Prueba: Audi TT S, el cuerpo perfecto

90, 60, 90... Matemáticamente tal vez sea una de las maneras más sencillas de representar esa perfección que, en este caso, trasciende más allá de sus líneas. También mecánica y dinámicamente, el Audi TT S roza una excelencia tal que alguno incluso podrá llegar a aburrirse a sus mandos.
Raúl Roncero.

Twitter: @Rron0_autopista Fotos: Israel Gardyn. H.D. Seufert -

Prueba: Audi TT S, el cuerpo perfecto
Prueba: Audi TT S, el cuerpo perfecto

¿Cuánto cuesta un segundo y medio? Aquí, a razón de 18.000 euros. Es el tiempo que le saca el TT S de 310 CV al TT 2.0 TFSi de 230 CV en la aceleración larga, el 0-1.000 metros. Claro que las cuentas no son así de simples porque, entre otros detalles que hacen que el TT S sea, también, más eficaz, con una importante diferencia de equipamiento en elementos técnicos –véase frenos, equipo de ruedas o suspensión variable Magnetic Ride– o de lujo, junto a otros detalles que enriquecen el interior. Aunque lo que para mi cobra mayor importancia son esos pequeños grandes matices que no se ven, pero sí se sienten, y no son otros que los que verdaderamente transforman un coche rápido y eficaz en otro más rápido, mas eficaz y con sensaciones más deportivas y excitantes. Y ahí es donde las cuentas no me salen, tal vez porque el TT a secas sea demasiado bueno, tal vez porque la eficacia del TT S llega a ser tan abrumadora que en ningún rincón de tu cuerpo encontrarás una clara manifestación de estímulo, como suele ocurrir cuando te subes a una montaña rusa, bajas por una tirolina o pilotas, por ejemplo, un simple Peugeot 208 GTi 30Th por tu puerto de montaña favorito. 

Serlo sin parecerlo

Audi TT SAsí es la filosofía S, deportividad en estado de equilibrio. Si lo entiendes así, te habrás comprado el deportivo perfecto. Si en tu particular índice de deleite y disfrute al volante pesan bastante más las sensaciones que la rapidez y el placer de conducción, tal vez prefieras tener en tu garaje un TT 2.0 TFSi de 230 CV junto a, por ejemplo, una 899 Panigale de Ducati para cuando necesites inyectarle a tu cuerpo esas dosis extra de emoción y adrenalina.  Eso no quita para que te reconozca que el Audi TT S es una máquina perfecta de cabo a rabo, en todos los sentidos.  

Estructuralmente, la nueva arquitectura modular –sólo parte de ella– y la construcción híbrida de su carrocería ha permitido mejorar uno de los aspectos más importantes de un coche cuya naturaleza es la efectividad: tanto su centro de gravedad como su peso son ahora más bajos que en la generación anterior. Y cómo se nota. Pesa alrededor de 40 kilos menos que los anteriores TT S con el motor 2 litros... O hasta 100 kg menos que los TT RS de 340 CV también de generación anterior con el motor 5 cilindros, modelo al que hoy este TT S iguala en prestaciones y vapulea en consumo, una evidencia más de que, mecánicamente, el 2.0 TFSi de inyección dual directa-indirecta es otra pieza clave en este puzzle de eficiencia, también, sublime: 8 l/100 km de gasto medio no están al alcance de muchos coches con sus prestaciones, aunque como seguro que imaginas, su consumo es tan variable como el ritmo que puedas imprimirle. De aquí, lo importante para muchos tal vez sea que tienes bastante más autonomía...  

Un RS4 en formato TT

Porque lo que se dice correr, ahí van más referencias que dejan claro de lo que es capaz de hacer este monumental coupé. Sus 310 CV le hacen claramente más rápido que un Jaguar F-Type S de 380 CV o un Nissan 370Z Nismo con su gran V6 de 340 CV; o tan veloz como el mismísimo RS4 de 450 CV o el CLA 45 AMG con su también impresionante 2.0 litros turbo de 360 CV. Lo dicho el TT S es, sencillamente, brutal. Lo es también la elasticidad de su motor, un constante empuje envuelto en una deliciosa atmósfera en la que, tal vez, falte precisamente algo de protagonismo mecánico que enfatice ese carácter de coche deportivo. Algo más de ruido y una línea de escape más grosera obraría maravillas para sentir al TT S como el depredador que realmente es, aunque para muchos seguro que no dejará de ser una virtud más. 

Tiralíneas

Audi TT SMuy, muy directo a través de su dirección progresiva con dos vueltas de volante –menos directa en la zona central–, al TT S lo llevas a golpe de muñeca con una precisión milimétrica aún cuando la dirección está claramente más asistida que antes. Tu mandas, porque salvo que lo hagas muy, muy mal, hay mucha electrónica capaz incluso de anticipar el reparto y la distribución de fuerza entre ejes bajo la premisa de seguridad y efectividad. Casi monolítico, pese a que la nueva tracción total tiene más preponderancia que antes sobre el eje posterior, su participación está más estrechamente ligada a cuánto y cómo juegues con el intercambio de masas en cambios apoyo, aunque aún así, su naturalidad de reacciones y facilidad de conducción vienen a suponer un par de puntos virtuales en tu nivel de conducción. Así que volvamos al principio: sobresaliente su eficacia y matricula de honor en placer de conducción, sea por tacto de mandos, mecánico o incluso capacidad de absorción de su suspensión variable adaptativa, con sus diferentes ajustes a través del Audi Drive Select.

Pero tanta elegancia y perfección en la manera de expresarse como deportivo sólo me llevan a preguntarme: ¿y para cuándo un más incivilizado RS?

En pocas palabras

Aceleración. No sólo es potente, también ligero y no pierde una gota de tracción, así que el TT S acelera mucho más rápido que coche más potentes de su categoría. 

Cambio. Bien escalonado y guiado, pero sin ese tacto delicioso de coche deportivo. Por 390 € más tienes el S-Tronic, probablemente, el mejor automático para cambiar "a mano".

Frenada. Las nuevas pinzas de aluminio muerden un gran equipo de discos; no frena en menos distancia que un RS Q3 con 1.718 kilos, pero sí aguantan largas jornadas de trato duro.

Consumos. Aunque variable según la rapidez de tus desplazamientos, sus mínimos son realmente buenos para un coche así, especialmente en ciudad: ahorra 4 l/100 km respecto al anterior TT S.

Adelantamiento. Explosivo el motor, de respuesta inmediata, catapulta al TT S en estos cortos sprint de fondo. Sus tiempos son ahora mejores que el anterior TT RS de 340 CV con caja de cambios manual. 

Ampitud. suficiente para dos pasajeros y sus correspondientes chaquetas en los asientos posteriores. La construcción híbrida, con el material adecuado en el sitio adecuado, ha permitido bajar 40 kg. reales respecto al TT S anterior.

Potencia y par. Si a altitud y presión atmosférica lejos de las condiciones ideales hemos conseguido los datos oficiales de aceleración, el 2.0 TFSi debe esconder tanta potencia como promete. Exquisito tacto, elasticidad y estirada.

Sonoridad. Demasiado nivel de ruido a partir de velocidades legales para lo poco que suena el motor dentro del habitáculo. No es, sin embargo, un factor que haga incómodo al TT S.

Maletero. No hay muchos coupés de su tamaño que ofrezcan no sólo un volumen tan grande, sino un acceso tan amplio y cómodo. Bajo el piso, junto a la batería, otros 35 litros adicionales bien compartimentados.

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