BMW Serie 530D GT

Controvertido en su línea. Majestuoso en su dinámica. Encierra mucho de Serie 7 y supone la antesala de lo que, en cuestión de días, vamos a encontrarnos en la nueva generación del Serie 5. Se disfruta de un extraordinario confort desde atrás. Enamora desde delante… A sus mandos.
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BMW Serie 530D GT
BMW Serie 530D GT

Perdonen que, para abrirnos paso, no hagamos el más mínimo análisis de esta peculiar y novedosa carrocería —luego tocamos el tema—, pero es que lo primero que “nos sale” nada más subirnos al Serie 5 GT es destacar el excepcional dinamismo de esta berlina grande hecha a partir de un coche enorme —tecnológicamente, herencia Serie 7—. El Serie GT responde a ese nuevo libro de estilo de todo fabricante Premium: abarcar tanto como se pueda para no dejar hueco al rival. Junto a la berlina —lanzamiento en abril— y el Touring —después de verano—, el Serie 5 también ofrece esa este exclusivo GT no sólo para los indecisos entre uno y otro formato de carrocería, sino también para quienes busquen un toque elegante y glamoroso sin salirse de esta Serie.

Demasiado grande, ancho y, sobre todo, alto como para concederle el título de berlina. Hay mucho de X6 en su zaga, cuya caída se insinúa cual copé. Aquí se concentra la principal peculiaridad de este BMW Serie 5 GT: su doble acceso al maletero con tapa/portón mediante una solución similar a la utilizada por Skoda en el Superb, pero implementada y desarrollada por BMW a lo grande en complejidad y peso: todas sus elementos auxiliares y la obligación de aumentar la rigidez en esta zona ha llevado al 530d GT a un peso superior a las dos toneladas reales, peso superior al registrado por un Serie 7 con idéntica mecánica.

Seguro que este Serie 5 GT nace con la premisa de conceder el mayor bienestar a bordo de quienes ocupen sus plazas posteriores, pero BMW sigue sin descuidad a ese cliente que busca el dinamismo en la máxima expresión. Lograrlo con cinco metros de coche y más de tres de batalla ha sido una gran proeza industrial que responde al empleo de sofisticadas soluciones capaces de desafiar a la física, como por ejemplo, sus dirección activa integral —opción—. Objetivo alcanzado. Y con creces. Indiscutible seguridad activa, facilidad de conducción y agilidad de reacciones, todo ello con una calidad de rodadura excepcional. Cuesta creerlo, pero basta abandonar su hábitat natural y adentrarse en coto privado de deportivos para saborear un coche con una cintura excepcionalmente participativa.

Pero hablemos de confort y calidad de vida, probablemente, principal preocupación de quien se declina, entre la gran variedad de modelos que ofrece la marca, por esta carrocería. También desde dentro todo se ve enorme, magnificado por un cristal que requiere de tres choros dobles de agua para el limpiaparabrisas. El salpicadero es imponente, tanto como la percepción de altísima calidad. Si alzamos la voz para hablar con los pasajeros de atrás es porque los “sentimos” demasiado alejados de nosotros. El confort es absoluto, dingo de clase preferente, pero a decir verdad, este Serie 5 GT no alcanza ese sigiloso rodar y esperado rodar cuando se rueda en buenas autopistas bajo un silencio sepulcral. Sus ventanillas sin marcos, un CX menos depurado que otras carrocerías con diseños más “filados” y las enormes ruedas son, en parte, causantes de que a partir de velocidades medias “viajes” con un ligero silbido de fondo.

El muelle neumático trasero, el cual hace su vez las funciones de autonivelación de la carrocería, tampoco resulta exquisito en su función de filtrar el habitáculo del eventual bache seco y aislado, pero la cosa no pasa de ahí, de una reacción puntual bastante común, todo sea dicho, en suspensiones con sistema autonivelantes. Porque tras buscar la carretera más rota de cuantas se pueden cruzar en nuestro camino este BMW Serie 5 GT parece navegar entre baches cual Alfama mágica, proporcionando una calidad de rodadura exquisita sin menoscabo de un “hilo” muy directo con el asfalto. Como nota adicional, aún nos fatal por comprobar qué nivel de suavidad de amortiguación propone el Adaptative Drive con su adicional modo Confort y suspensión neumática en los dos ejes, aunque el peaje para disfrutar de esa configuración es demasiado caro y, tal vez, se pueda perder esa magistral conexión entre coche/conductor imponiendo demasiados filtros entre la dirección y el asfalto.

Posiblemente, el mejor compromiso confort/agilidad/fidelidad se logre con la configuración propuesta en la unidad de pruebas, con muelle convencional delante… Y dirección a las cuatro ruedas. Subido al elevador, descubriendo las entrañas, descubrimos de dónde vienen sus virtudes dinámicas. Movemos la rueda trasera con la mano y la “opuesta” no gira en dirección contraría, como lo haría cualquier diferencial. De hecho, ni siquiera se mueve: hay que activar el contacto para que el diferencial activo de ZF las interconecte. Con sus cuatro ruedas en el aire y desoyendo a la prudencia, ponemos el coche en marcha, insertamos D… Y comenzamos a entender el porqué el Serie 5 parece tener inteligencia artificial cuando se desplaza en un medio real.

A medida que giramos el volante comprobamos que una de las ruedas pierde velocidad, para forzar la entrada en curva como es lo que le corresponde hacer en un firme tan deslizante como el “vacío”. A eso se suma la acción de las ruedas traseras, cuyo vástago que las acciona apenas sale un centímetro de cada lado. Lo hace con diferente ritmo de actuación, respetando el que cada rueda describa la maniobra alrededor de un eje centro común, sin el más mínimo arrastre. La dirección ha llegado a su tope y en el momento en el que el ESP dedique que así jamás entraríamos en la curva libera un margen adicional para girar el volante. Es otro de los ases que se guarda este chasis inteligente: en ese momento, la dirección habrá aumentado su desmultiplicación para que ese conductor poco fino en suelo deslizante. En fin, mucho de materia gris como verdadero artífice del pulso a l física que le echa el Serie 5 GT cada vez sale a carretera. Tiene inteligencia artificial. Sabemos que nos acompaña. Lo bueno es que lo hace sin interferir en el guiado ni restar naturalidad en la conducción.

Pasemos al motor. Al ralentí, este súperDiesel transmite una leve vibración a la dirección, pero una leve caricia al acelerador nos descubre —una vez más—, todo su potencial. Secundado por un suavísimo —y rapidísimo— cambio automático de 8 relaciones, mueve las dos toneladas de peso sin manifestar el más mínimo esfuerzo. Seguimos manteniendo que ningún otro Diesel puede ofrecer ese empuje “eléctrico” y escalar hasta las 5.000 rpm. Y por si fuera poco, también obtiene en carretera consumos de récord para la talla de coche que mueve, fruto de su rendimiento y de todas esas ayudas englobadas en el programa EfficientDynamics. Eso sí, su peso pasa factura en la ciudad, donde se mete en 12 litros a poco de rodar en tráfico denso y sufrir continuas arrancadas desde parado.

Aquí, dentro de la urbe, es donde el Serie 5 GT resulta aparatoso por sus dimensiones, por las proporciones del montante delantero y por la visibilidad hacía atrás. Puede que no lleguemos a entender este concepto de carrocería. Da igual cuando el mastodóntico X6 está limitado a cuatro plazas y sigue siendo todo un objeto de deseo. El Serie 5 GT admite un pasajero más a condición de “sufrir” una plaza central trasera demasiado estrecha y menos mullida que las aledañas. Éstas sí son un “mundo a parte”, su anatomía engulle el cuerpo y con diez centímetros de recorrido longitudinal pueden enclavarse a 80 cm de los asientos delanteros. En esta configuración disponemos de 400 litros de maletero, capacidad que aumenta hasta el medio metro cúbico adelantando los asientos hasta su posición extrema. Ante la disyuntiva, siempre queda el término medio. Tampoco llegamos a entender a qué necesidades responde el doble portón. Skoda esgrime, entre las principales, razones de seguridad y conservación de la temperatura interior. En el Serie 5 GT, tal vez la principal razón sea la mayor rapidez al maletero desde la tapa interior, dada la lentitud de accionamiento del portón grande, el que de verdad aporta esa practicidad a esta carrocería.

  • Motor excepcional
  • Chasis sobrenatural
  • Confort en plazas traseras laterales
  • Tacto del eje trasero nivelante ante el bache seco
  • Silbido “aerodinámica” a alta velocidad
  • Lentitud accionamiento eléctrico del portón 'grande'.

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