven, pero que tendrás que tener en cuenta: pesa 10 kilos menos que la berlina y –como no tiene puertas traseras- se han incorporado refuerzos tubulares en el montante que separa las ventanillas.

No es fácil encontrar un rival directo a nuestro protagonista. Precio, tamaño y motor no se dan en las misma relación. Aquí tienes de un vistazo tres de los modelos que podían plantarle cara. El denominador común: belleza sobre ruedas.

En este tipo de coches, con puertas delanteras tan voluminosas, los cinturones de seguridad quedan muy retrasados. Por eso, BMW apuesta por una especie de brazos de robot que te acercan los cinturones automáticamente nada más detectar que se ha cerrado la puerta y hay peso en los asientos delanteros. Además, si no nos ponemos el cinturón, un pitido nos recuerda nuestro ¡“gran”! error.

El puesto de conducción es digno de un coche con vocación deportiva: múltiples regulaciones, asiento bajo y deportivo, buena visibilidad... El único pero continúa siendo el sistema de navegación, ese jostick central que controla todas las funciones del coche y al que no terminamos de acostumbrarnos.

Los asientos deportivos no son de serie (cuestan 774 euros). Además, no olvides que la regulación eléctrica con memoria de los asientos delanteros es un extra (929 euros). También tienes que pagar otros 446 euros para que sean calefactables y 360 euros más si quieres regulación lumbar. Por no hablar de los 2.130 euros por la tapicería de cuero... Vamos, que sentarse a gusto sale caro.

Ya es hora de apretar el botón (sí, olvídate de la tradicional llave de contacto) y empezar a disfrutar.

Bienvenidos a los amantes de los coupés, a aquellos que busquen algo más que un coche para ir de A a B. Compradores que se interesan por algo más que prestaciones, habitabilidad o equipamiento... En definitiva, que quieren enamorarse de su vehículo.

Y los diseñadores de BMW tenían muy claro que el flechazo siempre es a primera vista. Este 325i Coupé, además de su carrocería afilada (más larga, baja y estrecha que un Serie 3), se distingue por una nervadura más pronunciada en el frontal, faros más rasgados y aletas delanteras de material sintético (con lo que se ahorra peso). El perfil es claramente más aerodinámico, mientras que también se han variado la inclinación de los cristales y el maletero.

Su interior es innegablemente BMW. Destacamos los asientos delanteros de corte deportivo y de múltiples regulaciones. No olvides que está homologado para cuatro pasajeros, por lo que se ha estirado el túnel central hasta las plazas traseras. ¿Su utilidad? Escasa, si salvamos que tiene una pequeña guantera para esos ocupantes. Eso sí, el efecto estético es innegable y no roba espacio útil. De hecho, este coupé es mucho más utilizable que los de otras firmas. Atrás, hay espacio para dos adultos y sólo tendrán problema con la altura si sobrepasan el 1,80 metros. El acceso atrás es fácil: los asientos delanteros tienen un tirador con los que desplazarlos y, en caso necesario, con un botón podemos conseguir llevarlo a su posición más adelantada. Por cierto, nuestro protagonista tiene la misma capacidad de maletero que la berlina: 430 litros (un dato muy a tener en cuenta).

También hay cambios que no se ven, pero que tendrás que tener en cuenta: pesa 10 kilos menos que la berlina y –como no tiene puertas traseras- se han incorporado refuerzos tubulares en el montante que separa las ventanillas.

No es fácil encontrar un rival directo a nuestro protagonista. Precio, tamaño y motor no se dan en las misma relación. Aquí tienes de un vistazo tres de los modelos que podían plantarle cara. El denominador común: belleza sobre ruedas.

En este tipo de coches, con puertas delanteras tan voluminosas, los cinturones de seguridad quedan muy retrasados. Por eso, BMW apuesta por una especie de brazos de robot que te acercan los cinturones automáticamente nada más detectar que se ha cerrado la puerta y hay peso en los asientos delanteros. Además, si no nos ponemos el cinturón, un pitido nos recuerda nuestro ¡“gran”! error.

El puesto de conducción es digno de un coche con vocación deportiva: múltiples regulaciones, asiento bajo y deportivo, buena visibilidad... El único pero continúa siendo el sistema de navegación, ese jostick central que controla todas las funciones del coche y al que no terminamos de acostumbrarnos.

Los asientos deportivos no son de serie (cuestan 774 euros). Además, no olvides que la regulación eléctrica con memoria de los asientos delanteros es un extra (929 euros). También tienes que pagar otros 446 euros para que sean calefactables y 360 euros más si quieres regulación lumbar. Por no hablar de los 2.130 euros por la tapicería de cuero... Vamos, que sentarse a gusto sale caro.

Ya es hora de apretar el botón (sí, olvídate de la tradicional llave de contacto) y empezar a disfrutar.

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