BMW 325i

La Serie 3 es una de las berlinas más deportivas y prestigiosas del segmento y este 325i, con sus 218 CV, una de sus versiones estrella, sobre todo para los que aman los “gasolina” y no consideran el automóvil un mero medio de transporte.
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BMW 325i
BMW 325i

Ya hemos tenido la oportunidad de ponernos al volante de varias versiones de la Serie 3 y en todas y cada una de ella, la sensación es la misma: “¡Cómo va este coche!”. Pues en este 325i nos tenemos que repetir y afirmar que es un coche que va sobre raíles, que permite pasar por curvas a una velocidad endiablada y que proporciona una gran diversión al volante sin que se pierda ni un ápice de seguridad.

No te amilanes por los 218 CV de este propulsión trasera, pues cuando circulas con este coche, aunque vayas muy rápido, tienes la sensación de tener todo bajo control. De comportamiento, se parece más a un propulsión delantera, por el hecho de tener una ligera tendencia al subviraje, más que al sobreviraje, que también puede darse, aunque en situaciones extremas y provocadas.

Las suspensiones te radian el estado del asfalto y su firmeza hace que percibas que la carrocería no eleva su distancia respecto al suelo ni siquiera cuando sometes a este 325i a “perrerías” en carreteras reviradas. El problema es que tanta dureza en las suspensiones las pagan nuestros riñones en los asfaltos rotos o en malas condiciones.

Los frenos funcionan muy bien y así lo demuestran las distancias de frenada desde 120 km/h, que, con 50,9 metros, lo colocan como una de las mejores berlinas del segmento en este apartado. Igualmente, no se podemos realizar ninguna crítica al tacto, la mordiente y la resistencia a la fatiga de los mismos, porque nuestra experiencia ha sido muy favorable.

Uno de los elementos que no habíamos probado hasta ahora en la gama era su nueva dirección activa, que es opcional, por 1.485 euros, sólo en determinadas versiones. A través de un motor eléctrico, este sistema es capaz de variar la desmultiplicación de la dirección a alta y baja velocidad, y de producir un ligero contravolante automático cuando el ESP detecta sobreviraje.

En la práctica, nos ha parecido una opción fantástica a la hora de “irse de curvas”, pues los esfuerzos para girar se reducen sin que se pierda sensibilidad ni precisión en la dirección. A velocidades elevadas en autopistas en buen estado no nos gusta tanto, pues hay que ir realizando continuas correcciones al ser muy sensible. También es necesario un pequeño período de adaptación, ya que la primera vez que lo conduces tiendes a girar más de lo necesario y esto, en un calle estrecha sobre todo, puede resultar fatal para la integridad de la carrocería.

Si en materia de comportamiento el Serie 3 es la referencia, en el apartado del espacio también se ha dado un paso adelante respecto a la anterior generación. La habitabilidad en las plazas traseras se sitúa entre las mejores del segmento y solamente es superado por el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo y el Octavia de Skoda. Metro en mano, esto se traduce en bastantes centímetros para los pasajeros, aunque seguimos recomendando que, para viajar realmente cómodos, mejor dos que tres personas.

El maletero, sin embargo, no destaca por su capacidad de carga y es el peor entre la competencia. A pesar de contar con unas formas regulares y bastante aprovechables, sus 390 litros de cubicaje quedan en poco frente a los 455 litros del Clase C, los 490 del A4, los 500 litros del Mondeo o los 530 del Avensis.

El precio de tarifa de este 325i es de 37.000 euros. Por ese precio, cuenta con un equipamiento de serie que podemos catalogar como “justito” en relación con su valor de adquisición. Se incluyen, sin sobreprecio, elementos como climatizador, radio CD, control de estabilidad, control de presión de los neumáticos, llantas de aleación y diversos airbags.

No obstante, para cualquier intento de completar este equipamiento es necesario “pasar por caja”, aunque, eso sí, las opciones disponibles son muchas. Así, podemos destacar elementos como los asientos delanteros deportivos (758 euros), el control del aparcamiento delantero y trasero (868 euros), el control de crucero (371 euros), la pintura metalizada (763), el sistema de navegación (1.920), la suspensión deportiva (347) e incluso una televisión (1.238 euros).

El BMW 325i nos ha parecido un automóvil muy equilibrado, potente, que otorga un comportamiento divertido y que resulta más barato de adquirir y mantener que su hermano el 330i, quizás uno de sus rivales más duros.

Ya hemos tenido la oportunidad de ponernos al volante de varias versiones de la Serie 3 y en todas y cada una de ella, la sensación es la misma: “¡Cómo va este coche!”. Pues en este 325i nos tenemos que repetir y afirmar que es un coche que va sobre raíles, que permite pasar por curvas a una velocidad endiablada y que proporciona una gran diversión al volante sin que se pierda ni un ápice de seguridad.

No te amilanes por los 218 CV de este propulsión trasera, pues cuando circulas con este coche, aunque vayas muy rápido, tienes la sensación de tener todo bajo control. De comportamiento, se parece más a un propulsión delantera, por el hecho de tener una ligera tendencia al subviraje, más que al sobreviraje, que también puede darse, aunque en situaciones extremas y provocadas.

Las suspensiones te radian el estado del asfalto y su firmeza hace que percibas que la carrocería no eleva su distancia respecto al suelo ni siquiera cuando sometes a este 325i a “perrerías” en carreteras reviradas. El problema es que tanta dureza en las suspensiones las pagan nuestros riñones en los asfaltos rotos o en malas condiciones.

Los frenos funcionan muy bien y así lo demuestran las distancias de frenada desde 120 km/h, que, con 50,9 metros, lo colocan como una de las mejores berlinas del segmento en este apartado. Igualmente, no se podemos realizar ninguna crítica al tacto, la mordiente y la resistencia a la fatiga de los mismos, porque nuestra experiencia ha sido muy favorable.

Uno de los elementos que no habíamos probado hasta ahora en la gama era su nueva dirección activa, que es opcional, por 1.485 euros, sólo en determinadas versiones. A través de un motor eléctrico, este sistema es capaz de variar la desmultiplicación de la dirección a alta y baja velocidad, y de producir un ligero contravolante automático cuando el ESP detecta sobreviraje.

En la práctica, nos ha parecido una opción fantástica a la hora de “irse de curvas”, pues los esfuerzos para girar se reducen sin que se pierda sensibilidad ni precisión en la dirección. A velocidades elevadas en autopistas en buen estado no nos gusta tanto, pues hay que ir realizando continuas correcciones al ser muy sensible. También es necesario un pequeño período de adaptación, ya que la primera vez que lo conduces tiendes a girar más de lo necesario y esto, en un calle estrecha sobre todo, puede resultar fatal para la integridad de la carrocería.

Si en materia de comportamiento el Serie 3 es la referencia, en el apartado del espacio también se ha dado un paso adelante respecto a la anterior generación. La habitabilidad en las plazas traseras se sitúa entre las mejores del segmento y solamente es superado por el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo y el Octavia de Skoda. Metro en mano, esto se traduce en bastantes centímetros para los pasajeros, aunque seguimos recomendando que, para viajar realmente cómodos, mejor dos que tres personas.

El maletero, sin embargo, no destaca por su capacidad de carga y es el peor entre la competencia. A pesar de contar con unas formas regulares y bastante aprovechables, sus 390 litros de cubicaje quedan en poco frente a los 455 litros del Clase C, los 490 del A4, los 500 litros del Mondeo o los 530 del Avensis.

El precio de tarifa de este 325i es de 37.000 euros. Por ese precio, cuenta con un equipamiento de serie que podemos catalogar como “justito” en relación con su valor de adquisición. Se incluyen, sin sobreprecio, elementos como climatizador, radio CD, control de estabilidad, control de presión de los neumáticos, llantas de aleación y diversos airbags.

No obstante, para cualquier intento de completar este equipamiento es necesario “pasar por caja”, aunque, eso sí, las opciones disponibles son muchas. Así, podemos destacar elementos como los asientos delanteros deportivos (758 euros), el control del aparcamiento delantero y trasero (868 euros), el control de crucero (371 euros), la pintura metalizada (763), el sistema de navegación (1.920), la suspensión deportiva (347) e incluso una televisión (1.238 euros).

El BMW 325i nos ha parecido un automóvil muy equilibrado, potente, que otorga un comportamiento divertido y que resulta más barato de adquirir y mantener que su hermano el 330i, quizás uno de sus rivales más duros.

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