Audi S3 / BMW 330 Ci

Una de las mejores formas de saborear la conducción en un viaje es tener un automóvil que transmita grandes sensaciones al conductor. Estos dos coches lo hacen.
Autopista -
Audi S3 / BMW 330 Ci
Audi S3 / BMW 330 Ci

Soñar no cuesta dinero. Así que lo primero que nos viene a la mente, en el hipotético caso de acertar una buena Primitiva, es la compra de un coche con el que sintamos verdadera pena cuando se acaben los viajes. Y nuestros dos protagonistas tienen esa facultad. como uno de sus principales argumentos para atraer a sus posibles compradores aunque, eso sí, cada uno con su propio carácter.

El Audi S3 es un viejo conocido que ha ganado 15 CV extras en su nueva configuración, pasando de los 210 a los 225 CV actuales; y todo ello con un motor de sólo 1,8 litros. Por supuesto, gracias a la inestimable ayuda de un generoso turbocompresor con dos intercooler para enfriar el aire que respira. El BMW, por su parte, cuenta con una carrocería coupé que, todo hay que decirlo, nos tiene absolutamente enamorados. Y para llegar a los 231 CV de potencia simplemente recurre a un motor atmosférico de 6 cilindros y 3 litros de cilindrada. Cuestión de gustos. Aunque a priori pueda parecer que al ser tan distintas sus mecánicas se obtengan unas grandes diferencias a la hora de enfrentarse a la carretera, lo cierto es que en ambos casos se ha conseguido un funcionamiento elogiable, de manera que no tienen casi nada que envidiarse el uno al otro.

En aceleración las diferencias son pequeñas, mientras que en las recuperaciones y adelantamientos el BMW se impone con contundencia a su rival. Y lo hace porque tiene "truco", y es que el cambio SMG que llevaba nuestra unidad de pruebas tiene —para nosotros el defecto— de que reduce marchas cuando pisamos a fondo el acelerador ya que tiene la función kick-down como si fuera un cambio automático convencional.

Las cifras son un fiel reflejo de lo que se siente al volante de cualquiera de ellos. Las incorporaciones a las autopistas/autovías son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal autoridad que parece que el resto del tráfico se ha quedado completamente parado. Y todo ello sin tener que realizar ningún esfuerzo extra como apretar con fuerza el acelerador a fondo o bajar una o dos marchas, ya que ambos motores funcionan a las mil maravillas y suben de vueltas desde la zona baja del cuentarrevoluciones sin ningún problema. En el Audi la presencia del turbocompresor no se deja notar apenas, ya que desde el ralentí el motor sube de vueltas con rapidez y sin ningún tipo de punto de inflexión en el que se note lo que antiguamente era el típico "tirón" de este tipo de mecánicas.

Evidentemente el motor del BMW, con mayor cilindrada y distribución variable, no tiene nada que envidiar al "pequeño" motor de su rival. Es más, tiene la misma rapidez de respuesta al acelerador, sube de vueltas con gran velocidad y, lo único que se le puede poner como defecto, es que se acaba antes que el de su rival. Mientras que el Audi "estira" hasta pasadas las 7.000 rpm, en el BMW es en la zona de las 6.000 rpm cuando hay que cambiar de marcha, y eso que ambos calcan su relación carrera/diámetro. La presencia del cambio manual de seis marchas en el S3 pone en cierta manera la guinda a este suculento pastel, ya que aunque el manejo de la palanca no sea tan rápido como se espera de un modelo de este corte y potencia, lo cierto es que se puede ajustar —y de hecho así se ha realizado— los saltos entre marchas con lo que se puede sacar buen partido a la potencia de su motor. El cambio SMG que llevaba nuestra unidad de pruebas del 330 Ci también resulta todo un acierto, aunque tiene más peculiaridades que las del cambio manual del S3.

Soñar no cuesta dinero. Así que lo primero que nos viene a la mente, en el hipotético caso de acertar una buena Primitiva, es la compra de un coche con el que sintamos verdadera pena cuando se acaben los viajes. Y nuestros dos protagonistas tienen esa facultad. como uno de sus principales argumentos para atraer a sus posibles compradores aunque, eso sí, cada uno con su propio carácter.

El Audi S3 es un viejo conocido que ha ganado 15 CV extras en su nueva configuración, pasando de los 210 a los 225 CV actuales; y todo ello con un motor de sólo 1,8 litros. Por supuesto, gracias a la inestimable ayuda de un generoso turbocompresor con dos intercooler para enfriar el aire que respira. El BMW, por su parte, cuenta con una carrocería coupé que, todo hay que decirlo, nos tiene absolutamente enamorados. Y para llegar a los 231 CV de potencia simplemente recurre a un motor atmosférico de 6 cilindros y 3 litros de cilindrada. Cuestión de gustos. Aunque a priori pueda parecer que al ser tan distintas sus mecánicas se obtengan unas grandes diferencias a la hora de enfrentarse a la carretera, lo cierto es que en ambos casos se ha conseguido un funcionamiento elogiable, de manera que no tienen casi nada que envidiarse el uno al otro.

En aceleración las diferencias son pequeñas, mientras que en las recuperaciones y adelantamientos el BMW se impone con contundencia a su rival. Y lo hace porque tiene "truco", y es que el cambio SMG que llevaba nuestra unidad de pruebas tiene —para nosotros el defecto— de que reduce marchas cuando pisamos a fondo el acelerador ya que tiene la función kick-down como si fuera un cambio automático convencional.

Las cifras son un fiel reflejo de lo que se siente al volante de cualquiera de ellos. Las incorporaciones a las autopistas/autovías son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal autoridad que parece que el resto del tráfico se ha quedado completamente parado. Y todo ello sin tener que realizar ningún esfuerzo extra como apretar con fuerza el acelerador a fondo o bajar una o dos marchas, ya que ambos motores funcionan a las mil maravillas y suben de vueltas desde la zona baja del cuentarrevoluciones sin ningún problema. En el Audi la presencia del turbocompresor no se deja notar apenas, ya que desde el ralentí el motor sube de vueltas con rapidez y sin ningún tipo de punto de inflexión en el que se note lo que antiguamente era el típico "tirón" de este tipo de mecánicas.

Evidentemente el motor del BMW, con mayor cilindrada y distribución variable, no tiene nada que envidiar al "pequeño" motor de su rival. Es más, tiene la misma rapidez de respuesta al acelerador, sube de vueltas con gran velocidad y, lo único que se le puede poner como defecto, es que se acaba antes que el de su rival. Mientras que el Audi "estira" hasta pasadas las 7.000 rpm, en el BMW es en la zona de las 6.000 rpm cuando hay que cambiar de marcha, y eso que ambos calcan su relación carrera/diámetro. La presencia del cambio manual de seis marchas en el S3 pone en cierta manera la guinda a este suculento pastel, ya que aunque el manejo de la palanca no sea tan rápido como se espera de un modelo de este corte y potencia, lo cierto es que se puede ajustar —y de hecho así se ha realizado— los saltos entre marchas con lo que se puede sacar buen partido a la potencia de su motor. El cambio SMG que llevaba nuestra unidad de pruebas del 330 Ci también resulta todo un acierto, aunque tiene más peculiaridades que las del cambio manual del S3.

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