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Audi A4

Llega la nueva generación del Audi A4, un modelo mucho más grande e impactante que el anterior, que pretende convertirse en la nueva referencia de las llamadas berlinas medias Premium, o de prestigio. Para ello, recurre a una importante carga tecnológica, a un chasis de primera y a unos motores avanzados de última hornada.
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Audi A4
Audi A4

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

Juega con algo de ventaja, pues ha llegado detrás de sus rivales eternos, el BMW Serie 3 y el Mercedes Clase C y, además, ha dado un salto cualitativo y cuantitativo respecto a la generación precedente. Así, el nuevo modelo de la marca de los cuatro aros ha crecido de forma significativa, tanto, que se acerca al A6 en longitud y anchura, aunque la altura no ha crecido nada. 4,70 metros de largo y nada menos que 1,83 m de ancho, es decir 12 cm más que antes de longitud, 6 cm de anchura y 17 cm más de distancia entre ejes y sin embargo, pesa aproximadamente un 10 por ciento menos que el anterior, lo que le sitúa en las primeras posiciones del competido segmento de las berlinas medias.

En realidad, hereda la mayoría de los órganos conocidos en el Coupé A5, pues con él comparte mecánica, bastidor y gran parte de las innovaciones que incorpora la berlina. Quizá uno de los aspectos más significativos del A4 sea la disposición longitudinal del motor, con el diferencial situado por delante del embrague, la caja de cambios o el convertidor de par. Esta configuración ha permitido adelantar el motor, mejorar el reparto de pesos y acortar el voladizo delantero, lo que en general, confiere unas proporciones más dinámicas.

Como en el A5, el frontal es muy característico, presidido por una enorme parrilla singleframe con gran toma de aire y por unos grupos ópticos muy peculiares, dotados de lo que en Audi han llamado “luz de día”. Se trata de una cadena de diodos LED de gran intensidad lumínica y bajo consumo, que pueden ir encendidos de forma independiente al resto del equipo de iluminación y que mejoran la visibilidad al resto de vehículos.

El capó delantero es bastante largo, asciende suavemente hasta encontrarse con el parabrisas y dispone de los clásicos nervios que arrancan en los faros y mueren en los montantes laterales. Lo más llamativo del lateral del nuevo A4 son los pliegues curvados inferiores ascendentes, que pretenden descargar la sensación visual de pesadez de chapa de las puertas, muy similares a los empleados en el A5 y últimamente muy comunes en BMW. Además, los espejos retrovisores integran en la carcasa exterior unos modernos indicadores de dirección y, como novedad en el modelo, puede incorporar sistema de aviso de proximidad de un vehículo mediante un indicador luminoso en la parte interna del retrovisor, de forma que podamos advertir la presencia de algún obstáculo antes de iniciar una maniobra de adelantamiento o cambio de carril.

La trasera también es mucho más llamativa. En primer lugar, porque la anchura de la carrocería le otorga una mayor presencia que, acompañada de una altura moderada, favorece el aspecto deportivo del modelo. Además, los grandes grupos ópticos posteriores divididos en dos mitades confieren mayor sensación de espacio. Los responsables de la marca aseguran que el modelo ha crecido también en capacidad de maletero –que ahora se puede abrir de forma automática desde el interior o bien desde la llave de contacto-. En total son 20 litros adicionales los que anuncia el fabricante, pero hay una pequeña “trampa”. La batería –de enormes dimensiones- se ha situado en el lugar característico de la rueda de repuesto y ésta, que ahora es de emergencia, se ubica inmediatamente por encima de la batería, luego se han ganado apenas 20 inapreciables litros (en un total de 480) y se ha perdido la rueda de repuesto convencional, que es mucho más práctica. En opción y previo pago se puede solicitar el sistema de apertura asimétrica de los respaldos posteriores (de serie en el 3.2 FSI) para ampliar la capacidad de carga hasta 962 litros.

Si por fuera el nuevo Audi A4 sugiere, por dentro convence. El puesto de conducción es muy agradable, con posibilidad de reglaje de asientos en diversas posiciones y volante en profundidad y altura, de forma que no hay problema para encontrar una posición de conducción cómoda. Se nota una mayor anchura en las plazas delanteras, es mucho más silencioso que antes y presenta una terminación impecable, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales. Dispone de una ancha consola central en la que se sitúan la palanca de cambios, el mando MMI (interfaz multimedia), el botón de arranque (en los modelos que incorporan sistema de llave inteligente) y el freno de estacionamiento eléctrico, que ahora es de serie en toda la gama y permite su utilización de forma automática, es decir, que no necesita ser desconectado para iniciar el movimiento, ya que el dispositivo se encarga de desactivarlo.

El cuadro de instrumentos sigue el estilo típico de Audi, con relojes muy sencillos que permiten una lectura fácil y rápida, mientras que todos los mandos de climatización, que ahora puede incorporar hasta tres zonas de temperatura independientes, se han integrado en la zona central del tablero y pueden ser manejados también desde el MMI si lo lleva instalado.

Las plazas posteriores han mejorado un poco, pero no son excepcionales. Los respaldos posteriores van un poco más inclinados, hay algo más de anchura y un poco más de distancia para las piernas, pero este incremento de medidas no va en consonancia con el crecimiento que ha experimentado la distancia entre ejes, realmente destacable. Las plazas posteriores laterales sí son algo más cómodas, pero la tercera central –que en casi ninguna berlina es muy aprovechable- ve condicionada su utilización por las salidas de aire, que restan bastante espacio al habitáculo en esta zona.

En materia de seguridad también hay una mejora significativa respecto a la anterior edición. El nuevo A4 ha sido construido con aceros de alta resistencia que otorgan mejores valores de rigidez torsional y en cuanto a protección a los ocupantes en caso de impacto. Además, incorpora airbags frontales de dos etapas de inflado, laterales de 13 litros en los respaldos de los asientos delanteros (opcionalmente de 12 litros en los traseros) y de 25,5 litros para los windowbags, además de todos los sistemas conocidos de seguridad preventiva, es decir ABS con asistente de ayuda a la frenada de emergencia, repartidor electrónico de frenada y sistema de control de estabilidad ESP.

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