BMW M3 vs Mercedes C63 AMG Coupé

Que duda cabe que los amantes de los deportivos aspiramos a modelos como estos dos. Un duelo que se ha repetido a lo largo de los años pero que se antoja será el último con este planteamiento de motores de aspiración atmosférica. BMW M3 y Mercedes C63 AMG Coupé son, por tanto, dos criaturas únicas en peligro de extinción de las que debemos disfrutar mientras se pueda.
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BMW M3 vs Mercedes C63 AMG Coupé
BMW M3 vs Mercedes C63 AMG Coupé

A lo largo de los últimos años, este duelo se ha repetido en innumerables ocasiones. BMW M3 y Mercedes C AMG son los rivales más directos y naturales de cuantas comparaciones podamos hacer del mercado automovilístico. Por marca, tradición y concepto, son automóviles que pelean por el mismo tipo de cliente. Aunque, como veremos a lo largo de estas líneas, el planteamiento es ligeramente diferente entre ambos.

Nuevo vs viejo
Pero en este último enfrentamiento, las cosas no están tan claras y definidas. Y no porque BMW haya perdido terreno, sino porque Mercedes ha dado unos pasos de gigante en los últimos tiempos. La última generación de la Clase C de Mercedes es simplemente espectacular. Casi diría que perfecta. La nueva Serie 3 de BMW también ha realizado grandes avances, pero todavía no cuenta con la consiguiente versión M. Por ello, se nota mucho el salto evolutivo del modelo de la firma de la estrella frente al BMW, que se revela que tiene uno años más a sus espaldas.

Desde que se lanzó la nueva generación del Clase E, cuando te montas en un Mercedes sientes que ofrece un salto de calidad y de diseño superior al de sus rivales. Por no hablar de las innovaciones tecnológicas. En este comparativo, el Mercedes es mucho más acogedor, con un habitáculo más cómodo y espacioso que el BMW. Pero probablemente eso no sea la razón de ser de ninguno de estas versiones. Se trata de que, manteniendo esa practicidad de sus hermanos berlina/coupé de los que derivan, tengan un componente prestacional que pueda competir con deportivos radicales de dos plazas y miles de euros más caros. Y aquí ninguno de los dos defrauda.

El Mercedes C63 AMG hace valer su poderoso motor y vence en prestaciones por goleada. No es para menos ya que, si bien los dos parten de un V8 a 90º atmosférico, el Mercedes cuenta con 2.200 cc más. Suficiente cubicaje para hacer otro buen motor. Esta cilindrada de sobra no se aprovecha en conseguir potencia —sólo tiene 37 CV más que el BMW— sino que se emplea sobre todo para obtener una curva de par impresionante que le permite superar en 20 mkg de par a su rival.

Con estas cifras, no es de extrañar que el C63 AMG arrase en todas las pruebas de aceleración y de recuperación, a pesar de que tienen que arrastrar 170 kg de más. El cambio de marchas es mucho más sofisticado en el M3, con un doble embrague de seis relaciones muy rápido y efectivo, pero hay que reconocer que el automático de Mercedes con siete marchas es una delicia y, aunque es, evidentemente, menos efectivo y rápido, cumple de sobra para una conducción deportiva… no digamos para la utilización normal en la calle. Esto último, sin embargo, no lo hace tan bien el DKG de BMW ya que en maniobras en parado para aparcar, por ejemplo, es más brusco. La relación del cambio si está mejor resulta en el BMW, sobre todo si se quiere dinamismo. Las seis marchas son más cerradas y permiten extraer todo el jugo al V8 de 4 litros atmosférico que cuenta con una carrera corta y es capaz de subir de vueltas mucho más que su rival. Además, este propulsor de BMW sigue haciendo gala de su bajo consumo a pesar de ser uno de los atmosféricos con mejor potencia específica del mundo —más de 100 CV/litro—. Sin duda es el que mejor combina las altas prestaciones con el bajo consumo. El V8 del C63 AMG no puede decir lo mismo porque con la enorme cilindrada que disfruta y, a pesar de que los desarrollos del cambio son muy largos para favorecer los cruceros relajados, la realidad es que el consumo es siempre muy superior. En futuras generaciones cuando le bajen la cilindrada, le introduzcan los casi obligados turbos y, por supuesto, la inyección directa que estos dos motores no tienen, seguro que el gasto de combustible bajará considerablemente en ambos.

M3, rey del circuito
Este cambio abierto del Mercedes también le perjudica en el circuito. Allí el rey es el BMW. Y no sólo porque su cambio está mejor adaptado a estas condiciones, sino porque su bastidor también es muy efectivo en tales circunstancias. Con un diferencial autoblocante, que sólo le deja perder tracción cuando abusamos con el acelerador, una suspensión muy enérgica, un reparto de pesos perfecto de casi 50/50 por ciento y un tren delantero muy bien guiado para no subvirar en exceso, hace que sus tiempos sean excelentes. El C63 AMG no está pensado para hacer buenos cronos en circuito. Si tienen muchas rectas, pues podría defenderse a base de explotar el potencial de su motor, pero en trazados revirados como el nuestro del Circuito del INTA, entonces no tiene nada que hacer con su rival porque pierde mucha motricidad al carecer de autoblocante —está disponible en opción pero para la vida diaria no es recomendable— y su suspensión es claramente más blanda; además de que subvira mucho más.

Aun así, el Mercedes C63 AMG se defiende muy bien ya que el bastidor de esta nueva Clase C es magnífico y en esta versión es casi perfecto. No hay más que mirar la anchura de vías que disfruta, de unas dimensiones espectaculares que muy pocos coches tienen —12 cm más que su rival, nada menos—. Esto le permite disfrutar de un paso por curva rápida realmente impresionante. Sino fuese porque está la velocidad autolimitada —en el BMW también—, con los 6,2 litros de su V8 este coche podría superar claramente los 300 km/h. De hecho hay una opción que se denomina Drivers Package AMG con la que la velocidad autolimitada se incrementa hasta los 280 km/h. El precio no es nada barato, 3.943 euros, pero incluye un curso de conducción AMG para asegurarse de que todos los conductores de un C63 AMG con esta nueva autolimitación sepan lo que se traen entre manos.

En donde ambos coches empatan es en la frenada. En los dos es potente y resistente, de manera que atrás quedaron los problemas de estos modelos donde se agotaban enseguida los frenos en cuanto se les exigía un poco en circuito. Porque, para el día a día, por supuesto que siempre han cumplido de sobra. En estas condiciones, el Mercedes C63 AMG es el que se lleva la palma. Si el BMW M3 es el mejor en circuito, padece de unas suspensiones demasiado duras para un utilizarlo todos los días y su cambio es un tanto brusco en algunas maniobras. Sin embargo el coupé de la firma de la estrella es una delicia en toda circunstancia. Muy confortable, los viajes son todo un placer, gozando de la entrega de una mecánica exuberante como pocas y unas suspensiones adaptativas que son cómodas sin ser blandas.

 

En la prueba de Slalom
Que gozada probar motores V8 en vías de extinción sobre estas carrocerías. La puesta a punto del bastidor en ambos modelos está fuera de toda duda siendo el BMW más exigente con su conductor. Al C se le percibe más dócil, es más para el día a día. El BMW más ligero y con un reparto de pesos en su línea consigue ser algo más rápido, mientras el Mercedes se muestra algo subvirador cambiando a sobrevirador al final del ejercicio. La dirección es muy rápida en ambos casos -algo más directa en el BMW- y el balanceo es prácticamente nulo. El test lo realizamos en 4ª velocidad para un mayor control del vehículo y no pecar de exceso de potencia. 

 

Frenada asimétrica
Aquí toma el mando de nuevo el BMW pero por poco. El M3 es ejemplar y mantiene mejor la trayectoria que su rival con un pequeño giro de volante a la izquierda. El ABS hace su trabajo a la perfección aportando confianza al conductor y los frenos muerden con suma eficacia, “chapó” para los dos. La trayectoria en el Mercedes no es de las mejores teniendo que hacer correcciones de volante continuamente; tampoco es que sea alarmante y además consigue detenerse en menos distancia.

Conclusión
Siempre había elegido al BMW M3 como mi coche favorito en cuantos test comparativos había realizado, pero en esta ocasión me quedo con el Mercedes C63 AMG. Es tan bonito y discretamente llamativo como su rival, pero cuenta con un habitáculo de más calidad y confortable, un chasis perfecto para la vida diaria y una combinación motor-transmisión inigualable para obtener buenas prestaciones, confort de marcha y sensaciones de enorme poderío mecánico. Eso sí, hay que estar preparado para gastar más dinero en combustible.

A lo largo de los últimos años, este duelo se ha repetido en innumerables ocasiones. BMW M3 y Mercedes C AMG son los rivales más directos y naturales de cuantas comparaciones podamos hacer del mercado automovilístico. Por marca, tradición y concepto, son automóviles que pelean por el mismo tipo de cliente. Aunque, como veremos a lo largo de estas líneas, el planteamiento es ligeramente diferente entre ambos.

Nuevo vs viejo
Pero en este último enfrentamiento, las cosas no están tan claras y definidas. Y no porque BMW haya perdido terreno, sino porque Mercedes ha dado unos pasos de gigante en los últimos tiempos. La última generación de la Clase C de Mercedes es simplemente espectacular. Casi diría que perfecta. La nueva Serie 3 de BMW también ha realizado grandes avances, pero todavía no cuenta con la consiguiente versión M. Por ello, se nota mucho el salto evolutivo del modelo de la firma de la estrella frente al BMW, que se revela que tiene uno años más a sus espaldas.

Desde que se lanzó la nueva generación del Clase E, cuando te montas en un Mercedes sientes que ofrece un salto de calidad y de diseño superior al de sus rivales. Por no hablar de las innovaciones tecnológicas. En este comparativo, el Mercedes es mucho más acogedor, con un habitáculo más cómodo y espacioso que el BMW. Pero probablemente eso no sea la razón de ser de ninguno de estas versiones. Se trata de que, manteniendo esa practicidad de sus hermanos berlina/coupé de los que derivan, tengan un componente prestacional que pueda competir con deportivos radicales de dos plazas y miles de euros más caros. Y aquí ninguno de los dos defrauda.

El Mercedes C63 AMG hace valer su poderoso motor y vence en prestaciones por goleada. No es para menos ya que, si bien los dos parten de un V8 a 90º atmosférico, el Mercedes cuenta con 2.200 cc más. Suficiente cubicaje para hacer otro buen motor. Esta cilindrada de sobra no se aprovecha en conseguir potencia —sólo tiene 37 CV más que el BMW— sino que se emplea sobre todo para obtener una curva de par impresionante que le permite superar en 20 mkg de par a su rival.

Con estas cifras, no es de extrañar que el C63 AMG arrase en todas las pruebas de aceleración y de recuperación, a pesar de que tienen que arrastrar 170 kg de más. El cambio de marchas es mucho más sofisticado en el M3, con un doble embrague de seis relaciones muy rápido y efectivo, pero hay que reconocer que el automático de Mercedes con siete marchas es una delicia y, aunque es, evidentemente, menos efectivo y rápido, cumple de sobra para una conducción deportiva… no digamos para la utilización normal en la calle. Esto último, sin embargo, no lo hace tan bien el DKG de BMW ya que en maniobras en parado para aparcar, por ejemplo, es más brusco. La relación del cambio si está mejor resulta en el BMW, sobre todo si se quiere dinamismo. Las seis marchas son más cerradas y permiten extraer todo el jugo al V8 de 4 litros atmosférico que cuenta con una carrera corta y es capaz de subir de vueltas mucho más que su rival. Además, este propulsor de BMW sigue haciendo gala de su bajo consumo a pesar de ser uno de los atmosféricos con mejor potencia específica del mundo —más de 100 CV/litro—. Sin duda es el que mejor combina las altas prestaciones con el bajo consumo. El V8 del C63 AMG no puede decir lo mismo porque con la enorme cilindrada que disfruta y, a pesar de que los desarrollos del cambio son muy largos para favorecer los cruceros relajados, la realidad es que el consumo es siempre muy superior. En futuras generaciones cuando le bajen la cilindrada, le introduzcan los casi obligados turbos y, por supuesto, la inyección directa que estos dos motores no tienen, seguro que el gasto de combustible bajará considerablemente en ambos.

M3, rey del circuito
Este cambio abierto del Mercedes también le perjudica en el circuito. Allí el rey es el BMW. Y no sólo porque su cambio está mejor adaptado a estas condiciones, sino porque su bastidor también es muy efectivo en tales circunstancias. Con un diferencial autoblocante, que sólo le deja perder tracción cuando abusamos con el acelerador, una suspensión muy enérgica, un reparto de pesos perfecto de casi 50/50 por ciento y un tren delantero muy bien guiado para no subvirar en exceso, hace que sus tiempos sean excelentes. El C63 AMG no está pensado para hacer buenos cronos en circuito. Si tienen muchas rectas, pues podría defenderse a base de explotar el potencial de su motor, pero en trazados revirados como el nuestro del Circuito del INTA, entonces no tiene nada que hacer con su rival porque pierde mucha motricidad al carecer de autoblocante —está disponible en opción pero para la vida diaria no es recomendable— y su suspensión es claramente más blanda; además de que subvira mucho más.

Aun así, el Mercedes C63 AMG se defiende muy bien ya que el bastidor de esta nueva Clase C es magnífico y en esta versión es casi perfecto. No hay más que mirar la anchura de vías que disfruta, de unas dimensiones espectaculares que muy pocos coches tienen —12 cm más que su rival, nada menos—. Esto le permite disfrutar de un paso por curva rápida realmente impresionante. Sino fuese porque está la velocidad autolimitada —en el BMW también—, con los 6,2 litros de su V8 este coche podría superar claramente los 300 km/h. De hecho hay una opción que se denomina Drivers Package AMG con la que la velocidad autolimitada se incrementa hasta los 280 km/h. El precio no es nada barato, 3.943 euros, pero incluye un curso de conducción AMG para asegurarse de que todos los conductores de un C63 AMG con esta nueva autolimitación sepan lo que se traen entre manos.

En donde ambos coches empatan es en la frenada. En los dos es potente y resistente, de manera que atrás quedaron los problemas de estos modelos donde se agotaban enseguida los frenos en cuanto se les exigía un poco en circuito. Porque, para el día a día, por supuesto que siempre han cumplido de sobra. En estas condiciones, el Mercedes C63 AMG es el que se lleva la palma. Si el BMW M3 es el mejor en circuito, padece de unas suspensiones demasiado duras para un utilizarlo todos los días y su cambio es un tanto brusco en algunas maniobras. Sin embargo el coupé de la firma de la estrella es una delicia en toda circunstancia. Muy confortable, los viajes son todo un placer, gozando de la entrega de una mecánica exuberante como pocas y unas suspensiones adaptativas que son cómodas sin ser blandas.

 

En la prueba de Slalom
Que gozada probar motores V8 en vías de extinción sobre estas carrocerías. La puesta a punto del bastidor en ambos modelos está fuera de toda duda siendo el BMW más exigente con su conductor. Al C se le percibe más dócil, es más para el día a día. El BMW más ligero y con un reparto de pesos en su línea consigue ser algo más rápido, mientras el Mercedes se muestra algo subvirador cambiando a sobrevirador al final del ejercicio. La dirección es muy rápida en ambos casos -algo más directa en el BMW- y el balanceo es prácticamente nulo. El test lo realizamos en 4ª velocidad para un mayor control del vehículo y no pecar de exceso de potencia. 

 

Frenada asimétrica
Aquí toma el mando de nuevo el BMW pero por poco. El M3 es ejemplar y mantiene mejor la trayectoria que su rival con un pequeño giro de volante a la izquierda. El ABS hace su trabajo a la perfección aportando confianza al conductor y los frenos muerden con suma eficacia, “chapó” para los dos. La trayectoria en el Mercedes no es de las mejores teniendo que hacer correcciones de volante continuamente; tampoco es que sea alarmante y además consigue detenerse en menos distancia.

Conclusión
Siempre había elegido al BMW M3 como mi coche favorito en cuantos test comparativos había realizado, pero en esta ocasión me quedo con el Mercedes C63 AMG. Es tan bonito y discretamente llamativo como su rival, pero cuenta con un habitáculo de más calidad y confortable, un chasis perfecto para la vida diaria y una combinación motor-transmisión inigualable para obtener buenas prestaciones, confort de marcha y sensaciones de enorme poderío mecánico. Eso sí, hay que estar preparado para gastar más dinero en combustible.

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