Audi S4 y S4 Avant

Eficacia, sorprendente confort y velocidad sin límites. Los nuevos Audi S4 lo hacen todo tan fácil, y son tan pacíficos de apariencia, que llegan a subestimarse. Gran error. Pocos proyectiles alcanzan su efectividad, ahora con motor V6 sobrealimentado para despegar… y un arsenal de tecnología dinámica para aterrizar… eso sí, opcional. Enfrentamos toda su gama: ¿qué configuración elegir?
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Audi S4 y S4 Avant
Audi S4 y S4 Avant

Ni el primer 6 cilindros biturbo, ni el 4.2 V8 atmosférico: definitivamente, los Audi S4 estallan con este V6 sobrealimentado por compresor volumétrico (de tipo Roots y capaz de girar a 23.000 rpm). «La solución para combinar prestaciones y eficiencia», dicen en Audi. Y el primer apartado se cumple: sin llegar a alcanzar el fino tacto ni, sobre todo, el sonido del musculoso V8 (discreción S4), pero con una respuesta progresiva, casi tan instantánea como la del mejor atmosférico y con superiores valores de par desde 2.000 rpm. Desde ahí, empuja como un avión… hasta igualar al BMW 335i doble turbo de BMW (al que supera en más de 200 kg) y «meter» más de un segundo a los Audi S4 anteriores (hasta 100 kg más).

Alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos y los 1.000 metros en 24,4 s sólo está a la altura de elegidos: casi como deportivos que no ocultan intenciones —léase BMW M6 o Mercedes C63 AMG—, aunque en los Audi S4 incluso con mejores adelantamientos, marcas hasta superiores al anterior Audi RS4. Es decir, una barbaridad difícil de apreciar en marcha por lo suavizado de la respuesta y lo filtrado que avanzan.

Y es que ambos Audi S4 «clavan» prácticamente registros, con la única diferencia de montar distinto cambio: el Avant, un preciso manual de 6 relaciones; el Sedán, el nuevo automático S-Tronic de Audi para sus motores más potentes, de doble embrague y 7 marchas. Éste, aunque más lento en arrancada —mejor aceleración para el Avant—, es el mejor aliado para extraer el potencial del V6. Quizás impacte menos que cajas automáticas como la PDK de Porsche o la DKG de BMW, pero es mucho más suave y rapidísima tanto en modo automático como secuencial (por palanca o deportivas levas). Conclusión: firma adelantamientos supersónicos. Victoria para el Sedán.

Así que, por comodidad y efectividad, justificados los 2.210 € de sobrecoste del cambio S-Tronic, aunque con dos aspectos en contra: uno, que a pesar de asegurar Audi que admite un régimen de hasta 9.000 rpm, corta al S4 a 6.800 rpm, 200 antes que el cambio manual; y, dos, en modo «Dynamic» (también afecta a la respuesta más rápida de acelerador) sacrifica la 7ª marcha, limitándose a 6 en todo régimen. No renunciar obliga a circular en «Confort» en motor/cambio.

Puntos a revisar… como su eficiencia. Se anunció un recorte del 26 por ciento en consumo, pero ni la menor cilindrada, ni la inyección directa, atajan un gasto en ambos Audi S4 en 12 l/100km, exacto a la anterior generación V8. Y eso en conducción «normal», porque a pleno gas obliga a repostar cada 200 km.

En cuanto al interior, no es fácil distinguir en el habitáculo un Audi S4 de cualquier A4… salvo en el acceso, donde la rebaja en la altura de carrocería obliga a mayores esfuerzos. Una vez dentro, todo apunta a confort, aunque para contar con elementos como asientos eléctricos y calefactables, fijación Isofix o control de crucero haya que pasar por caja.

Igual de bien acabados, ligeramente mejor presentados con inserciones en aluminio y con el gran tacto general de la berlina, sólo los asientos deportivos (¡qué bien sujetan!) y la instrumentación con fondo gris aportan carácter. Ni siquiera la comodidad de rodadura o la sonoridad —igual de baja que cualquiera otra versión gasolina— empañan su uso. Eso sí, aquí surgen algunas diferencias entre Avant y Sedán, idénticos en su elegante fila delantera.

Y es que, contra lo esperado, la variante Audi S4 Sedán —teóricamente más aislada que la Avant— registra peor sonoridad trasera, posiblemente ampliada por un juego de neumáticos Dunlop que tampoco se ha mostrado demasiado eficaz en rendimiento. Más puntos a favor del familiar: detrás se beneficia de mayor altura al techo; mientras que, funcionalmente, las posibilidades que ofrecen en el maletero elementos como la red de separación, más la comodidad del portón (opcionalmente eléctrico), suman frente a un volumen real similar al Sedán. Los S4 muestran que un deportivo casa con el confort… aunque habrá quien, a cambio, eche en falta sensaciones.

De partida, y aunque no lleguen en el mejor momento socio/económico por civilizados que sigan siendo, la inversión en estos podría ser razonable: dos S4 más rápidos, completos, cómodos… por 3.900 € menos que la anterior generación. No obstante, si lo requerido es una máquina de la eficacia de estas unidades de prueba, conviene seguir ahorrando. Y es que habrá que sumar neumáticos especiales, amortiguación pilotada, dirección dinámica, diferencial deportivo, cambio S-Tronic… un suma y sigue con los que superarán los 80.000 €. Como leen: más incluso que el tentador BMW M3. Casi nada.

Audi S4
— Comportamiento
— Cambio S-Tronic
— Adelantamientos
Audi S4 Avant
— Comportamiento
— Distancias de frenada
— Aceleración

Audi S4
— Consumo y autonomía
— Altura interior
— Sonoridad trasera
Audi S4 Avant
— Consumo y autonomía
— Volumen de maletero
— Precio final

Los deportivos más elegantes

Ni el primer 6 cilindros biturbo, ni el 4.2 V8 atmosférico: definitivamente, los Audi S4 estallan con este V6 sobrealimentado por compresor volumétrico (de tipo Roots y capaz de girar a 23.000 rpm). «La solución para combinar prestaciones y eficiencia», dicen en Audi. Y el primer apartado se cumple: sin llegar a alcanzar el fino tacto ni, sobre todo, el sonido del musculoso V8 (discreción S4), pero con una respuesta progresiva, casi tan instantánea como la del mejor atmosférico y con superiores valores de par desde 2.000 rpm. Desde ahí, empuja como un avión… hasta igualar al BMW 335i doble turbo de BMW (al que supera en más de 200 kg) y «meter» más de un segundo a los Audi S4 anteriores (hasta 100 kg más).

Alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos y los 1.000 metros en 24,4 s sólo está a la altura de elegidos: casi como deportivos que no ocultan intenciones —léase BMW M6 o Mercedes C63 AMG—, aunque en los Audi S4 incluso con mejores adelantamientos, marcas hasta superiores al anterior Audi RS4. Es decir, una barbaridad difícil de apreciar en marcha por lo suavizado de la respuesta y lo filtrado que avanzan.

Y es que ambos Audi S4 «clavan» prácticamente registros, con la única diferencia de montar distinto cambio: el Avant, un preciso manual de 6 relaciones; el Sedán, el nuevo automático S-Tronic de Audi para sus motores más potentes, de doble embrague y 7 marchas. Éste, aunque más lento en arrancada —mejor aceleración para el Avant—, es el mejor aliado para extraer el potencial del V6. Quizás impacte menos que cajas automáticas como la PDK de Porsche o la DKG de BMW, pero es mucho más suave y rapidísima tanto en modo automático como secuencial (por palanca o deportivas levas). Conclusión: firma adelantamientos supersónicos. Victoria para el Sedán.

Así que, por comodidad y efectividad, justificados los 2.210 € de sobrecoste del cambio S-Tronic, aunque con dos aspectos en contra: uno, que a pesar de asegurar Audi que admite un régimen de hasta 9.000 rpm, corta al S4 a 6.800 rpm, 200 antes que el cambio manual; y, dos, en modo «Dynamic» (también afecta a la respuesta más rápida de acelerador) sacrifica la 7ª marcha, limitándose a 6 en todo régimen. No renunciar obliga a circular en «Confort» en motor/cambio.

Puntos a revisar… como su eficiencia. Se anunció un recorte del 26 por ciento en consumo, pero ni la menor cilindrada, ni la inyección directa, atajan un gasto en ambos Audi S4 en 12 l/100km, exacto a la anterior generación V8. Y eso en conducción «normal», porque a pleno gas obliga a repostar cada 200 km.

En cuanto al interior, no es fácil distinguir en el habitáculo un Audi S4 de cualquier A4… salvo en el acceso, donde la rebaja en la altura de carrocería obliga a mayores esfuerzos. Una vez dentro, todo apunta a confort, aunque para contar con elementos como asientos eléctricos y calefactables, fijación Isofix o control de crucero haya que pasar por caja.

Igual de bien acabados, ligeramente mejor presentados con inserciones en aluminio y con el gran tacto general de la berlina, sólo los asientos deportivos (¡qué bien sujetan!) y la instrumentación con fondo gris aportan carácter. Ni siquiera la comodidad de rodadura o la sonoridad —igual de baja que cualquiera otra versión gasolina— empañan su uso. Eso sí, aquí surgen algunas diferencias entre Avant y Sedán, idénticos en su elegante fila delantera.

Y es que, contra lo esperado, la variante Audi S4 Sedán —teóricamente más aislada que la Avant— registra peor sonoridad trasera, posiblemente ampliada por un juego de neumáticos Dunlop que tampoco se ha mostrado demasiado eficaz en rendimiento. Más puntos a favor del familiar: detrás se beneficia de mayor altura al techo; mientras que, funcionalmente, las posibilidades que ofrecen en el maletero elementos como la red de separación, más la comodidad del portón (opcionalmente eléctrico), suman frente a un volumen real similar al Sedán. Los S4 muestran que un deportivo casa con el confort… aunque habrá quien, a cambio, eche en falta sensaciones.

De partida, y aunque no lleguen en el mejor momento socio/económico por civilizados que sigan siendo, la inversión en estos podría ser razonable: dos S4 más rápidos, completos, cómodos… por 3.900 € menos que la anterior generación. No obstante, si lo requerido es una máquina de la eficacia de estas unidades de prueba, conviene seguir ahorrando. Y es que habrá que sumar neumáticos especiales, amortiguación pilotada, dirección dinámica, diferencial deportivo, cambio S-Tronic… un suma y sigue con los que superarán los 80.000 €. Como leen: más incluso que el tentador BMW M3. Casi nada.

Audi S4
— Comportamiento
— Cambio S-Tronic
— Adelantamientos
Audi S4 Avant
— Comportamiento
— Distancias de frenada
— Aceleración

Audi S4
— Consumo y autonomía
— Altura interior
— Sonoridad trasera
Audi S4 Avant
— Consumo y autonomía
— Volumen de maletero
— Precio final

Los deportivos más elegantes

Ni el primer 6 cilindros biturbo, ni el 4.2 V8 atmosférico: definitivamente, los Audi S4 estallan con este V6 sobrealimentado por compresor volumétrico (de tipo Roots y capaz de girar a 23.000 rpm). «La solución para combinar prestaciones y eficiencia», dicen en Audi. Y el primer apartado se cumple: sin llegar a alcanzar el fino tacto ni, sobre todo, el sonido del musculoso V8 (discreción S4), pero con una respuesta progresiva, casi tan instantánea como la del mejor atmosférico y con superiores valores de par desde 2.000 rpm. Desde ahí, empuja como un avión… hasta igualar al BMW 335i doble turbo de BMW (al que supera en más de 200 kg) y «meter» más de un segundo a los Audi S4 anteriores (hasta 100 kg más).

Alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos y los 1.000 metros en 24,4 s sólo está a la altura de elegidos: casi como deportivos que no ocultan intenciones —léase BMW M6 o Mercedes C63 AMG—, aunque en los Audi S4 incluso con mejores adelantamientos, marcas hasta superiores al anterior Audi RS4. Es decir, una barbaridad difícil de apreciar en marcha por lo suavizado de la respuesta y lo filtrado que avanzan.

Y es que ambos Audi S4 «clavan» prácticamente registros, con la única diferencia de montar distinto cambio: el Avant, un preciso manual de 6 relaciones; el Sedán, el nuevo automático S-Tronic de Audi para sus motores más potentes, de doble embrague y 7 marchas. Éste, aunque más lento en arrancada —mejor aceleración para el Avant—, es el mejor aliado para extraer el potencial del V6. Quizás impacte menos que cajas automáticas como la PDK de Porsche o la DKG de BMW, pero es mucho más suave y rapidísima tanto en modo automático como secuencial (por palanca o deportivas levas). Conclusión: firma adelantamientos supersónicos. Victoria para el Sedán.

Así que, por comodidad y efectividad, justificados los 2.210 € de sobrecoste del cambio S-Tronic, aunque con dos aspectos en contra: uno, que a pesar de asegurar Audi que admite un régimen de hasta 9.000 rpm, corta al S4 a 6.800 rpm, 200 antes que el cambio manual; y, dos, en modo «Dynamic» (también afecta a la respuesta más rápida de acelerador) sacrifica la 7ª marcha, limitándose a 6 en todo régimen. No renunciar obliga a circular en «Confort» en motor/cambio.

Puntos a revisar… como su eficiencia. Se anunció un recorte del 26 por ciento en consumo, pero ni la menor cilindrada, ni la inyección directa, atajan un gasto en ambos Audi S4 en 12 l/100km, exacto a la anterior generación V8. Y eso en conducción «normal», porque a pleno gas obliga a repostar cada 200 km.

En cuanto al interior, no es fácil distinguir en el habitáculo un Audi S4 de cualquier A4… salvo en el acceso, donde la rebaja en la altura de carrocería obliga a mayores esfuerzos. Una vez dentro, todo apunta a confort, aunque para contar con elementos como asientos eléctricos y calefactables, fijación Isofix o control de crucero haya que pasar por caja.

Igual de bien acabados, ligeramente mejor presentados con inserciones en aluminio y con el gran tacto general de la berlina, sólo los asientos deportivos (¡qué bien sujetan!) y la instrumentación con fondo gris aportan carácter. Ni siquiera la comodidad de rodadura o la sonoridad —igual de baja que cualquiera otra versión gasolina— empañan su uso. Eso sí, aquí surgen algunas diferencias entre Avant y Sedán, idénticos en su elegante fila delantera.

Y es que, contra lo esperado, la variante Audi S4 Sedán —teóricamente más aislada que la Avant— registra peor sonoridad trasera, posiblemente ampliada por un juego de neumáticos Dunlop que tampoco se ha mostrado demasiado eficaz en rendimiento. Más puntos a favor del familiar: detrás se beneficia de mayor altura al techo; mientras que, funcionalmente, las posibilidades que ofrecen en el maletero elementos como la red de separación, más la comodidad del portón (opcionalmente eléctrico), suman frente a un volumen real similar al Sedán. Los S4 muestran que un deportivo casa con el confort… aunque habrá quien, a cambio, eche en falta sensaciones.

De partida, y aunque no lleguen en el mejor momento socio/económico por civilizados que sigan siendo, la inversión en estos podría ser razonable: dos S4 más rápidos, completos, cómodos… por 3.900 € menos que la anterior generación. No obstante, si lo requerido es una máquina de la eficacia de estas unidades de prueba, conviene seguir ahorrando. Y es que habrá que sumar neumáticos especiales, amortiguación pilotada, dirección dinámica, diferencial deportivo, cambio S-Tronic… un suma y sigue con los que superarán los 80.000 €. Como leen: más incluso que el tentador BMW M3. Casi nada.

Audi S4
— Comportamiento
— Cambio S-Tronic
— Adelantamientos
Audi S4 Avant
— Comportamiento
— Distancias de frenada
— Aceleración

Audi S4
— Consumo y autonomía
— Altura interior
— Sonoridad trasera
Audi S4 Avant
— Consumo y autonomía
— Volumen de maletero
— Precio final

Los deportivos más elegantes

Ni el primer 6 cilindros biturbo, ni el 4.2 V8 atmosférico: definitivamente, los Audi S4 estallan con este V6 sobrealimentado por compresor volumétrico (de tipo Roots y capaz de girar a 23.000 rpm). «La solución para combinar prestaciones y eficiencia», dicen en Audi. Y el primer apartado se cumple: sin llegar a alcanzar el fino tacto ni, sobre todo, el sonido del musculoso V8 (discreción S4), pero con una respuesta progresiva, casi tan instantánea como la del mejor atmosférico y con superiores valores de par desde 2.000 rpm. Desde ahí, empuja como un avión… hasta igualar al BMW 335i doble turbo de BMW (al que supera en más de 200 kg) y «meter» más de un segundo a los Audi S4 anteriores (hasta 100 kg más).

Alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos y los 1.000 metros en 24,4 s sólo está a la altura de elegidos: casi como deportivos que no ocultan intenciones —léase BMW M6 o Mercedes C63 AMG—, aunque en los Audi S4 incluso con mejores adelantamientos, marcas hasta superiores al anterior Audi RS4. Es decir, una barbaridad difícil de apreciar en marcha por lo suavizado de la respuesta y lo filtrado que avanzan.

Y es que ambos Audi S4 «clavan» prácticamente registros, con la única diferencia de montar distinto cambio: el Avant, un preciso manual de 6 relaciones; el Sedán, el nuevo automático S-Tronic de Audi para sus motores más potentes, de doble embrague y 7 marchas. Éste, aunque más lento en arrancada —mejor aceleración para el Avant—, es el mejor aliado para extraer el potencial del V6. Quizás impacte menos que cajas automáticas como la PDK de Porsche o la DKG de BMW, pero es mucho más suave y rapidísima tanto en modo automático como secuencial (por palanca o deportivas levas). Conclusión: firma adelantamientos supersónicos. Victoria para el Sedán.

Así que, por comodidad y efectividad, justificados los 2.210 € de sobrecoste del cambio S-Tronic, aunque con dos aspectos en contra: uno, que a pesar de asegurar Audi que admite un régimen de hasta 9.000 rpm, corta al S4 a 6.800 rpm, 200 antes que el cambio manual; y, dos, en modo «Dynamic» (también afecta a la respuesta más rápida de acelerador) sacrifica la 7ª marcha, limitándose a 6 en todo régimen. No renunciar obliga a circular en «Confort» en motor/cambio.

Puntos a revisar… como su eficiencia. Se anunció un recorte del 26 por ciento en consumo, pero ni la menor cilindrada, ni la inyección directa, atajan un gasto en ambos Audi S4 en 12 l/100km, exacto a la anterior generación V8. Y eso en conducción «normal», porque a pleno gas obliga a repostar cada 200 km.

En cuanto al interior, no es fácil distinguir en el habitáculo un Audi S4 de cualquier A4… salvo en el acceso, donde la rebaja en la altura de carrocería obliga a mayores esfuerzos. Una vez dentro, todo apunta a confort, aunque para contar con elementos como asientos eléctricos y calefactables, fijación Isofix o control de crucero haya que pasar por caja.

Igual de bien acabados, ligeramente mejor presentados con inserciones en aluminio y con el gran tacto general de la berlina, sólo los asientos deportivos (¡qué bien sujetan!) y la instrumentación con fondo gris aportan carácter. Ni siquiera la comodidad de rodadura o la sonoridad —igual de baja que cualquiera otra versión gasolina— empañan su uso. Eso sí, aquí surgen algunas diferencias entre Avant y Sedán, idénticos en su elegante fila delantera.

Y es que, contra lo esperado, la variante Audi S4 Sedán —teóricamente más aislada que la Avant— registra peor sonoridad trasera, posiblemente ampliada por un juego de neumáticos Dunlop que tampoco se ha mostrado demasiado eficaz en rendimiento. Más puntos a favor del familiar: detrás se beneficia de mayor altura al techo; mientras que, funcionalmente, las posibilidades que ofrecen en el maletero elementos como la red de separación, más la comodidad del portón (opcionalmente eléctrico), suman frente a un volumen real similar al Sedán. Los S4 muestran que un deportivo casa con el confort… aunque habrá quien, a cambio, eche en falta sensaciones.

De partida, y aunque no lleguen en el mejor momento socio/económico por civilizados que sigan siendo, la inversión en estos podría ser razonable: dos S4 más rápidos, completos, cómodos… por 3.900 € menos que la anterior generación. No obstante, si lo requerido es una máquina de la eficacia de estas unidades de prueba, conviene seguir ahorrando. Y es que habrá que sumar neumáticos especiales, amortiguación pilotada, dirección dinámica, diferencial deportivo, cambio S-Tronic… un suma y sigue con los que superarán los 80.000 €. Como leen: más incluso que el tentador BMW M3. Casi nada.

Audi S4
— Comportamiento
— Cambio S-Tronic
— Adelantamientos
Audi S4 Avant
— Comportamiento
— Distancias de frenada
— Aceleración

Audi S4
— Consumo y autonomía
— Altura interior
— Sonoridad trasera
Audi S4 Avant
— Consumo y autonomía
— Volumen de maletero
— Precio final

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