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Audi A1 1.6 TDI y Citroën DS3 1.6 HDI

Aparecen los nuevos Audi A1 y, sorprendentemente, Citroën DS3. ¿Cómo se llama la película? Dos coches, y un destino: adelantar a Mini como pequeño objeto de deseo. Imagen, personalización, eficiencia, precio... La ciudad se viste de gala.
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Audi A1 1.6 TDI y Citroën DS3 1.6 HDI
Audi A1 1.6 TDI y Citroën DS3 1.6 HDI

Hace muy poco parecía más una función teatral. ¿Citroën contra Audi? Entonces, el desequilibrio era evidente. Hoy, cobra realidad. La emergente marca francesa ha lanzado una nueva y minoritaria línea exclusiva de producto. "El fin de un complejo de inferioridad", defienden sus creadores. Bajo denominación DS llegan nuevos modelos, y el primero ataca, para empezar, al segmento pequeño. Al de moda, y al que Audi a su vez retorna tras el sofisticado y poco difundido A2. Adiós al enfoque funcional, y bienvenida al ejercicio de estilo para deleite de jóvenes... y no tan jóvenes.

Si disfrutamos de iPad e iPhone's o televisiones de LED de desmedidas pulgadas, ¿por qué no apostar a pequeños  automóviles de lujo para marcar tendencia? Así lo vio Mini, y demostró que hay mercado. Y así lo persiguen ya más fabricantes. Buena oportunidad, por tanto, para medir las posibilidades de Audi A1 y Citroën DS3, sobre todo cuando, en sus conceptos, tienen idéntico hilo conductor.

Citroën lo clava con su eslogan: "Anti-retro". Y es que ambos buscan desmarcarse de la marca de BMW apostando a creaciones más vanguardistas y con mucho punto en común. Exactos tamaños (3,95 metros de longitud) y número de puertas (3), y similar desarrollo, ya que si Citroën partió de su nuevo C3 para dar un salto de calidad y mejorar apariencia, Audi emplea misma técnica tomando la plataforma de grupo de Seat Ibiza y Volkswagen Polo.

Tampoco descuidemos el precio a pagar por la distinción. Elevado, y exigiendo casi cheques en blanco si optamos a la personalización, en su gama de gasolina Citroën rebaja claramente pretensiones frente a Audi, pero no en Diesel. Conclusión: tarifas casi calcadas en sus versiones TDI o HDI, todas exentas de Impuesto de Matriculación. ¿Citroën contra Audi? Sí, ya puede comenzar el espectáculo.

Tanto Audi A1 como Citroën DS3 buscan enganchar por imagen, pero también por conducción. La exclusividad debe justificarse y, para superar a la legión de grandes utilitarios con precio mucho más reducido, toca trabajar bastidor. Y, ahí, más difícil lo tenía Citroën desde el práctico C3, que Audi por su completa y dinámica base de partida. Pero el resultado ha sido bueno.

Hasta 7 cm más bajo, y con suspensión menos flexible y dirección revisada, el Citroën DS3 es otra historia. Pierde en confort de marcha, aunque gana mucha agilidad. Cierto que en la versión HDI no nos parece que alcance el magnífico tacto de su superior versión gasolina THP de 150 CV, pero agrada por su buen carácter... y un sorprendente sonido deportivo muy estudiado por Citroën. No obstante, subirse al Audi A1 es añadir en comportamiento un extra de precisión.

También afinado por Audi respecto a un buen VW Polo, el A1 impone mayor base: es notablemente más ancho y bajo que Citroën DS3, cuenta con más batalla y, en este acabado alto Ambition, con carrocería 10 milímetros rebajada y amortiguación más firme. Distintas opciones de chasis con las que no cuenta Citroën. Todo ello, en la práctica, supone que el Audi A1 imponga una mayor calidad de rodadura, al tiempo que un tacto más directo y reacciones más instantáneas.

Las suspensiones del Citroën DS3 se muestran firmes en compresión, sin embargo, en extensión permiten más oscilación que, traducido en carretera, implica algo menos de sujeción de carrocería y un subviraje más marcado en la fase de asentamiento en curva. También cuenta con más de 30 kg extra en el tren delantero. Eso sí, superada la etapa, el DS3 muestra muy buena adherencia, una trasera razonablemente participativa y gran frenada y motricidad, a pesar de no contar con autoblocante electrónico como función añadida al ESP. El más ligero y ágil A1, sí.

Claro que tan buenos ajustes generan también en Audi mayor incomodidad diaria, especialmente sensible en la ciudad y en los constantes reductores de velocidad. En cualquier caso, precio a pagar también por sus grandes neumáticos con llanta de 17 pulgadas, la misma que Citroën DS3. Al fin y al cabo, decantarse por uno puede ser cuestión de preferencias.

Coquetos, frescos, atrevidos... y también caros. Audi A1 y Citroën DS3 cuentan con precios de partida elevados: superan ampliamente los 20.000 €, tarifa ya de gran compacto. Quien opte a ellos deberá hacerlo por imagen y distinción, no con el pragmatismo por bandera. Mejor el Audi en calidad de realización; mucho más espacio y mejor confort para el Citroën DS3.

Audi A1
- Calidad de realización
- Comportamiento general
- Eficiencia

Citroën DS3
- Motor/prestaciones
- Espacio y carga
- Frenada

Audi A1
- Habitabilidad y maletero
- Lentas recuperaciones
- Precio elevado

Citroën DS3
- Menor calidad de acabado
- Vibraciones a baja velocidad
- Precio elevado

Motor y habitáculo

Hace muy poco parecía más una función teatral. ¿Citroën contra Audi? Entonces, el desequilibrio era evidente. Hoy, cobra realidad. La emergente marca francesa ha lanzado una nueva y minoritaria línea exclusiva de producto. "El fin de un complejo de inferioridad", defienden sus creadores. Bajo denominación DS llegan nuevos modelos, y el primero ataca, para empezar, al segmento pequeño. Al de moda, y al que Audi a su vez retorna tras el sofisticado y poco difundido A2. Adiós al enfoque funcional, y bienvenida al ejercicio de estilo para deleite de jóvenes... y no tan jóvenes.

Si disfrutamos de iPad e iPhone's o televisiones de LED de desmedidas pulgadas, ¿por qué no apostar a pequeños  automóviles de lujo para marcar tendencia? Así lo vio Mini, y demostró que hay mercado. Y así lo persiguen ya más fabricantes. Buena oportunidad, por tanto, para medir las posibilidades de Audi A1 y Citroën DS3, sobre todo cuando, en sus conceptos, tienen idéntico hilo conductor.

Citroën lo clava con su eslogan: "Anti-retro". Y es que ambos buscan desmarcarse de la marca de BMW apostando a creaciones más vanguardistas y con mucho punto en común. Exactos tamaños (3,95 metros de longitud) y número de puertas (3), y similar desarrollo, ya que si Citroën partió de su nuevo C3 para dar un salto de calidad y mejorar apariencia, Audi emplea misma técnica tomando la plataforma de grupo de Seat Ibiza y Volkswagen Polo.

Tampoco descuidemos el precio a pagar por la distinción. Elevado, y exigiendo casi cheques en blanco si optamos a la personalización, en su gama de gasolina Citroën rebaja claramente pretensiones frente a Audi, pero no en Diesel. Conclusión: tarifas casi calcadas en sus versiones TDI o HDI, todas exentas de Impuesto de Matriculación. ¿Citroën contra Audi? Sí, ya puede comenzar el espectáculo.

Tanto Audi A1 como Citroën DS3 buscan enganchar por imagen, pero también por conducción. La exclusividad debe justificarse y, para superar a la legión de grandes utilitarios con precio mucho más reducido, toca trabajar bastidor. Y, ahí, más difícil lo tenía Citroën desde el práctico C3, que Audi por su completa y dinámica base de partida. Pero el resultado ha sido bueno.

Hasta 7 cm más bajo, y con suspensión menos flexible y dirección revisada, el Citroën DS3 es otra historia. Pierde en confort de marcha, aunque gana mucha agilidad. Cierto que en la versión HDI no nos parece que alcance el magnífico tacto de su superior versión gasolina THP de 150 CV, pero agrada por su buen carácter... y un sorprendente sonido deportivo muy estudiado por Citroën. No obstante, subirse al Audi A1 es añadir en comportamiento un extra de precisión.

También afinado por Audi respecto a un buen VW Polo, el A1 impone mayor base: es notablemente más ancho y bajo que Citroën DS3, cuenta con más batalla y, en este acabado alto Ambition, con carrocería 10 milímetros rebajada y amortiguación más firme. Distintas opciones de chasis con las que no cuenta Citroën. Todo ello, en la práctica, supone que el Audi A1 imponga una mayor calidad de rodadura, al tiempo que un tacto más directo y reacciones más instantáneas.

Las suspensiones del Citroën DS3 se muestran firmes en compresión, sin embargo, en extensión permiten más oscilación que, traducido en carretera, implica algo menos de sujeción de carrocería y un subviraje más marcado en la fase de asentamiento en curva. También cuenta con más de 30 kg extra en el tren delantero. Eso sí, superada la etapa, el DS3 muestra muy buena adherencia, una trasera razonablemente participativa y gran frenada y motricidad, a pesar de no contar con autoblocante electrónico como función añadida al ESP. El más ligero y ágil A1, sí.

Claro que tan buenos ajustes generan también en Audi mayor incomodidad diaria, especialmente sensible en la ciudad y en los constantes reductores de velocidad. En cualquier caso, precio a pagar también por sus grandes neumáticos con llanta de 17 pulgadas, la misma que Citroën DS3. Al fin y al cabo, decantarse por uno puede ser cuestión de preferencias.

Coquetos, frescos, atrevidos... y también caros. Audi A1 y Citroën DS3 cuentan con precios de partida elevados: superan ampliamente los 20.000 €, tarifa ya de gran compacto. Quien opte a ellos deberá hacerlo por imagen y distinción, no con el pragmatismo por bandera. Mejor el Audi en calidad de realización; mucho más espacio y mejor confort para el Citroën DS3.

Audi A1
- Calidad de realización
- Comportamiento general
- Eficiencia

Citroën DS3
- Motor/prestaciones
- Espacio y carga
- Frenada

Audi A1
- Habitabilidad y maletero
- Lentas recuperaciones
- Precio elevado

Citroën DS3
- Menor calidad de acabado
- Vibraciones a baja velocidad
- Precio elevado

Motor y habitáculo

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