BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

El BMW M5 y el Mercedes-AMG E63 imponen de lejos, impresionan de cerca, abruman al volante... pero enamoran desde el arranque del motor. Sólo hay un problema, y es que no te querrás bajar de dos de los mejores coches de la historia.
Daniel Cuadrado | Fotos: Achim Hartman -
BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”
BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

Exageración: hecho o cosa que traspasa los límites de lo justo, verdadero o razonable. Quien inventó la palabra exagerado tenía en mente cualquiera de los dos coches que ahora probamos, que se exceden de lo razonable. Tanto en el [BMW M5]https://www.autopista.es/pruebas-de-coches/articulo/bmw-m5-2018-4x4-opiniones) como en el Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+ todo viene exagerado de fábrica, desde la tecnología a la potencia, desde la velocidad a las sensaciones.

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No es molesto, todo lo contrario. Es precisamente esa exageración la que los hace únicos, especiales y velozmente inalcanzables. Habrá uno que te guste más, pero decir que uno es mejor que el otro sería respuesta de quien no se haya subido en los dos. Yo lo he hecho y te aseguro que la única forma de deshacer el empate es un imposible: tener a ambos, al BMW M5 y al Mercedes-AMG E63 en el garaje.

PRESTACIONES BMW M5 Mercedes-Benz AMG E 63 S 4Matic+
Acel. 0-100 km/h 2,98 s 3,4 s
Acel. 0-1000 metros 20,0 s 20,7 s
Sonoridad 100 km/h 66 dBA 67,4 dBA
Sonoridad 120 km/h 67,5 dBA 70,5 dBA
Frenada desde 140 km/h 67,19 m 69,7 m
Peso en báscula 1.925 kg 2.053 kg

BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: empezamos por lo que los une

Motor V8 con un turbo por cada bancada, tracción total con reparto de par variable y diferenciales autoblocantes electrónicos. El BMW anuncia 600 caballos y el Mercedes 12 CV más. Hay mil diferencias de motor internas, como que el BMW tiene más cilindrada y el Mercedes más carrera de pistón. Este último, además, desactiva cuatro cilindros en momentos de menor necesidad de par y su cambio permite la conducción a vela.

BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

BMW M5 frente a Mercedes-AMG E63

El BMW M5 lleva caja de 8 velocidades con convertidor de par, mientras que el E63 opta por un embrague multidisco húmedo y 9 relaciones. Está claro que cada marca ha apostado por gestionar la potencia de manera diferente. Otro aspecto importante está en el peso que, según nuestra báscula, deja una diferencia de 128 kilos a favor del M5, siendo, y a la espera del inminente Audi RS6, la berlina ultra deportiva más ligera del mercado.

Los dos tienen suspensiones de dureza variable, con muelle neumático el de la estrella. Como ya hablamos en su momento de las características de cada uno, me centraré en esta ocasión en contarte lo que no podrás leer en ningún dossier oficial o publicidad de la marca, que es cómo van y lo que transmiten.

CONSUMOS BMW M5 Mercedes-Benz AMG E 63 S 4Matic+
Consumo en ciudad 15,1 l/100 km 14,7 l/100 km
Consumo en carretera 10,1 l/100 km 9,3 l/100 km
Consumo medio 12,1 l/100 km 11,4 l/100 km
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BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a la última

Los dos tienen un alto nivel tecnológico en lo que se refiere a la vida a bordo. Hay de todo, desde funciones de masaje a asientos climatizados. Tienen excelentes posturas de conducción y asientos que, cada uno en su estilo, reúnen confort y deportividad. En ambos los cuadros son digitales y cambian según cada modo de conducción, complementados con la pantalla central. Esta última es táctil en el M5, ya no hay mando del iDrive (BMW lo inventó y ahora ha sido el primero en quitarlo), y con algunos controles gestuales o desde el volante, mientras que en el Mercedes se controla todo desde un monomando central, los botones táctiles del volante o, como en su rival, por voz.

BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

BMW M5 contra Mercedes-AMG E63

Aquí me gusta más la solución de BMW, lo veo todo más intuitivo, fácil y rápido, si bien en los dos casos hay tanto que tocar que si no eres muy amante de lo último, es posible que te abrumen, especialmente el Clase E. Cuando te familiarizas se pasa, pero la primera impresión es la de “madre mía cómo voy a gobernar esto”.

Me han parecido prodigiosos los controles de crucero y la forma en la que te agradan la vida en los atascos, pero nada comparable con la preciosa sensación de desactivarlos y dedicarte a conducir por ti mismo. En los dos coches puedes modificar distintos parámetros, bien por preselecciones, bien cada elemento individualmente. Potencia, cambio, dirección, suspensión, sonido de escape, tracción, ayudas electrónicas… todo es configurable. El M5 da un paso más al dejarte dos botones rojos en el volante para que puedas poner tu configuración ideal para cada momento y la posibilidad de dejarlo en modo propulsión, eso sí, desconectando antes los controles de tracción y estabilidad.

Corren tanto y lo hacen todo tan bien que al final cambiarás la configuración sólo en momentos puntuales. El arranque en frío es espectacular, especialmente dentro de un garaje, por lo que imagina cuando juegues a reducir manualmente, donde los electrónicamente provocados petardeos de escape te enamorarán, especialmente el Mercedes, que con su sonido puesto a punto por la filarmónica de Nurburgring, si es que existe.

ESPACIO BMW M5 Mercedes-Benz AMG E 63 S 4Matic+
Anchura delantera 149 cm 147 cm
Anchura trasera 142 cm 144 cm
Altura delantera 93/100 cm 88/95 cm
Altura trasera 92 cm 91 cm
Espacio para piernas 75 cm 77 cm
Maletero 520 litros 475 litros
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BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: también para el día a día

Son cómodos en conducción tranquila y muy agradables para viajar. Se pueden usar todos los días sin problema, aunque siempre habrá quien se queje de dureza, especialmente en las plazas traseras, en las que se aprecia algo de sequedad; la realidad es que son algo firmes, pero el conductor, cegado por el disfrute, lo negará siempre. Hay tanta potencia y tan buena adherencia que el nivel de prestaciones que se obtiene es muy alto, tanto que en un país como el nuestro será difícil sacarles el jugo; han nacido para las ilimitadas autopistas alemanas donde te aseguro, porque lo he comprobado, que también será difícil exprimir el motor al máximo.

BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

BMW M5

Antes de recorrer los 400 metros desde parado ya van a 200 km/h, con que imagina acelerar a fondo cuando circulas a 120 km/h; en tiempos irrisorios se plantan en la velocidad máxima, situación para la que el resto del tráfico no está preparado, ni siquiera en el país teutón. En cualquier caso tener un gran motor no sólo es para disfrutar de su velocidad máxima, también uno es feliz abusando de su tremendo par a cualquier régimen. Si te gustan estos coches, que nadie te quite la ilusión con argumentos como “si no se puede correr”, porque tienen mucho más que eso.

Con el M5 de tracción total en BMW no han hecho ni un Mercedes ni un Audi ¡han hecho un M5! Esto significa que al límite estresa, pero también divierte. Siempre tiende a soltar la trasera y, si tienes la “sangre fría” de confiar en que en el último momento aplicará la tracción para sacarte del apuro a base de gas, podrás ir realmente rápido con él. Esto en circuito es una maravilla a pesar del peso, que se nota, pero en una carretera de montaña a mí se me acumula el trabajo.

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BMW M5 vs Mercedes-AMG E63: a prueba dos deportivos “exagerados”

Mercedes-AMG E63

En el BMW M5 es complicado sacarle todo el jugo y hay que ir muy concentrado; te lo explico en dos palabras: corre mucho. En el Mercedes pasa lo mismo pero un punto por detrás en nivel de estrés. Tiene un tren delantero excelente y una trasera que en cuanto se lo pides sale a relucir con agrado y efectividad. Crono en mano estoy totalmente convencido que el M5 es más rápido si tienes manos para ello, pero el Mercedes te lo pone un poco más fácil y no corre mucho menos. Eso sí, en los dos las rectas no existen, porque pasan tan rápido que te pasas la vida frenando fuerte para entrar en la curva.

El modo propulsión trasera del M5 está muy bien para decir que lo tiene, pero quitando el momento “voy a desahogarme destrozando los neumáticos” no me he encontrado ni una sola situación en la que el cuerpo me lo pida poner. Con el Mercedes puedes enlazar una curva tras otra con la trasera intentando adelantarte, y no presume de ello. Bajas de los dos y lo primero que quieres hacer es volver a subir, porque ni te has cansado. Ambos tienen un excelente confort deportivo, juegan con las prestaciones riéndose de Newton y sus leyes y te aportan una satisfacción que no encontrarás en sus versiones Diesel, híbridas o más políticamente correctas. ¿M o AMG? ya es cosa tuya.

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