Audi TT Roadster 2.0 TFSi 230: un cabrio para disfrutar

Además del coupé de cuatro plazas, la gama del Audi TT incluye esta subyugante versión TT Roadster, que convierte cada desplazamiento en una experiencia única.
Luis Miguel Vitoria.

Twitter: @luismivitoria -

Audi TT Roadster 2.0 TFSi 230: un cabrio para disfrutar
Audi TT Roadster 2.0 TFSi 230: un cabrio para disfrutar

Si las líneas de los Audi TT Mk1 se afilaron con los Audi TT MK2, en el tercer capítulo de la saga de estos modelos el diseño se aproxima al del todopoderoso Audi R8. Simultáneamente, Audi huye de la tentación de aumentar su tamaño: el TT sigue siendo relativamente pequeño. Y más en el caso del Roadster, que con sus 4,18 m de largo es un par de centímetros más pequeño aún que el TT Coupé.

p>Como en el BMW Z4, Mazda MX-5, Fiat 124 Abarth o Porsche 718 Boxster, esto es, como los roadster más puros, la capota del Audi TT Roadster es de lona. Por eso, y porque usa materiales como aluminio o magnesio en su estructura, es también enormemente ligera: por si sola pesa únicamente 39 kg. Esa ligereza no le resta ni un ápice de funcionalidad en el día a día porque es muy estanca frente al agua, incluso hemos podido probarla en condiciones de lluvia intensa sin que ni una gota entrase en su habitáculo; o frente al ruido, que queda bien aislado gracias a sus cinco capas. Con todo, y como es natural, no se alcanza el nivel de aislamiento en este sentido que sí tiene un techo metálico, de modo que el Audi TT coupé consigue valores más bajos de sonoridad interior.

Esta capota, siempre eléctrica, se abre y cierra en poco más de 10 segundos con la única pulsación de un botón. Además, puede realizarse el proceso incluso en aparcamiento con el techo bajo porque, a diferencia de otros descapotables (especialmente los que tienen un techo retráctil metálico), en el Audi TT Roadster se eleva muy poco.

Audi TT Roadster 2.0 TFSi quattroCuando se pliega, lo que no afecta a la capacidad del maletero —que pierde unos despreciables 15 litros respecto al TT Coupé—, el enrase con la tapa de éste es perfecto. Sin embargo, quedan unos poco estéticos huecos a los laterales que dejan ver interioridades de esta capota, tal cual son sus articulaciones. Debe resultar difícil resolverlo (sino, probablemente, no habría lugar a esta queja), pero desluce no poco el resultado en un coche que aun no siendo muy costoso para lo que aporta —cuesta lo que rivales menos potentes—, tiene un precio que, en su versión más económica, supera los 40.000 euros y, en ésta, los 50.000. En relación a esto, comentar que respecto al coupé cerrado, este Roadster biplaza —para dos, sin que falte espacio, con asientos que sujetan y son confortables— cuesta 3.500 euros adicionales.

Audi TT Roadster, sin capota

Abierta la capota, una operación que puede hacerse incluso en marcha si no se superan los 50 km/h, es posible rodar a 100-110 km/h con buen confort. Más deprisa no resulta incómodo seguir descapotados a condición de que subamos las ventanillas y echemos mano del derivabrisas posterior, éste motorizado.

También lo está el alerón del maletero que surge, automáticamente, cuando llegamos a 120 km/h. En un efecto muy de boulevard, hasta puede hacerse manualmente, pulsando un botón del salpicadero y, desplegándolo así a velocidades más bajas. Provee de carga aerodinámica al eje trasero, aunque yo no he notado diferencia entre que este aditamento aerodinámico esté arriba o no: siempre se siente ese eje muy aplomado.

Tiene el TT Roadster un afinado ajuste de la suspensión (el setup deportivo, de serie, es ideal para buenos asfaltos), una dirección directa, una superlativa capacidad de tracción gracias a la tracción quattro o una excelente capacidad de frenada. Todo lo anterior, más un chasis rigidísimo aún sin techo, y un vitaminado motor, ayuda a disfrutar de cada minuto a bordo de él. Así, estamos ante un coche de límites altísimos y tan estable en recta como ágil en curva.

Audi TT Roadster 2.0 TFSi 230, rendimiento del motor

Todo eso lo adorna con el espectacular rendimiento del motor de 230 CV por lo mucho que corre, llega a gastar realmente poco: con él, el TT acelera de 0 a100 km/h en 5,7 s, mientras que sólo tiene un consumo real de 6,3 l/100 km en carretera y 8,4 en ciudad. El 1.8 TFSI está muy bien, sí, pero este 230 CV es tan impresionante que hasta hace pensar que sobran los 310 CV del TTS.

Audi TT 2.0 Roadster TFSI quattroPor si no fuera suficiente, este explosivo motor suena a gloria cuando se activa el modo Dynamic. Y el cambio S-tronic acompaña con la rapidez con la que gestiona las transiciones de las marchas: es su punto fuerte más que el momento de la arrancada, en el que se produce un pequeño resbalamiento de los embragues, puntualmente algo ruidoso con su golpeteo al cerrarse. Incluso el cambio tiene función de rueda libre en modo Eco que, indiscutiblemente, contribuye al consumo tan bajo en carretera.

Por supuesto, el Audi TT Roadster mantiene atributos de los TT coupé, como esa pantalla TFT del Virtual Cockpit que permite elegir entre dos tipos de presentación de la información, a cual más espectacular y se lee bien incluso a pleno sol. Es clave para dar al interior un aspecto tan minimalista como tecnológico. Un punto a corregir en el tablero de manos es que el conductor no alcanza el mando del asiento calefactable del copiloto, que está en el aireador más cercano a su puerta, de modo que si se lo deja encendido, permanece así.  Además, los cinturones tienen su anclaje superior en una posición muy baja para muchas morfologías o el carrete no recoge fluidamente toda su cincha. Pequeños detalles que no empañan la altísima sensación de disfrute que es capaz de trasladar este Audi, y más en esta versión concreta.

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