BMW Serie 7

Tres meses antes de su lanzamiento, nos hemos puesto al volante del máximo representante del lujo y la tecnología de BMW. El nuevo Serie 7 demuestra que, pese a profundos cambios, se convierte más en una evolución generalizada que en una revolución.
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BMW Serie 7
BMW Serie 7

Otra de las novedades de la suspensión es la disponibilidad del sistema de amortiguación electrónico, que varían su reglaje en función de las necesidades por el tipo de conducción y ruta o es elegida por el conductor a través de un mando en la consola. La variación de reglaje se realiza tanto en compresión como extensión, siendo BMW la primera en hacerlo de esta manera. Aparte de esto, el conductor tiene a su disposición el control del Dynamic Driving Control, que concentra, además de los amortiguadores, el funcionamiento del sistema DSC –control de estabilidad-, el ABS, el CBC –control de frenos en curva- y el DBC –control dinámicos de los frenos-, de manera que con sólo elegir un programa todo un conjunto de elementos del bastidor se organizan para generar la conducta dinámica deseada.

La conducción de semejante concentración electrónica consigue que, al gusto del conductor, el coche se comporte de una u otra manera. De forma que aquél no tenga el menor atisbo de susto o, por el contrario, pueda jugar con la potencia del coche a su gusto, derrapando del tren trasero sólo lo justo para pasarlo bien o, incluso, desconectándolo totalmente, momento en que las cosas pasan a mayores y hay que tener unas buenas manos para evitar que el Serie 7 se encabrite.

Para los sistemas secundarios, los responsables del Serie 7 han puesto especial empeño en mejorarlos. El sistema iDrive da un paso atrás y, ahora, incluye teclas que seleccionan los primeros pasos del menú, ahorrando manipulación del mando principal giratorio. La pantalla donde se visualiza todo es de 10,2 pulgadas, de alta resolución, y desmenuzar todas las opciones de manejo de sus nuevos sistemas nos llevaría decenas de páginas. Todo un compendio de tecnología electrónica que dejamos sólo a sus dueños la engorrosa necesidad de aprenderlos.

Algunos de los nuevos sistemas de seguridad implantados en el Serie 7 sí merece la pena comentarlos, como el reconocimiento por infrarrojos de personas y animales que puedan suponer un peligro en la oscuridad o la capacidad del coche de reconocer señales de tráfico de limitación de velocidad y recordárselo al conductor durante la zona de vigencia de la señal. Ojo con este sistema, que se empezará a generalizar de ahora en adelante, porque es el anticipo del que limitará la velocidad del coche frente a la voluntad de conductor y que estará disponible en cuanto nos mentalicemos de que la máquina y el Estado son más responsables que el individuo.

Tres son los motores con que BMW obsequia, de salida, a los futuros compradores de un Serie 7. Los tres disponen de la tecnología de inyección directa –un turbodiésel y dos gasolina, también turbo- y éstos disfrutan de dos turbocompresores para potenciar su rendimiento. El motor de gasóleo es un seis cilindros, totalmente nuevo pese a que la cilindrada no varía frente al anterior, con el sistema de conducto común a una presión de 1.800 bar. Con 3 litros rinde 245 CV y sólo pesa 185 kg. Consume 7,2 litros cada 100 km y puede lanzar al Serie 7 hasta los 245 km/h.

Los propulsores de gasolina se escalonan en seis y ocho cilindros, los primero en línea y los segundo, en V. Con 3 y 4,4 litros de cilindrada llegan a 326 y 407 CV, por lo que explicar su empuje parece superfluo. Ambos son capaces de llegar a los 250 km/h y acelerar hasta 100 km/h en 5,9 y 5,2 segundos. Las cajas de cambios de las tres versiones son automáticas, con seis relaciones, de suave y excelente funcionamiento.

En fin, detallar todo lo que ofrece el nuevo Serie 7 sería sumamente prolijo pero se puede resumir en que sobre una estética clásica se concentran tecnologías varias de última generación.

Los precios de la gama para el mercado español parten de 78.400 €, en el caso del 730d, 86.200 € el 740i, 104.600 € el 750i, 90.500 € el 740Li y 108.900 € el 750Li. De serie incluirán alarma con telemando, retrovisores exteriores e interior con función automática de antideslumbramiento, control de distancia de aparcamiento, Bluetooth y tapicería de cuero.

Más amplitud

Otra de las novedades de la suspensión es la disponibilidad del sistema de amortiguación electrónico, que varían su reglaje en función de las necesidades por el tipo de conducción y ruta o es elegida por el conductor a través de un mando en la consola. La variación de reglaje se realiza tanto en compresión como extensión, siendo BMW la primera en hacerlo de esta manera. Aparte de esto, el conductor tiene a su disposición el control del Dynamic Driving Control, que concentra, además de los amortiguadores, el funcionamiento del sistema DSC –control de estabilidad-, el ABS, el CBC –control de frenos en curva- y el DBC –control dinámicos de los frenos-, de manera que con sólo elegir un programa todo un conjunto de elementos del bastidor se organizan para generar la conducta dinámica deseada.

La conducción de semejante concentración electrónica consigue que, al gusto del conductor, el coche se comporte de una u otra manera. De forma que aquél no tenga el menor atisbo de susto o, por el contrario, pueda jugar con la potencia del coche a su gusto, derrapando del tren trasero sólo lo justo para pasarlo bien o, incluso, desconectándolo totalmente, momento en que las cosas pasan a mayores y hay que tener unas buenas manos para evitar que el Serie 7 se encabrite.

Para los sistemas secundarios, los responsables del Serie 7 han puesto especial empeño en mejorarlos. El sistema iDrive da un paso atrás y, ahora, incluye teclas que seleccionan los primeros pasos del menú, ahorrando manipulación del mando principal giratorio. La pantalla donde se visualiza todo es de 10,2 pulgadas, de alta resolución, y desmenuzar todas las opciones de manejo de sus nuevos sistemas nos llevaría decenas de páginas. Todo un compendio de tecnología electrónica que dejamos sólo a sus dueños la engorrosa necesidad de aprenderlos.

Algunos de los nuevos sistemas de seguridad implantados en el Serie 7 sí merece la pena comentarlos, como el reconocimiento por infrarrojos de personas y animales que puedan suponer un peligro en la oscuridad o la capacidad del coche de reconocer señales de tráfico de limitación de velocidad y recordárselo al conductor durante la zona de vigencia de la señal. Ojo con este sistema, que se empezará a generalizar de ahora en adelante, porque es el anticipo del que limitará la velocidad del coche frente a la voluntad de conductor y que estará disponible en cuanto nos mentalicemos de que la máquina y el Estado son más responsables que el individuo.

Tres son los motores con que BMW obsequia, de salida, a los futuros compradores de un Serie 7. Los tres disponen de la tecnología de inyección directa –un turbodiésel y dos gasolina, también turbo- y éstos disfrutan de dos turbocompresores para potenciar su rendimiento. El motor de gasóleo es un seis cilindros, totalmente nuevo pese a que la cilindrada no varía frente al anterior, con el sistema de conducto común a una presión de 1.800 bar. Con 3 litros rinde 245 CV y sólo pesa 185 kg. Consume 7,2 litros cada 100 km y puede lanzar al Serie 7 hasta los 245 km/h.

Los propulsores de gasolina se escalonan en seis y ocho cilindros, los primero en línea y los segundo, en V. Con 3 y 4,4 litros de cilindrada llegan a 326 y 407 CV, por lo que explicar su empuje parece superfluo. Ambos son capaces de llegar a los 250 km/h y acelerar hasta 100 km/h en 5,9 y 5,2 segundos. Las cajas de cambios de las tres versiones son automáticas, con seis relaciones, de suave y excelente funcionamiento.

En fin, detallar todo lo que ofrece el nuevo Serie 7 sería sumamente prolijo pero se puede resumir en que sobre una estética clásica se concentran tecnologías varias de última generación.

Los precios de la gama para el mercado español parten de 78.400 €, en el caso del 730d, 86.200 € el 740i, 104.600 € el 750i, 90.500 € el 740Li y 108.900 € el 750Li. De serie incluirán alarma con telemando, retrovisores exteriores e interior con función automática de antideslumbramiento, control de distancia de aparcamiento, Bluetooth y tapicería de cuero.

Más amplitud

Otra de las novedades de la suspensión es la disponibilidad del sistema de amortiguación electrónico, que varían su reglaje en función de las necesidades por el tipo de conducción y ruta o es elegida por el conductor a través de un mando en la consola. La variación de reglaje se realiza tanto en compresión como extensión, siendo BMW la primera en hacerlo de esta manera. Aparte de esto, el conductor tiene a su disposición el control del Dynamic Driving Control, que concentra, además de los amortiguadores, el funcionamiento del sistema DSC –control de estabilidad-, el ABS, el CBC –control de frenos en curva- y el DBC –control dinámicos de los frenos-, de manera que con sólo elegir un programa todo un conjunto de elementos del bastidor se organizan para generar la conducta dinámica deseada.

La conducción de semejante concentración electrónica consigue que, al gusto del conductor, el coche se comporte de una u otra manera. De forma que aquél no tenga el menor atisbo de susto o, por el contrario, pueda jugar con la potencia del coche a su gusto, derrapando del tren trasero sólo lo justo para pasarlo bien o, incluso, desconectándolo totalmente, momento en que las cosas pasan a mayores y hay que tener unas buenas manos para evitar que el Serie 7 se encabrite.

Para los sistemas secundarios, los responsables del Serie 7 han puesto especial empeño en mejorarlos. El sistema iDrive da un paso atrás y, ahora, incluye teclas que seleccionan los primeros pasos del menú, ahorrando manipulación del mando principal giratorio. La pantalla donde se visualiza todo es de 10,2 pulgadas, de alta resolución, y desmenuzar todas las opciones de manejo de sus nuevos sistemas nos llevaría decenas de páginas. Todo un compendio de tecnología electrónica que dejamos sólo a sus dueños la engorrosa necesidad de aprenderlos.

Algunos de los nuevos sistemas de seguridad implantados en el Serie 7 sí merece la pena comentarlos, como el reconocimiento por infrarrojos de personas y animales que puedan suponer un peligro en la oscuridad o la capacidad del coche de reconocer señales de tráfico de limitación de velocidad y recordárselo al conductor durante la zona de vigencia de la señal. Ojo con este sistema, que se empezará a generalizar de ahora en adelante, porque es el anticipo del que limitará la velocidad del coche frente a la voluntad de conductor y que estará disponible en cuanto nos mentalicemos de que la máquina y el Estado son más responsables que el individuo.

Tres son los motores con que BMW obsequia, de salida, a los futuros compradores de un Serie 7. Los tres disponen de la tecnología de inyección directa –un turbodiésel y dos gasolina, también turbo- y éstos disfrutan de dos turbocompresores para potenciar su rendimiento. El motor de gasóleo es un seis cilindros, totalmente nuevo pese a que la cilindrada no varía frente al anterior, con el sistema de conducto común a una presión de 1.800 bar. Con 3 litros rinde 245 CV y sólo pesa 185 kg. Consume 7,2 litros cada 100 km y puede lanzar al Serie 7 hasta los 245 km/h.

Los propulsores de gasolina se escalonan en seis y ocho cilindros, los primero en línea y los segundo, en V. Con 3 y 4,4 litros de cilindrada llegan a 326 y 407 CV, por lo que explicar su empuje parece superfluo. Ambos son capaces de llegar a los 250 km/h y acelerar hasta 100 km/h en 5,9 y 5,2 segundos. Las cajas de cambios de las tres versiones son automáticas, con seis relaciones, de suave y excelente funcionamiento.

En fin, detallar todo lo que ofrece el nuevo Serie 7 sería sumamente prolijo pero se puede resumir en que sobre una estética clásica se concentran tecnologías varias de última generación.

Los precios de la gama para el mercado español parten de 78.400 €, en el caso del 730d, 86.200 € el 740i, 104.600 € el 750i, 90.500 € el 740Li y 108.900 € el 750Li. De serie incluirán alarma con telemando, retrovisores exteriores e interior con función automática de antideslumbramiento, control de distancia de aparcamiento, Bluetooth y tapicería de cuero.

Más amplitud

Otra de las novedades de la suspensión es la disponibilidad del sistema de amortiguación electrónico, que varían su reglaje en función de las necesidades por el tipo de conducción y ruta o es elegida por el conductor a través de un mando en la consola. La variación de reglaje se realiza tanto en compresión como extensión, siendo BMW la primera en hacerlo de esta manera. Aparte de esto, el conductor tiene a su disposición el control del Dynamic Driving Control, que concentra, además de los amortiguadores, el funcionamiento del sistema DSC –control de estabilidad-, el ABS, el CBC –control de frenos en curva- y el DBC –control dinámicos de los frenos-, de manera que con sólo elegir un programa todo un conjunto de elementos del bastidor se organizan para generar la conducta dinámica deseada.

La conducción de semejante concentración electrónica consigue que, al gusto del conductor, el coche se comporte de una u otra manera. De forma que aquél no tenga el menor atisbo de susto o, por el contrario, pueda jugar con la potencia del coche a su gusto, derrapando del tren trasero sólo lo justo para pasarlo bien o, incluso, desconectándolo totalmente, momento en que las cosas pasan a mayores y hay que tener unas buenas manos para evitar que el Serie 7 se encabrite.

Para los sistemas secundarios, los responsables del Serie 7 han puesto especial empeño en mejorarlos. El sistema iDrive da un paso atrás y, ahora, incluye teclas que seleccionan los primeros pasos del menú, ahorrando manipulación del mando principal giratorio. La pantalla donde se visualiza todo es de 10,2 pulgadas, de alta resolución, y desmenuzar todas las opciones de manejo de sus nuevos sistemas nos llevaría decenas de páginas. Todo un compendio de tecnología electrónica que dejamos sólo a sus dueños la engorrosa necesidad de aprenderlos.

Algunos de los nuevos sistemas de seguridad implantados en el Serie 7 sí merece la pena comentarlos, como el reconocimiento por infrarrojos de personas y animales que puedan suponer un peligro en la oscuridad o la capacidad del coche de reconocer señales de tráfico de limitación de velocidad y recordárselo al conductor durante la zona de vigencia de la señal. Ojo con este sistema, que se empezará a generalizar de ahora en adelante, porque es el anticipo del que limitará la velocidad del coche frente a la voluntad de conductor y que estará disponible en cuanto nos mentalicemos de que la máquina y el Estado son más responsables que el individuo.

Tres son los motores con que BMW obsequia, de salida, a los futuros compradores de un Serie 7. Los tres disponen de la tecnología de inyección directa –un turbodiésel y dos gasolina, también turbo- y éstos disfrutan de dos turbocompresores para potenciar su rendimiento. El motor de gasóleo es un seis cilindros, totalmente nuevo pese a que la cilindrada no varía frente al anterior, con el sistema de conducto común a una presión de 1.800 bar. Con 3 litros rinde 245 CV y sólo pesa 185 kg. Consume 7,2 litros cada 100 km y puede lanzar al Serie 7 hasta los 245 km/h.

Los propulsores de gasolina se escalonan en seis y ocho cilindros, los primero en línea y los segundo, en V. Con 3 y 4,4 litros de cilindrada llegan a 326 y 407 CV, por lo que explicar su empuje parece superfluo. Ambos son capaces de llegar a los 250 km/h y acelerar hasta 100 km/h en 5,9 y 5,2 segundos. Las cajas de cambios de las tres versiones son automáticas, con seis relaciones, de suave y excelente funcionamiento.

En fin, detallar todo lo que ofrece el nuevo Serie 7 sería sumamente prolijo pero se puede resumir en que sobre una estética clásica se concentran tecnologías varias de última generación.

Los precios de la gama para el mercado español parten de 78.400 €, en el caso del 730d, 86.200 € el 740i, 104.600 € el 750i, 90.500 € el 740Li y 108.900 € el 750Li. De serie incluirán alarma con telemando, retrovisores exteriores e interior con función automática de antideslumbramiento, control de distancia de aparcamiento, Bluetooth y tapicería de cuero.

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