Prueba: Audi TT Coupé 2.0 TDI Ultra, placer para los sentidos

El nuevo Audi TT dimensiona las cualidades de su antecesor, mejorando el rendimiento de sus motores y también la calidad de rodadura y comportamiento, aplicando la última tecnología de la marca sobre un diseño que sigue siendo su tarjeta de presentación.
Federico Asensio. -
Prueba: Audi TT Coupé 2.0 TDI Ultra, placer para los sentidos
Prueba: Audi TT Coupé 2.0 TDI Ultra, placer para los sentidos

En 1998 Audi lanzaba al mercado el TT, un coupé en configuración 2+2, de pequeño tamaño y estética sugerente, con una personalidad muy marcada tanto por fuera como en su interior, diferente a todo lo que ofrecía el mercado. Un deportivo con mayúsculas, con un motor 1.8 turbo de 180 y 225 CV, éste último con tracción total. Ambos con excelentes prestaciones y un bastidor afinado para transmitir su capacidad sobre la carretera. Pero resultó delicado para manos poco expertas, por lo que enseguida a todas las unidades se les dotó de control de estabilidad y un pequeño alerón para dotar al tren trasero de mayor apoyo a velocidades elevadas. En su evolución introdujo una variante de 150 CV del 1.8 T, y un VR6 de 3.2 litros y 250 CV, el más potente de esta primera serie, y el primer Audi en incorporar el cambio DSG. Además se modificó la suspensión y se bajó el centro de gravedad, mejorando claramente su comportamiento.

La segunda generación aparece en 2006. Crece en longitud casi 14 cm (4,18 m) y 8 en anchura (1,76 m ), con un diseño exterior que supone una continuidad de su antecesor, combinando formas geométricas, con círculos y cúpulas aplicadas a las formas de su carrocería en la que basa su estética, si bien abandona parte de su fuerte personalidad. Aunque es en el interior donde más pierde su sello original para configurar un salpicadero más funcional y ergonómico, pero sin el atractivo de la primera generación. Nuevos motores con potencias entre los 160 y los 360 CV de la versión RS Plus, incorporando una versión Diesel sobre el 2.0 TDI. Y un bastidor soberbio para sacar partido a sus prestaciones, con mayores ayudas electrónicas, una evolucionada tracción quattro para diversas motorizaciones y el cambio S-Tronic. El tren trasero, con ruedas tiradas y doble brazo transversal, ha dejado espacio a un multibrazo. Ofrece opcionalmente el sistema de amortiguación de Audi, Magnetic Ride,

Tercera generación

Y es el momento de la tercera generación, con dos motorizaciones en su lanzamiento: la última evolución del 2.0 TFSI, que rinde 230 CV y el TDI Ultra, con el motor de dos litros, que como en el A3 alcanza los 184 CV. A principios de 2015 llega la versión TTS que consigue 310 CV del dos litros turbo y, un poco más adelante, se comercializará la versión de acceso con el mismo motor y 180 CV.

A primera vista puede parecer un 'restyling', pero se trata de un coche enteramente nuevo. Ofrece una imagen muy continuista, en su perfil, manteniendo inalteradas las líneas básicas de la versión anterior, con un frontal con la nueva parrilla Singleframe de Audi de seis vértices y unos grupos ópticos de diferente configuración y con la última tecnología led.

Exteriormente, mantiene prácticamente inéditas las dimensiones de su antecesor, si bien la distancia entre ejes crece en algo más de tres centímetros. Y también las cotas interiores, contando con un salpicadero totalmente rediseñado con el vanguardista «Audi virtual cockpit»

Audi TT Coupé 2.0 TDI UltraDispone de una nueva base, con componentes de la plataforma modular MQB del grupo y monta la misma arquitectura de suspensiones, revisadas, con un eje multibrazo detrás. Y en conjunto se ha aligerado en 50 kg. Los mimbres necesarios para mejorar la calidad de rodaje del nuevo TT, ya excelso en la generación anterior, apoyándose además en una batería destacada de ayudas electrónicas a la conducción para ampliar su seguridad en marcha. Algo que sin duda, una vez probada la versión Diesel, hemos podido confirmar, pero que le aleja de las sensaciones más puras de la primera generación con su generosa intrusión electrónica y de las de un GT puro con propulsión —incluso en el 2.0 TFSI/230 quattro que deja más libertad al tren trasero—. Un coche rápido, súper efectivo, diseñado para rodar deprisa con seguridad y convertirse incluso en un coche sensible para manos menos experimentadas. Pero sin duda, con el sello inconfundible de un icono de Audi, que va alargando su estela.

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Rápido y eficiente

Cuando la generación anterior montó un motor Diesel nos dio qué pensar. Un deportivo puro con un TDI, sonaba a sacrilegio. Pero la demanda del mercado lo justificó; la prueba es que la nueva generación lo vuelve a montar. Se trata de la última evolución del 2.0 TDI de 184 CV ya visto en los A3, León o Golf, afinado para conferirle al TT un tacto más deportivo, y aliñado con el actuador de sonoridad que ofrece un bonito sonido, con «un ronquido lleno» al apretar con decisión el acelerador como si de un gasolina de gran cilindrada se tratara. ¿Un Diesel? No desde dentro. Sí a la hora de medir los consumos, con una media ponderada de 5,5 l/100 km, por encima de los 4,2 oficiales, pero sin duda muy ajustados dado su potencial. El 2.0 TDI clean Diesel que en esta evolución ha sido objeto de una profunda revisión en la construcción del bloque y en la gestión térmica. También la alimentación, para optimizar al máximo la combustión, y monta un nuevo catalizador para mejorar la depuración de gases, cumpliendo con la normativa Euro 6, con unas emisiones de 110 g/kg de CO2. Nuestro banco de rodillos ha confirmado los datos oficiales, cuadrando la cifra de potencia al dedillo, con la de par por encima de la cifra declarada.

Audi TT Coupé 2.0 TDI UltraUn motor que responde con celeridad, para casi desde las 1.500 vueltas alcanzar la cifra de par máximo, manteniéndolo hasta cerca de las 4.000 rpm. Es fácil circular a ritmo de ciudad y, con unos desarrollos bien ajustados, también mantener un ritmo de crucero legal en sexta velocidad, con la tranquilidad que transmite el encontrar siempre una reacción inmediata al acelerador.

Instrumentación vanguardista

El habitáculo ha variado su diseño en el nuevo TT respecto al anterior, pero no su configuración como 2+2. De hecho, sus cotas son semejantes casi en cualquier medición, siendo lo más significativo los dos centímetros que gana en altura detrás. Insuficientes para desahogar estas plazas, que siguen siendo únicamente válidas para niños, y pequeños, por distancia al techo y espacio para las rodillas. De hecho, ofrece, como opción, las banquetas homologables como sillas infantiles del grupo III (de 6 a 12 años), lo que las hace más utilizables al liberar espacio y facilitar el acceso. Pues aunque sean niños, éste no es fácil, pues la correa que libera el respaldo, complicada de utilizar desde dentro, sólo libera el respaldo, sin que se desplace el asiento longitudinalmente. Se echa de menos la manilla complementaria en el interior de los asientos para plegar éstos desde el puesto de conducción del primer TT.

Audi TT Coupé 2.0 TDI UltraEs un coche para disfrutar desde el volante, y eso lo demuestra un puesto de conducción intachable, con unos asientos de ergonomía impecable  y perfecta sujeción y comodidad, con el reposacabezas integrado en el respaldo y la banqueta graduable en longitud. A nuestro gusto, a pesar de lo elevado de la línea de las ventanas, echamos de menos bajar más la altura de la banqueta, no por espacio pero sí por posición, impecable en cuanto a equilibrio entre volante, pomo y pedales. Si bien la posición de freno y acelerador, con demasiado recorrido y pequeña superficie, dificultan la maniobra punta-tacón.  El salpicadero es ejemplar, con la vanguardista instrumentación y el original control del climatizador desde el centro de los aireadores, muy a mano y que confieren gran personalidad a su diseño. Con el MMI y cinco teclas se controlan todas las funciones. El botón del volumen de audio queda poco accesible tras el pomo del cambio.

Los dos relojes analógicos habituales, con sus agujas, y la pantalla central del salpicadero, han dejado paso a una amplia pantalla TFT (Audi Virtual Cockpit) de 12,3 pulgadas.  Los dos relojes digitales, cuentarrevoluciones y velocímetro, se pueden minimizar con un simple toque el botón «View» situado en el volante y priorizar el resto de la información. Es el futuro de Audi en este apartado, que irán incorporando los nuevos modelos que vaya comercializando. Muy práctico y fácil de utilizar, cambiando de pantalla sin desviar la vista de la carretera más que lo imprescindible para consultar, y cambiando de menú de forma sencilla, también desde el volante o el mando MMI junto a la palanca de cambios.  El navegador puede ampliarse a prácticamente toda la pantalla o consultar el menú y los datos disponibles como ordenador de a bordo.

Audi TT Coupé 2.0 TDI UltraDispone de serie de elementos poco habituales, aunque dado su precio más que justificables: faros de xenón, llave de confort o el sistema de navegación integrado «Audi Virtual Cockpit». Pero por otro lado, se echa en falta otros, poco menos que exigibles, como el control de crucero, el sensor de lluvia y luces, retrovisores abatibles o Bluetooth. Claro que la lista de opciones es muy amplia, aunque nada asequible: llantas de hasta 20", sistemas de ayuda a la conducción como el Lane Assist, Side Assist, sistema de ayuda al aparcamiento o el Drive select. Paquetes de conectividad (590 €), de navegación Plus (2.925 €), audio (hasta 1.000 euros), o de personalización (S Line (2.925 €). Un amplio menú a elegir en base a lo que dé la cartera.

El maletero, que mantiene su amplio acceso, cubica 275 l, algo menos que el anterior, pero ahora guarda un fondo bajo el suelo de 40 litros. 

Para disfrutar

Un coche para admirar pero, sobre todo, para disfrutar a su volante. Corre que se las pela con un motor que no gasta, se sujeta a los trazados con garras de hierro pero con absoluta suficiencia, que hace muy fácil la conducción si no intentamos explorar sus límites más allá de lo racional. Pero a la vez resulta cómodo, y su cockpit es vanguardista y funcional, con lo último en conectividad. En su debe, desde mi punto de vista, hecho en falta un menor filtrado al volante para sentir más el carácter deportivo que se le supone a un coche de sus características. Y es que, pese a lo que emite su imagen y configuración, es deportivo muy racional. Un coupé del siglo XXI, con un precio no apto para todos los bolsillos, desde 42.390 euros.

 

 

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