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Audi R8 R Tronic y Porsche 911 Carrera 4S PDK

Potencia salvaje, motores de inyección directa y tracción integral. Poco más tienen en común estos dos colosos, salvo pertenecer al club de los superdeportivos más rápidos y eficaces del planeta. Tan radicalmente distintos, como fascinantes, Audi R8 y Porsche 911 marcan una nueva y apasionante rivalidad.
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Audi R8 R Tronic y Porsche 911 Carrera 4S PDK
Audi R8 R Tronic y Porsche 911 Carrera 4S PDK

Quién lo iba a decir. Que Porsche tenga ahora una amplia participación en Audi no impide que, ésta última, apunte directamente a su gran símbolo. Porque no queda duda, en el punto de mira de la asombrosa criatura Audi R8 ha estado, y sigue estando, el Porsche 911, el deportivo con más solera de toda la historia del automóvil.

Y eso que, vistos desde una perspectiva técnica, difícilmente pueden ser más opuestos. Teóricamente ideal el moderno, sofisticado y espectacular Audi R8: primero, por una configuración propia de F1 como biplaza con motor central, que permite un equilibrado reparto de pesos (44/56, entre los ejes delantero y trasero); y, segundo, porque esa estructura favorece un óptimo diseño en busca del menor centro de gravedad.

De hecho, con la misma longitud, el Audi R8 es 5 centímetros más bajo que el Porsche 911, otros 5 más ancho (con vías hasta 15 centímetros superiores) y con 30 extras de batalla. Es lo que tiene partir de cero y no ligarse a su pasado, porque enfrente el Porsche representa una época ya prácticamente superada.

La arquitectura del Porsche 911 no ha variado en 45 años, con 2+2 plazas y motor trasero (colgado por detrás de este eje) para sobrecargar el tren posterior y condicionar inevitablemente su comportamiento. Diferencias entre ambos que se experimentan sólo con ponerse a sus mandos, aunque insistiendo en la puesta a punto el Ave Fénix Porsche 911 puede hacer sombra a cualquiera. A base de corregir…

De corregir inicialmente las trayectorias. Y es que, frente a un Audi R8 prácticamente de una sola trazada y de transparencia impropia para este tipo de bestiales modelos, con una dirección muy directa, un tren delantero preciso y una sorprendente neutralidad de ejes (apuntas, “disparas” y cae anclado al asfalto), el Porsche 911 Carrera 4S muestra su mayor aparatosidad pese a ser, sin duda, el 911 más controlable de la gama. Puede seguirle la estela, y lo hace, pero no sin esfuerzo y con pilotaje del fino.

Rebelde y menos aplomado, al principio el eje delantero del Porsche 911 flota y, posteriormente, hay que conducirlo con gas para no desmandar la nerviosa trasera. Eso sí, en ayuda a la entrada de curva obsequia con una capacidad de frenada a la que el Audi R8 no llega ni por asomo… Brutal.

Y el Porsche 911 puede hacer también sombra al Audi R8 a raíz de corregir también en todo lo referente a su cinemática. En motor, más potencia al 6 cilindros Boxer 3.8, ahora con 385 CV, y nueva inyección directa para sortear la estacada de creaciones como el 4.2 FSI V8 de Audi, que en el R8 marca 420 CV. Y llega a su altura a pesar de la menor potencia, con menos carácter arriba (se acaba a 7.500 rpm, frente a las 8.250 del Audi R8), pero con una contundencia y progresividad en toda la banda de régimen sin nada que envidiar al V8. Además, su gran rendimiento sorprende en eficiencia, gastando hasta un 20 por ciento menos: sensacional.

Frente a los 14,1 l/100 km de consumo que marca el Audi R8 en nuestras mediciones, el Porsche 911 Carrera 4S cifra 11,7 k/100 km.

En cuanto a caja de cambios –ambas, cómo no, automáticas-, el Porsche 911 también evoluciona con una avanzada PDK de doble embrague y 7 relaciones que se ubica años luz por encima de la secuencial robotizada R Tronic de Audi. Ésta, aun con inmejorables levas de cambio tras el volante, acusa cierta lentitud, sobre todo en subidas que generan algún que otro tirón y cabeceo de carrocería, para sucumbir ante la rapidez y suavidad de la instantánea PDK, sin pérdida de potencia en las transiciones.

Es la explicación, junto a su mayor ligereza (pesa 60 kilos menos que el Audi R8), de que el menos potente Porsche 911 bata a su rival en todas las prestaciones, rebajando entre 0,3 y 0,5 décimas de segundo todos sus tiempos.

En aceleración, el Porsche 911 Carrera 4S pasa de 0 a 100 km/h en sólo 4,49 segundos, alcanzando el kilómetro en 23,11 s; el Audi R8 marca en esas mismas distancias 4,84 y 23,76 s, respectivamente.

Mínima distancia, en cualquier caso, para dos superdeportivos que empujan como auténticos cohetes espaciales a golpe de acelerador, apoyados en la excepcional motricidad de sus sistemas de tracción integral, ambos con autoblocante trasero. Enfocado el sistema del Audi R8 con su acoplamiento viscoso a la mayor agilidad, cargando inicialmente casi todo el par en el eje trasero para repartir sólo un 35 por ciento delante en caso de necesidad; y buscando mejorar el Porsche 911 Carrera 4S su peor equilibrio con una nueva gestión electromagnética que de 0/100 pasa a 100/0 para descargar el tren trasero y facilitar más su control.

En definitiva, dos auténticos y muy distintos purasangre. Más emocional y hasta divertido el Porsche 911 Carrera 4S, pero muy exigente y para pilotos casi expertos. Y puede que más hermético y frío el Audi R8, pero rapidísimo, mucho más eficaz con poco esfuerzo y apto para prácticamente todos los públicos. Y eso, al final, puede marcar la diferencia. Audi pide ya el testigo.

Audi R8
— Comportamiento
— Prestaciones
— Imagen

Porsche 911
— Cambio PDK
— Agilidad y prestaciones
— Frenos

Audi R8
— Maniobrabilidad urbana
— Kit antipinchazos
— Frenos mejorables

Porsche 911
— Mecanismo de levas
— Precio/equipamiento serie
— Plazas traseras

Quién lo iba a decir. Que Porsche tenga ahora una amplia participación en Audi no impide que, ésta última, apunte directamente a su gran símbolo. Porque no queda duda, en el punto de mira de la asombrosa criatura Audi R8 ha estado, y sigue estando, el Porsche 911, el deportivo con más solera de toda la historia del automóvil.

Y eso que, vistos desde una perspectiva técnica, difícilmente pueden ser más opuestos. Teóricamente ideal el moderno, sofisticado y espectacular Audi R8: primero, por una configuración propia de F1 como biplaza con motor central, que permite un equilibrado reparto de pesos (44/56, entre los ejes delantero y trasero); y, segundo, porque esa estructura favorece un óptimo diseño en busca del menor centro de gravedad.

De hecho, con la misma longitud, el Audi R8 es 5 centímetros más bajo que el Porsche 911, otros 5 más ancho (con vías hasta 15 centímetros superiores) y con 30 extras de batalla. Es lo que tiene partir de cero y no ligarse a su pasado, porque enfrente el Porsche representa una época ya prácticamente superada.

La arquitectura del Porsche 911 no ha variado en 45 años, con 2+2 plazas y motor trasero (colgado por detrás de este eje) para sobrecargar el tren posterior y condicionar inevitablemente su comportamiento. Diferencias entre ambos que se experimentan sólo con ponerse a sus mandos, aunque insistiendo en la puesta a punto el Ave Fénix Porsche 911 puede hacer sombra a cualquiera. A base de corregir…

De corregir inicialmente las trayectorias. Y es que, frente a un Audi R8 prácticamente de una sola trazada y de transparencia impropia para este tipo de bestiales modelos, con una dirección muy directa, un tren delantero preciso y una sorprendente neutralidad de ejes (apuntas, “disparas” y cae anclado al asfalto), el Porsche 911 Carrera 4S muestra su mayor aparatosidad pese a ser, sin duda, el 911 más controlable de la gama. Puede seguirle la estela, y lo hace, pero no sin esfuerzo y con pilotaje del fino.

Rebelde y menos aplomado, al principio el eje delantero del Porsche 911 flota y, posteriormente, hay que conducirlo con gas para no desmandar la nerviosa trasera. Eso sí, en ayuda a la entrada de curva obsequia con una capacidad de frenada a la que el Audi R8 no llega ni por asomo… Brutal.

Y el Porsche 911 puede hacer también sombra al Audi R8 a raíz de corregir también en todo lo referente a su cinemática. En motor, más potencia al 6 cilindros Boxer 3.8, ahora con 385 CV, y nueva inyección directa para sortear la estacada de creaciones como el 4.2 FSI V8 de Audi, que en el R8 marca 420 CV. Y llega a su altura a pesar de la menor potencia, con menos carácter arriba (se acaba a 7.500 rpm, frente a las 8.250 del Audi R8), pero con una contundencia y progresividad en toda la banda de régimen sin nada que envidiar al V8. Además, su gran rendimiento sorprende en eficiencia, gastando hasta un 20 por ciento menos: sensacional.

Frente a los 14,1 l/100 km de consumo que marca el Audi R8 en nuestras mediciones, el Porsche 911 Carrera 4S cifra 11,7 k/100 km.

En cuanto a caja de cambios –ambas, cómo no, automáticas-, el Porsche 911 también evoluciona con una avanzada PDK de doble embrague y 7 relaciones que se ubica años luz por encima de la secuencial robotizada R Tronic de Audi. Ésta, aun con inmejorables levas de cambio tras el volante, acusa cierta lentitud, sobre todo en subidas que generan algún que otro tirón y cabeceo de carrocería, para sucumbir ante la rapidez y suavidad de la instantánea PDK, sin pérdida de potencia en las transiciones.

Es la explicación, junto a su mayor ligereza (pesa 60 kilos menos que el Audi R8), de que el menos potente Porsche 911 bata a su rival en todas las prestaciones, rebajando entre 0,3 y 0,5 décimas de segundo todos sus tiempos.

En aceleración, el Porsche 911 Carrera 4S pasa de 0 a 100 km/h en sólo 4,49 segundos, alcanzando el kilómetro en 23,11 s; el Audi R8 marca en esas mismas distancias 4,84 y 23,76 s, respectivamente.

Mínima distancia, en cualquier caso, para dos superdeportivos que empujan como auténticos cohetes espaciales a golpe de acelerador, apoyados en la excepcional motricidad de sus sistemas de tracción integral, ambos con autoblocante trasero. Enfocado el sistema del Audi R8 con su acoplamiento viscoso a la mayor agilidad, cargando inicialmente casi todo el par en el eje trasero para repartir sólo un 35 por ciento delante en caso de necesidad; y buscando mejorar el Porsche 911 Carrera 4S su peor equilibrio con una nueva gestión electromagnética que de 0/100 pasa a 100/0 para descargar el tren trasero y facilitar más su control.

En definitiva, dos auténticos y muy distintos purasangre. Más emocional y hasta divertido el Porsche 911 Carrera 4S, pero muy exigente y para pilotos casi expertos. Y puede que más hermético y frío el Audi R8, pero rapidísimo, mucho más eficaz con poco esfuerzo y apto para prácticamente todos los públicos. Y eso, al final, puede marcar la diferencia. Audi pide ya el testigo.

Audi R8
— Comportamiento
— Prestaciones
— Imagen

Porsche 911
— Cambio PDK
— Agilidad y prestaciones
— Frenos

Audi R8
— Maniobrabilidad urbana
— Kit antipinchazos
— Frenos mejorables

Porsche 911
— Mecanismo de levas
— Precio/equipamiento serie
— Plazas traseras

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