Audi A4 Avant

La versión Avant del Audi A4 muestra un cuidado diseño de la zaga, que se aprovecha para aumentar ligeramente el volumen de maletero de la berlina. Una gama de motores compuesta por cuatro opciones en este momento, sólo es el presagio de la aparición de cinco más en cuestión de pocos meses.
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Audi A4 Avant
Audi A4 Avant

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

En esta primera impresión, tres han sido las versiones que hemos podido conducir –TDI de 170 CV, TDI de 190 CV y FSI de 265 CV- en configuraciones que potenciaban el confort y la presentación –tapizados en cuero y asientos deportivos- pero cuyas suspensiones –excepto el TDI de 2.7 litros que contaba con el “Audi drive select”- los convertían en perfectos ejemplos de coches adecuados al cliente medio, que no se obsesiona con prestaciones o comportamiento.

Como gran novedad, el 2.0 TDI de 170 CV pasaba por vez primera por nuestras manos. Y lejos de la conducta de la anterior generación, dotada con el sistema inyector/bomba, este nuevo demuestra que la suavidad de respuesta, la progresividad y el silencio de funcionamiento han prevalecido sobre el rendimiento puro y duro, afortunadamente. La progresión en la entrada de potencia es total, porque desde 1.400 rpm el motor empuja ya a pleno rendimiento, pero la brutalidad de su empuje queda en el pasado, cosa que en el anterior no resultaba así. La aguja del cuentarrevoluciones no se desboca, ni siquiera en marchas cortas, aunque pisemos a fondo el acelerador. Ojo, que no decimos que le falte fuerza, sino que la entrega en dosis perfectamente calculadas.

Aún así, en carreteras con asfalto de poca adherencia, el trabajo del control de tracción era abundante a la salida de las curvas, con el pie derecho pisando sin piedad. Claro que era una versión con sólo tracción delantera. De todas formas, en conjunto, el comportamiento era de lo más satisfactorio y el motor se alía con las más modernas tendencias de funcionamiento.

Las versiones más potentes, tanto en gasóleo como gasolina, ganan en refinamiento de rodaje y en silencio general, demostrando su adecuación a un estrato de precio superior. Incluso las faltas de motricidad se dejan entrever menos, algo obvio en el FSI de 3,2 litros, puesto que es tracción quattro, como en el V6 de 2,7 litros TDI, cuya más suave entrega de potencia y más eficaz amortiguación las convierten en muy esporádicas.

En conjunto, el Audi A4 Avant es un excelente vehículo, de diseño atractivo y alta calidad percibida. La elección de la motorización y el equipamiento depende más del presupuesto disponible que de su excelencia individual, porque todos funcionan de manera magnífica en su nivel de potencia.

Importancia familiiar

La gama del Audi A4 Avant, que comienza su comercialización en nuestro país, dispone de cuatro propulsores, dos de gasolina y dos de gasóleo. Los primeros se escalonan en 160 y 265 CV, siendo aquél el 1.8 T FSI, que se ofrece acoplado tanto a una caja de cambios manual de seis marchas como a una automática de variador continuo, multitronic, con ocho relaciones. Muy por encima, tanto en potencia como en precio, se encuentra el V6 3.2 FSI, de 265 CV, éste siempre con tracción a las cuatro ruedas “quattro” y que puede venir acoplado a cajas de cambio manual o automática con convertidor de par, ambas de seis relaciones.

Los motores turbodiésel de inyección directa, de funcionamiento a gasóleo, arrancan con el 2.0 TDI de 143 CV, combinado con cajas de cambio manual de seis relaciones o multitronic, de ocho. Y, como culminación, aparece el 3.0 TDI de 240 CV, con transmisión quattro y caja manual de seis velocidades. Estos cuatro están ya disponibles -el 3.2 FSI va a retrasarse algunas semanas, empezando su comercialización en el mes de mayo-, pero para un futuro más o menos inmediato se prevén interesantes novedades. Así, en junio o julio próximos, se incrementará la gama con un 2.0 TDI de 120 CV que, junto con un 1.8 T FSI, con la misma potencia, serán el arranque del catálogo. Ambos se convertirán en la puerta de entrada a Audi para muchos compradores porque, además de que dispondrán de precios más asequibles, prometen consumos muy bajos.

No mucho más tarde, en pleno verano, se completará la gama de gasolina con dos 2.0 T FSI de 180 y 211 CV, el primero con tracción delantera y posibilidad de caja manual o multitronic, y el más potente sólo con caja manual pero tracción delantera o quattro. Y en otoño, llegará la versión 2.0 TDI de 170 CV que ya hemos podido conducir, siempre con caja manual pero con tracción delantera o quattro.

Esta aparición de versiones de menor potencia, indica las intenciones de la marca de “popularizar” un modelo que, viendo la extensa cantidad de opciones, puede convertirse en un vehículo exquisito a base de ir incorporando elementos a gusto del comprador. Algunos de los más llamativos que pueden incorporarse son, por ejemplo, los amortiguadores con control electrónico, que varían su tarado según las informaciones de catorce sensores que efectúan un control individual de cada rueda mil veces por segundo. Estos amortiguadores van en conjunto con unos muelles rebajados, lo que recorta la distancia al suelo en 20 mm y vuelve al coche sumamente efectivo y de respuesta inmediata.

Otro de los más interesantes detalles a incorporar es lo que Audi llama el “drive select”. Un sistema opcional que mediante la presión sobre un botón situado en la consola central permite al conductor elegir la conducta del coche en tres dispositivos básicos: la respuesta del motor, la dirección y la amortiguación. Tres botones: confort, auto y dinamic, actúan sobre la gestión electrónica y modifican la conducta del coche, tornándolo todo lo deportivo o confortable que desea su conductor. Incluso hay un cuarto botón en algunas versiones, que permite individualizar su función a gusto propio. Por ejemplo, se puede disponer de la dirección deportiva, con el motor de respuesta suave y la amortiguación deportiva o cualquiera otra combinación de estos tres elementos.

Cuando nos referimos a la dirección dinámica de Audi, hablamos de un sistema que cambia la desmultiplicación de la dirección de manera continua, en función de la velocidad y de la selección del modo de conducción realizada por el conductor. Así, al aparcar sólo son necesarias dos vueltas de volante para llevar las ruedas de extremo a extremo de giro mientras que a alta velocidad, una cierta “imprecisión” central facilita el mantenimiento de la trayectoria recta. Entre estos extremos hay una actuación intermedia, con variación de asistencia y rapidez en función de la velocidad. Como colofón también es capaz de controlar automáticamente los deslizamientos del coche en situaciones límite con pequeños movimientos del volante.

Hay otras opciones que potencian aún más la categoría “premium” de este Audi A4 Avant. El control de crucero tiene la ayuda de un sistema de radar para mantener la distancia sobre los vehículos que le preceden. Asimismo, se integra un sistema de alarma para prevenir cambios de carril improcedentes, por la cercanía de otro vehículo en él. La asistencia al aparcamiento, con imagen de vídeo posterior y líneas de trayectoria prevista, está también disponible así como sistemas multimedia de amplio espectro.

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