Audi A3 2.0 TDI vs BMW 320td Compact

Se encuentran en la élite del segmento de los compactos Diesel. Ofrecen un equipamiento de primera, un comportamiento soberbio, una estética moderna y atractiva y un consumo casi insignificante. Su condición de Diésel no se encuentra reñida con la deportividad o el agrado de conducción, es su precio el que limita el acceso a esta selecta categoría.
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Audi A3 2.0 TDI vs BMW 320td Compact
Audi A3 2.0 TDI vs BMW 320td Compact

Junto al Mercedes Sportcoupé y a falta del esperado Golf en su quinta edición, son lo más selecto del nutrido grupo de compactos con mecánica Diésel, una especie en continua evolución que, en la última década, ha supuesto una auténtica revolución en los principales mercados europeos, por no hablar sólo de España, donde el grasiento combustible hace auténtico furor, especialmente entre la juventud.

Los modelos que hoy enfrentamos no sólo son los más exclusivos por precio, también se encuentran en los primeros puestos del ranking de potencia de su segmento, con cifras oficiales en el entorno de los 140-150 CV, valores impensables hace unos años para mecánicas de ciclo Diésel de apenas dos litros de capacidad.

Si a esto le sumamos el valor que aportan marcas como Audi y BMW, con envoltorios atractivos y cuidados interiores, nos encontramos con modelos particularmente interesantes. Son la crème de la crème del segmento de los compactos.

Cada marca opta por diferentes soluciones en el apartado de la estética, mientras Audi se decanta claramente por una carrocería de tipo coupé, más ancha y baja que la de la generación anterior, BMW recurre a una adaptación específica de la carrocería de la berlina “recortada” para la ocasión. Pero como quería diferenciarla más, estéticamente, se ha optado por incluir unos grupos ópticos delanteros diferentes, separados físicamente entre sí, en lugar de ir agrupados bajo un mismo conjunto, como en el resto de modelos de la Serie 3.

También la parte posterior es diferente. Ahora, la última edición del producto bávaro recurre al camuflaje de los pilotos posteriores bajo una tulipa rojiza que disimula la independencia de las funciones de cada indicador, muy llamativo en el anterior modelo y símbolo inequívoco de las últimas tendencias del tuning.

Al margen de las pequeñas modificaciones que encontramos en la nueva gama BMW, lo más significativo del modelo está en la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades con la que se logra un menor nivel de ruido y un claro desahogo para emprender viajes de largo recorrido.

Lógicamente, el Audi, recién llegado al mercado y con buenas expectativas, no se va a dejar amedrentar por sus rivales más veteranos, por lo que ha recibido una imagen fresca y actual, más deportiva que en la anterior generación y con un interior lujoso y refinado.

Quizá sea éste su punto más fuerte de cara a la competencia. Si por fuera las diferencias de tamaño entre ambos son mínimas, por dentro son prácticamente inapreciables: misma anchura en la parte delantera, un centímetro más a favor del BMW en las plazas traseras y un poquito más de espacio para piernas y cabeza de los ocupantes de las plazas traseras del Audi. También el maletero del modelo de la marca de los cuatro aros se beneficia de unas medidas de mayor tamaño, con 55 litros más de capacidad.

Sin embargo, es en las formas, en el diseño y en los accesos donde se encuentran las principales diferencias. Mientras en el Audi, con sus generosas puertas y unos asientos “easy entry”, que adelantan la banqueta y abaten el respaldo hacia la parte delantera, resulta muy fácil acceder a las plazas posteriores. Por el contrario, en el BMW queda muy poco espacio entre el asiento y el montante de la puerta, por lo que el acceso a las plazas traseras resulta bastante más costoso.

También el diseño interior parece marcar claras diferencias entre los dos rivales, pues en el A3 se recurre a tonalidades más claras, menos serias y más elegantes. En BMW se han tomado al pie de la letra lo de “¿te gusta conducir? y, efectivamente, han desarrollado un habitáculo en torno al conductor, orientado a él y con todos los elementos necesarios para ello, sin la mínima concesión al lujo. No está mal, pues los mandos son muy agradables al tacto, ofrecen una calidad apreciable y son muy fáciles de manejar, pero quizá presente un aspecto algo aburrido y por su puesto menos llamativo que el empleado en el A3, que toma elementos conocidos en el A4 y en el TT.


El Audi A3 2.0 TDI Ambition 3p tiene un precio de 27.380 euros, mientras que el BMW 320td Compact cuesta 26.300 euros.

El puesto de conducción es muy bueno en los dos modelos, algo más holgado en el A3 y una vez más, más orientado a la deportividad en el BMW, que se conduce en una posición más baja, más tendida, con las piernas más estiradas, con el cambio muy a mano.

En el Audi la postura es algo más natural, quizá más fácil para una conducción cotidiana, pero no por ello menos cómoda. De hecho, resulta más fácil entrar y salir del coche que en el BMW, pues la posición de los asientos respecto al suelo es un poco más alta y los largueros de los laterales de la carrocería son más bajos.

Una vez sentados al volante los dos ofrecen un excelente puesto de conducción. Todo queda a mano, todo es intuitivo, pero notamos que el del BMW, a pesar de ser más deportivo, está más anticuado: son los relojes de siempre, con los mandos de siempre, en los colores de siempre (luz anaranjada) y en la misma disposición. Nos parecen fáciles de encontrar y de leer, pero no tienen la frescura del Audi, que opta por grandes relojes con un gran display multifunción en el centro o por los mandos de la calefacción con divertidos y modernos selectores y aireadores independientes para cada una de las plazas delanteras.

En lo que han resultado casi idénticos es en la disposición del pedalier, con acelerador basculante desde el piso y gran reposapié izquierdo en ambos modelos, aunque con mejor disposición y tacto para el BMW, pues además de contar con unos pedales más grandes, se encuentran mejor alineados (en el Audi queda un poco alto el pedal del freno, que dificulta la operación “punta-tacón”).

Junto al Mercedes Sportcoupé y a falta del esperado Golf en su quinta edición, son lo más selecto del nutrido grupo de compactos con mecánica Diésel, una especie en continua evolución que, en la última década, ha supuesto una auténtica revolución en los principales mercados europeos, por no hablar sólo de España, donde el grasiento combustible hace auténtico furor, especialmente entre la juventud.

Los modelos que hoy enfrentamos no sólo son los más exclusivos por precio, también se encuentran en los primeros puestos del ranking de potencia de su segmento, con cifras oficiales en el entorno de los 140-150 CV, valores impensables hace unos años para mecánicas de ciclo Diésel de apenas dos litros de capacidad.

Si a esto le sumamos el valor que aportan marcas como Audi y BMW, con envoltorios atractivos y cuidados interiores, nos encontramos con modelos particularmente interesantes. Son la crème de la crème del segmento de los compactos.

Cada marca opta por diferentes soluciones en el apartado de la estética, mientras Audi se decanta claramente por una carrocería de tipo coupé, más ancha y baja que la de la generación anterior, BMW recurre a una adaptación específica de la carrocería de la berlina “recortada” para la ocasión. Pero como quería diferenciarla más, estéticamente, se ha optado por incluir unos grupos ópticos delanteros diferentes, separados físicamente entre sí, en lugar de ir agrupados bajo un mismo conjunto, como en el resto de modelos de la Serie 3.

También la parte posterior es diferente. Ahora, la última edición del producto bávaro recurre al camuflaje de los pilotos posteriores bajo una tulipa rojiza que disimula la independencia de las funciones de cada indicador, muy llamativo en el anterior modelo y símbolo inequívoco de las últimas tendencias del tuning.

Al margen de las pequeñas modificaciones que encontramos en la nueva gama BMW, lo más significativo del modelo está en la inclusión de una caja de cambios de seis velocidades con la que se logra un menor nivel de ruido y un claro desahogo para emprender viajes de largo recorrido.

Lógicamente, el Audi, recién llegado al mercado y con buenas expectativas, no se va a dejar amedrentar por sus rivales más veteranos, por lo que ha recibido una imagen fresca y actual, más deportiva que en la anterior generación y con un interior lujoso y refinado.

Quizá sea éste su punto más fuerte de cara a la competencia. Si por fuera las diferencias de tamaño entre ambos son mínimas, por dentro son prácticamente inapreciables: misma anchura en la parte delantera, un centímetro más a favor del BMW en las plazas traseras y un poquito más de espacio para piernas y cabeza de los ocupantes de las plazas traseras del Audi. También el maletero del modelo de la marca de los cuatro aros se beneficia de unas medidas de mayor tamaño, con 55 litros más de capacidad.

Sin embargo, es en las formas, en el diseño y en los accesos donde se encuentran las principales diferencias. Mientras en el Audi, con sus generosas puertas y unos asientos “easy entry”, que adelantan la banqueta y abaten el respaldo hacia la parte delantera, resulta muy fácil acceder a las plazas posteriores. Por el contrario, en el BMW queda muy poco espacio entre el asiento y el montante de la puerta, por lo que el acceso a las plazas traseras resulta bastante más costoso.

También el diseño interior parece marcar claras diferencias entre los dos rivales, pues en el A3 se recurre a tonalidades más claras, menos serias y más elegantes. En BMW se han tomado al pie de la letra lo de “¿te gusta conducir? y, efectivamente, han desarrollado un habitáculo en torno al conductor, orientado a él y con todos los elementos necesarios para ello, sin la mínima concesión al lujo. No está mal, pues los mandos son muy agradables al tacto, ofrecen una calidad apreciable y son muy fáciles de manejar, pero quizá presente un aspecto algo aburrido y por su puesto menos llamativo que el empleado en el A3, que toma elementos conocidos en el A4 y en el TT.


El Audi A3 2.0 TDI Ambition 3p tiene un precio de 27.380 euros, mientras que el BMW 320td Compact cuesta 26.300 euros.

El puesto de conducción es muy bueno en los dos modelos, algo más holgado en el A3 y una vez más, más orientado a la deportividad en el BMW, que se conduce en una posición más baja, más tendida, con las piernas más estiradas, con el cambio muy a mano.

En el Audi la postura es algo más natural, quizá más fácil para una conducción cotidiana, pero no por ello menos cómoda. De hecho, resulta más fácil entrar y salir del coche que en el BMW, pues la posición de los asientos respecto al suelo es un poco más alta y los largueros de los laterales de la carrocería son más bajos.

Una vez sentados al volante los dos ofrecen un excelente puesto de conducción. Todo queda a mano, todo es intuitivo, pero notamos que el del BMW, a pesar de ser más deportivo, está más anticuado: son los relojes de siempre, con los mandos de siempre, en los colores de siempre (luz anaranjada) y en la misma disposición. Nos parecen fáciles de encontrar y de leer, pero no tienen la frescura del Audi, que opta por grandes relojes con un gran display multifunción en el centro o por los mandos de la calefacción con divertidos y modernos selectores y aireadores independientes para cada una de las plazas delanteras.

En lo que han resultado casi idénticos es en la disposición del pedalier, con acelerador basculante desde el piso y gran reposapié izquierdo en ambos modelos, aunque con mejor disposición y tacto para el BMW, pues además de contar con unos pedales más grandes, se encuentran mejor alineados (en el Audi queda un poco alto el pedal del freno, que dificulta la operación “punta-tacón”).

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Audi A3 TDi / BMW 320d

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