Prueba: Audi RS6, superdeportivo familiar

El Audi RS6 no es que sea rápido, es que es endiabladamente rápido, tanto que ves cómo el resto del tráfico se congela cada vez que aceleras ¿Tiene sentido? Todo depende de si piensas con la cabeza o con el corazón.
Daniel Cuadrado.

Twitter: @DanielCuadradoT Fotos: Mikael Helsing -

Prueba: Audi RS6, superdeportivo familiar
Prueba: Audi RS6, superdeportivo familiar

Pues claro que tiene sentido. Quizá en España no llegues a disfrutar ni del 50 por ciento de su motor, pero te aseguro que el placer y la emoción que supone conducir un Audi RS6 -y lo hago extensible al M5 o al E 63 AMG- no lo encontrarás en ninguna categoría inferior. Puedes disfrutar de un S6 o, incluso, de un "practico" A6 con su magnífico biTDI de 313 caballos, pero en ambos casos estarás en una dimensión diferente a la que se mueven los "R" de Audi, BMW o Mercedes. No son coches con los que vayas a disfrutar en un circuito, para eso hay coches más adecuados, ni tampoco podrás sacar todo su potencial en una carretera abierta, pero tendrás bajo tu dominio uno de los coches más poderosos y rápidos del mundo y eso te aseguro que se disfruta mucho (de lo que cuesta ni hablamos).

 Audi RS6 Avant

Audi ha modernizado el RS6 con un nuevo corazón, aparte de la nueva base A6, claro. Dolió mucho que cambiasen el anterior V10 de origen Lamborghini en favor del nuevo V8 biturbo con el sistema de desconexión selectiva de cilindros pero, una vez más, me rindo ante la evidencia. El V10 era tremendamente rápido y sonaba como el más caro de los Stradivarius, pero ahora llega el V8 con sus 560 CV y hace que el RS6 sea el doble de rápido gastando mucho menos en cualquier situación y con un sonido que nada tiene que envidiar al V10. A todo esto, reduce el peso en el tren delantero que pasa un 2 por ciento del reparto de masas al tren trasero, con lo que todavía más me quedo sin argumentos para defender al V10.

 

Dispone de un interesante sistema que convierte al V8 en un V4 momentáneamente con el objetivo de bajar emisiones y consumos. Para ello tu no tienes que hacer nada, sólo tratar el pedal del acelerador con mucho mimo y él sólo decidirá el momento de desconexión, hasta el punto que la mitad de las veces ni sabrás que lo ha hecho. Esto ocurre a velocidad mantenida y con muy baja carga del acelerador. Si precisas de potencia, basta con seguir acelerando y no apreciarás ni baches ni falta de par. Cuando está en modo V4 emite un contra sonido por los altavoces para contrarrestar la molesta frecuencia que se produce al desequilibrar el motor -también trabaja sobre los silentblocks activos del motor-. Para apreciar esto hay que apagar la ra­dio e ir a buscarlo porque, de nuevo, será difícil que lo notes.

 Audi RS6 Avant

El resultado de todo esto es magnífico. Tenemos un motor que se permite el lujo de llevar al RS6 a los 100 km/h en 3,53 segundos si pisas a fondo y de hacer medias rondando los 8 l/100 km si lo llevas tranquilo. Acelera con una contundencia que muy pocas veces he en­contrado en un coche de calle. El motor parece que no tiene fin y será difícil que llegues a apu­rarlo en todas sus marchas, aunque vivas cerca de una ilimitada autobahn alemana. En el 0 a 100 km/h es el más rápido de su categoría, se­guido muy de cerca por el Porsche Panamera, que no es familiar. Pasados los 400 metros el todopoderoso M5 le bate en 3 décimas para lle­gar a los 1.000 m medio segundo más rápido; otro que no parece de este planeta. Hablamos de hacer un kilómetro desde parado en el RS6 de ¡21,33 segundos! cuando el anterior V10 lo hacía en 26,42 s y ya nos pareció una animala­da. A la hora de recuperar de 80 a 120 km/h el M5 es una décima más rápido pero, de nuevo, estamos hablando de cifras inexistentes en el mundo real, con 2,17 segundos en la vida pocas cosas se pueden hacer.

 

El consumo es muy relativo, puesto que depende mucho del conductor, más que en el resto. Si eres cuidadoso con el gas lo­gras cifras cercanas a los 8 l/100 km. Si condu­ces tranquilo pero sin buscar la desconexión de cilindros te acercarás a los 10 litros pero por debajo, dato realmente bueno porque no hay que olvidar que son dos toneladas con 560 CV y zapatos de gigante. Lo realmente difícil es no dar un "aceleroncillo" de vez en cuando (el co­che te lo pide a gritos constantemente), de ahí que el conductor sea tan importante. Sus riva­les aquí poco tienen que hacer, gastando una media de unos dos litros más.

 

Hay menos subviraje y más sobreviraje al lí­mite que en el anterior V10. Hay que pararlo bien a la entrada para que el morro te obedez­ca, a partir de ahí la cantidad de gas que des es cosa tuya, en función del grado de diversión o efectividad que busques. Si ni te planteas lle­gar a ese límite, podrás circular tremendamen­te rápido con mucha facilidad y seguridad. El cambio es muy rápido, pero en conducción de­portiva en las reducciones manuales hace una "cosa rara" a la que hay que acostumbrarse, ya que deja unos instantes el coche en punto muerto para luego usar un elevado freno motor fruto del trabajo las dos válvulas en el escape. Si usas bien los frenos no habrá problema. Para todos los días, a pesar de su suspensión neu­mática de dureza variable, me ha resultado li­geramente más duro que un M5, un Panamera o un E63 AMG. No es radical o insufrible, pero tampoco esperes el confort de una gran berli­na; a cambio te ofrece una elevada estabilidad a alta velocidad.

 Audi RS6 Avant

Pasear con él es una delicia, so­bre todo si montas el extra del escape deportivo variable a golpe de botón. Frena como acelera, endiabladamente bien. Dentro tendrás todo el lujo y tecnolo­gía de Audi, en algunas cosas a golpe de talonario, en otras de serie. El caso es que la factura final se alejará notablemente del precio inicial de tarifa, algo común a este tipo de coches. En función de la utilización que le vayas a dar puedes hacerlo más o menos deportivo, tanto funcional como estética­mente. Te dije al principio que de lo que cuesta ni hablaríamos, ya que no quiero dar a esta prueba un triste final. Si puedes acceder al él tendrás la autentica definición de "aparatazo". Estoy conven­cido que te gustará.

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