Alfa 156 Sportwagon 1.9 JTD

Si te enamoró el Alfa 156, te avisamos que el Sportwagon ha intentado cubrir sus carencias. Es un modelo que te entrará por los ojos y es difícil que ya salga de tu cabeza. Más bello que la berlina, igual de dinámico y más versátil...
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Alfa 156 Sportwagon 1.9 JTD

A Renault no le ha temblado el pulso a la hora de diseñar un vehículo en cierta medida transgresor: el Mégane. Su diseño tampoco pasará desapercibido: como el Alfa 156 Sportwagon, se trata de uno de esos modelos para amar u odiar. La versión Sedán es menos radical en sus líneas, pero también se presenta como un importante ejercicio de estilo.
Si el comprador busca espacio, se tendrá que decantar por el modelo de Renault: más grande y aprovechable. Si precisa dinamismo, también tendrá que revisar las marcas de este Mégane (más rápido que el Alfa 156). Además, su Diesel es más ahorrador en cuanto a consumo se refiere.
Y otra vez los 5.000 euros de diferencia, un dinero con el que podremos vestir de etiqueta a este Mégane. Sin embargo, la distinción se paga y –aquí entramos en criterios subjetivos- no es lo mismo un modelo diseñado claramente con vocación elitista que otro que nació con el mandato de convertirse en un superventas.

La mecánica de Skoda es más potente que la de su rival (tiene 130 CV) y la diferencia se plasma en carretera. No tendrá el halo deportivo del Alfa, pero le supera tanto en velocidad punta como en recuperaciones.
Además de ser más rápido, también su consumo es más contenido. Como hemos indicado, el Alfa 156 Sportwagon ha presentado las peores cifras en este apartado.
También presenta un extra de centímetros (7 más de longitud, 1 de anchura y 3 de altura), que se plasman –sobre todo- en un generoso maletero (con 548 litros, es el mayor de todos).
Esta versión es la más cercana en precio a la del Alfa. Además, éste está mejor equipado. No hay que olvidar que en el Skoda el control de estabilidad se paga aparte (520 euros).

El enemigo está en casa: el Stilo Wagon monta el mismo motor (por algo las dos firmas pertenecen al mismo grupo automovilístico), pero sus centímetros y peso extra le impiden conseguir las mismas marcas que el Alfa. Sin embargo, en este Stilo, también se ha buscado un comportamiento dinámico, aunque –eso sí- la familia es lo primero: su corte busca un mayor habitáculo interior. Más largo (8 centímetros), más ancho (2) y más alto (14 nada desdeñables centímetros), el Stilo no reniega de su origen familiar y ofrece más espacio interior y maletero (510 litros).
La diferencia de precio entre ambos es significativa, pero, a los 7.100 euros que les separan, hay que restar lo que cuestan muchos elementos: por ejemplo, el control de estabilidad que Fiat comercializa en este modelo como opción (480 euros).

El Focus Wagon también es un rival muy directo del Alfa 156 Sportwagon. Tiene la misma altura y longitud y sólo lo diferencian cuatro centímetros menos de anchura. Sin embargo, su habitáculo es generoso y ofrece unos nada desdeñables 520 litros de maletero.
El TDCi de Ford presenta peores aceleraciones, pero –a cambio- ofrece un consumo mucho más contenido.
El precio, una vez más, pasa “factura” al 156 Sportwagon: 5.500 euros es una diferencia muy significativa. Eso sí, al Focus había que “vestirlo” un poco para que tuviera el mismo nivel de equipamiento; además, este Ford tiene una carencia importante: no se puede montar control de estabilidad, un elemento que la UE intenta que todos los fabricantes incluyan de serie.

Peugeot también ha jugado la baza del diseño y ofrece en este modelo un gran techo acristalado que le distingue del resto de sus rivales. Con él, tenemos una especie de descapotable en el formato de un familiar.
Podemos seleccionar la versión más equipada y ahorraremos más de 5.000 euros en comparación con el Alfa 156 Sportwagon. Este dinero lo podremos destinar a equiparlo a nuestro gusto, por lo que la diferencia de “exclusividad” no es tal.
El 307 SW tiene un formato más de monovolumen: es algo más ancho (dos centímetros) y alto (11 centímetros) que su rival. Esta configuración, y un propulsor menos despierto que el del Alfa, se notan en carretera.
No es tan deportivo y presenta peores marcas (el 156 Sportwagon casi le saca tres segundos en el 0 a 100 km/h). El motor HDi de Peugeot destaca por su suavidad, pero esta versión de 110 CV puede quedar algo corta para este modelo (de hecho es más apropiada para la berlina normal).

A Renault no le ha temblado el pulso a la hora de diseñar un vehículo en cierta medida transgresor: el Mégane. Su diseño tampoco pasará desapercibido: como el Alfa 156 Sportwagon, se trata de uno de esos modelos para amar u odiar. La versión Sedán es menos radical en sus líneas, pero también se presenta como un importante ejercicio de estilo.
Si el comprador busca espacio, se tendrá que decantar por el modelo de Renault: más grande y aprovechable. Si precisa dinamismo, también tendrá que revisar las marcas de este Mégane (más rápido que el Alfa 156). Además, su Diesel es más ahorrador en cuanto a consumo se refiere.
Y otra vez los 5.000 euros de diferencia, un dinero con el que podremos vestir de etiqueta a este Mégane. Sin embargo, la distinción se paga y –aquí entramos en criterios subjetivos- no es lo mismo un modelo diseñado claramente con vocación elitista que otro que nació con el mandato de convertirse en un superventas.

La mecánica de Skoda es más potente que la de su rival (tiene 130 CV) y la diferencia se plasma en carretera. No tendrá el halo deportivo del Alfa, pero le supera tanto en velocidad punta como en recuperaciones.
Además de ser más rápido, también su consumo es más contenido. Como hemos indicado, el Alfa 156 Sportwagon ha presentado las peores cifras en este apartado.
También presenta un extra de centímetros (7 más de longitud, 1 de anchura y 3 de altura), que se plasman –sobre todo- en un generoso maletero (con 548 litros, es el mayor de todos).
Esta versión es la más cercana en precio a la del Alfa. Además, éste está mejor equipado. No hay que olvidar que en el Skoda el control de estabilidad se paga aparte (520 euros).

El enemigo está en casa: el Stilo Wagon monta el mismo motor (por algo las dos firmas pertenecen al mismo grupo automovilístico), pero sus centímetros y peso extra le impiden conseguir las mismas marcas que el Alfa. Sin embargo, en este Stilo, también se ha buscado un comportamiento dinámico, aunque –eso sí- la familia es lo primero: su corte busca un mayor habitáculo interior. Más largo (8 centímetros), más ancho (2) y más alto (14 nada desdeñables centímetros), el Stilo no reniega de su origen familiar y ofrece más espacio interior y maletero (510 litros).
La diferencia de precio entre ambos es significativa, pero, a los 7.100 euros que les separan, hay que restar lo que cuestan muchos elementos: por ejemplo, el control de estabilidad que Fiat comercializa en este modelo como opción (480 euros).

El Focus Wagon también es un rival muy directo del Alfa 156 Sportwagon. Tiene la misma altura y longitud y sólo lo diferencian cuatro centímetros menos de anchura. Sin embargo, su habitáculo es generoso y ofrece unos nada desdeñables 520 litros de maletero.
El TDCi de Ford presenta peores aceleraciones, pero –a cambio- ofrece un consumo mucho más contenido.
El precio, una vez más, pasa “factura” al 156 Sportwagon: 5.500 euros es una diferencia muy significativa. Eso sí, al Focus había que “vestirlo” un poco para que tuviera el mismo nivel de equipamiento; además, este Ford tiene una carencia importante: no se puede montar control de estabilidad, un elemento que la UE intenta que todos los fabricantes incluyan de serie.

Peugeot también ha jugado la baza del diseño y ofrece en este modelo un gran techo acristalado que le distingue del resto de sus rivales. Con él, tenemos una especie de descapotable en el formato de un familiar.
Podemos seleccionar la versión más equipada y ahorraremos más de 5.000 euros en comparación con el Alfa 156 Sportwagon. Este dinero lo podremos destinar a equiparlo a nuestro gusto, por lo que la diferencia de “exclusividad” no es tal.
El 307 SW tiene un formato más de monovolumen: es algo más ancho (dos centímetros) y alto (11 centímetros) que su rival. Esta configuración, y un propulsor menos despierto que el del Alfa, se notan en carretera.
No es tan deportivo y presenta peores marcas (el 156 Sportwagon casi le saca tres segundos en el 0 a 100 km/h). El motor HDi de Peugeot destaca por su suavidad, pero esta versión de 110 CV puede quedar algo corta para este modelo (de hecho es más apropiada para la berlina normal).

A Renault no le ha temblado el pulso a la hora de diseñar un vehículo en cierta medida transgresor: el Mégane. Su diseño tampoco pasará desapercibido: como el Alfa 156 Sportwagon, se trata de uno de esos modelos para amar u odiar. La versión Sedán es menos radical en sus líneas, pero también se presenta como un importante ejercicio de estilo.
Si el comprador busca espacio, se tendrá que decantar por el modelo de Renault: más grande y aprovechable. Si precisa dinamismo, también tendrá que revisar las marcas de este Mégane (más rápido que el Alfa 156). Además, su Diesel es más ahorrador en cuanto a consumo se refiere.
Y otra vez los 5.000 euros de diferencia, un dinero con el que podremos vestir de etiqueta a este Mégane. Sin embargo, la distinción se paga y –aquí entramos en criterios subjetivos- no es lo mismo un modelo diseñado claramente con vocación elitista que otro que nació con el mandato de convertirse en un superventas.

La mecánica de Skoda es más potente que la de su rival (tiene 130 CV) y la diferencia se plasma en carretera. No tendrá el halo deportivo del Alfa, pero le supera tanto en velocidad punta como en recuperaciones.
Además de ser más rápido, también su consumo es más contenido. Como hemos indicado, el Alfa 156 Sportwagon ha presentado las peores cifras en este apartado.
También presenta un extra de centímetros (7 más de longitud, 1 de anchura y 3 de altura), que se plasman –sobre todo- en un generoso maletero (con 548 litros, es el mayor de todos).
Esta versión es la más cercana en precio a la del Alfa. Además, éste está mejor equipado. No hay que olvidar que en el Skoda el control de estabilidad se paga aparte (520 euros).

El enemigo está en casa: el Stilo Wagon monta el mismo motor (por algo las dos firmas pertenecen al mismo grupo automovilístico), pero sus centímetros y peso extra le impiden conseguir las mismas marcas que el Alfa. Sin embargo, en este Stilo, también se ha buscado un comportamiento dinámico, aunque –eso sí- la familia es lo primero: su corte busca un mayor habitáculo interior. Más largo (8 centímetros), más ancho (2) y más alto (14 nada desdeñables centímetros), el Stilo no reniega de su origen familiar y ofrece más espacio interior y maletero (510 litros).
La diferencia de precio entre ambos es significativa, pero, a los 7.100 euros que les separan, hay que restar lo que cuestan muchos elementos: por ejemplo, el control de estabilidad que Fiat comercializa en este modelo como opción (480 euros).

El Focus Wagon también es un rival muy directo del Alfa 156 Sportwagon. Tiene la misma altura y longitud y sólo lo diferencian cuatro centímetros menos de anchura. Sin embargo, su habitáculo es generoso y ofrece unos nada desdeñables 520 litros de maletero.
El TDCi de Ford presenta peores aceleraciones, pero –a cambio- ofrece un consumo mucho más contenido.
El precio, una vez más, pasa “factura” al 156 Sportwagon: 5.500 euros es una diferencia muy significativa. Eso sí, al Focus había que “vestirlo” un poco para que tuviera el mismo nivel de equipamiento; además, este Ford tiene una carencia importante: no se puede montar control de estabilidad, un elemento que la UE intenta que todos los fabricantes incluyan de serie.

Peugeot también ha jugado la baza del diseño y ofrece en este modelo un gran techo acristalado que le distingue del resto de sus rivales. Con él, tenemos una especie de descapotable en el formato de un familiar.
Podemos seleccionar la versión más equipada y ahorraremos más de 5.000 euros en comparación con el Alfa 156 Sportwagon. Este dinero lo podremos destinar a equiparlo a nuestro gusto, por lo que la diferencia de “exclusividad” no es tal.
El 307 SW tiene un formato más de monovolumen: es algo más ancho (dos centímetros) y alto (11 centímetros) que su rival. Esta configuración, y un propulsor menos despierto que el del Alfa, se notan en carretera.
No es tan deportivo y presenta peores marcas (el 156 Sportwagon casi le saca tres segundos en el 0 a 100 km/h). El motor HDi de Peugeot destaca por su suavidad, pero esta versión de 110 CV puede quedar algo corta para este modelo (de hecho es más apropiada para la berlina normal).

A Renault no le ha temblado el pulso a la hora de diseñar un vehículo en cierta medida transgresor: el Mégane. Su diseño tampoco pasará desapercibido: como el Alfa 156 Sportwagon, se trata de uno de esos modelos para amar u odiar. La versión Sedán es menos radical en sus líneas, pero también se presenta como un importante ejercicio de estilo.
Si el comprador busca espacio, se tendrá que decantar por el modelo de Renault: más grande y aprovechable. Si precisa dinamismo, también tendrá que revisar las marcas de este Mégane (más rápido que el Alfa 156). Además, su Diesel es más ahorrador en cuanto a consumo se refiere.
Y otra vez los 5.000 euros de diferencia, un dinero con el que podremos vestir de etiqueta a este Mégane. Sin embargo, la distinción se paga y –aquí entramos en criterios subjetivos- no es lo mismo un modelo diseñado claramente con vocación elitista que otro que nació con el mandato de convertirse en un superventas.

La mecánica de Skoda es más potente que la de su rival (tiene 130 CV) y la diferencia se plasma en carretera. No tendrá el halo deportivo del Alfa, pero le supera tanto en velocidad punta como en recuperaciones.
Además de ser más rápido, también su consumo es más contenido. Como hemos indicado, el Alfa 156 Sportwagon ha presentado las peores cifras en este apartado.
También presenta un extra de centímetros (7 más de longitud, 1 de anchura y 3 de altura), que se plasman –sobre todo- en un generoso maletero (con 548 litros, es el mayor de todos).
Esta versión es la más cercana en precio a la del Alfa. Además, éste está mejor equipado. No hay que olvidar que en el Skoda el control de estabilidad se paga aparte (520 euros).

El enemigo está en casa: el Stilo Wagon monta el mismo motor (por algo las dos firmas pertenecen al mismo grupo automovilístico), pero sus centímetros y peso extra le impiden conseguir las mismas marcas que el Alfa. Sin embargo, en este Stilo, también se ha buscado un comportamiento dinámico, aunque –eso sí- la familia es lo primero: su corte busca un mayor habitáculo interior. Más largo (8 centímetros), más ancho (2) y más alto (14 nada desdeñables centímetros), el Stilo no reniega de su origen familiar y ofrece más espacio interior y maletero (510 litros).
La diferencia de precio entre ambos es significativa, pero, a los 7.100 euros que les separan, hay que restar lo que cuestan muchos elementos: por ejemplo, el control de estabilidad que Fiat comercializa en este modelo como opción (480 euros).

El Focus Wagon también es un rival muy directo del Alfa 156 Sportwagon. Tiene la misma altura y longitud y sólo lo diferencian cuatro centímetros menos de anchura. Sin embargo, su habitáculo es generoso y ofrece unos nada desdeñables 520 litros de maletero.
El TDCi de Ford presenta peores aceleraciones, pero –a cambio- ofrece un consumo mucho más contenido.
El precio, una vez más, pasa “factura” al 156 Sportwagon: 5.500 euros es una diferencia muy significativa. Eso sí, al Focus había que “vestirlo” un poco para que tuviera el mismo nivel de equipamiento; además, este Ford tiene una carencia importante: no se puede montar control de estabilidad, un elemento que la UE intenta que todos los fabricantes incluyan de serie.

Peugeot también ha jugado la baza del diseño y ofrece en este modelo un gran techo acristalado que le distingue del resto de sus rivales. Con él, tenemos una especie de descapotable en el formato de un familiar.
Podemos seleccionar la versión más equipada y ahorraremos más de 5.000 euros en comparación con el Alfa 156 Sportwagon. Este dinero lo podremos destinar a equiparlo a nuestro gusto, por lo que la diferencia de “exclusividad” no es tal.
El 307 SW tiene un formato más de monovolumen: es algo más ancho (dos centímetros) y alto (11 centímetros) que su rival. Esta configuración, y un propulsor menos despierto que el del Alfa, se notan en carretera.
No es tan deportivo y presenta peores marcas (el 156 Sportwagon casi le saca tres segundos en el 0 a 100 km/h). El motor HDi de Peugeot destaca por su suavidad, pero esta versión de 110 CV puede quedar algo corta para este modelo (de hecho es más apropiada para la berlina normal).

A Renault no le ha temblado el pulso a la hora de diseñar un vehículo en cierta medida transgresor: el Mégane. Su diseño tampoco pasará desapercibido: como el Alfa 156 Sportwagon, se trata de uno de esos modelos para amar u odiar. La versión Sedán es menos radical en sus líneas, pero también se presenta como un importante ejercicio de estilo.
Si el comprador busca espacio, se tendrá que decantar por el modelo de Renault: más grande y aprovechable. Si precisa dinamismo, también tendrá que revisar las marcas de este Mégane (más rápido que el Alfa 156). Además, su Diesel es más ahorrador en cuanto a consumo se refiere.
Y otra vez los 5.000 euros de diferencia, un dinero con el que podremos vestir de etiqueta a este Mégane. Sin embargo, la distinción se paga y –aquí entramos en criterios subjetivos- no es lo mismo un modelo diseñado claramente con vocación elitista que otro que nació con el mandato de convertirse en un superventas.

La mecánica de Skoda es más potente que la de su rival (tiene 130 CV) y la diferencia se plasma en carretera. No tendrá el halo deportivo del Alfa, pero le supera tanto en velocidad punta como en recuperaciones.
Además de ser más rápido, también su consumo es más contenido. Como hemos indicado, el Alfa 156 Sportwagon ha presentado las peores cifras en este apartado.
También presenta un extra de centímetros (7 más de longitud, 1 de anchura y 3 de altura), que se plasman –sobre todo- en un generoso maletero (con 548 litros, es el mayor de todos).
Esta versión es la más cercana en precio a la del Alfa. Además, éste está mejor equipado. No hay que olvidar que en el Skoda el control de estabilidad se paga aparte (520 euros).

El enemigo está en casa: el Stilo Wagon monta el mismo motor (por algo las dos firmas pertenecen al mismo grupo automovilístico), pero sus centímetros y peso extra le impiden conseguir las mismas marcas que el Alfa. Sin embargo, en este Stilo, también se ha buscado un comportamiento dinámico, aunque –eso sí- la familia es lo primero: su corte busca un mayor habitáculo interior. Más largo (8 centímetros), más ancho (2) y más alto (14 nada desdeñables centímetros), el Stilo no reniega de su origen familiar y ofrece más espacio interior y maletero (510 litros).
La diferencia de precio entre ambos es significativa, pero, a los 7.100 euros que les separan, hay que restar lo que cuestan muchos elementos: por ejemplo, el control de estabilidad que Fiat comercializa en este modelo como opción (480 euros).

El Focus Wagon también es un rival muy directo del Alfa 156 Sportwagon. Tiene la misma altura y longitud y sólo lo diferencian cuatro centímetros menos de anchura. Sin embargo, su habitáculo es generoso y ofrece unos nada desdeñables 520 litros de maletero.
El TDCi de Ford presenta peores aceleraciones, pero –a cambio- ofrece un consumo mucho más contenido.
El precio, una vez más, pasa “factura” al 156 Sportwagon: 5.500 euros es una diferencia muy significativa. Eso sí, al Focus había que “vestirlo” un poco para que tuviera el mismo nivel de equipamiento; además, este Ford tiene una carencia importante: no se puede montar control de estabilidad, un elemento que la UE intenta que todos los fabricantes incluyan de serie.

Peugeot también ha jugado la baza del diseño y ofrece en este modelo un gran techo acristalado que le distingue del resto de sus rivales. Con él, tenemos una especie de descapotable en el formato de un familiar.
Podemos seleccionar la versión más equipada y ahorraremos más de 5.000 euros en comparación con el Alfa 156 Sportwagon. Este dinero lo podremos destinar a equiparlo a nuestro gusto, por lo que la diferencia de “exclusividad” no es tal.
El 307 SW tiene un formato más de monovolumen: es algo más ancho (dos centímetros) y alto (11 centímetros) que su rival. Esta configuración, y un propulsor menos despierto que el del Alfa, se notan en carretera.
No es tan deportivo y presenta peores marcas (el 156 Sportwagon casi le saca tres segundos en el 0 a 100 km/h). El motor HDi de Peugeot destaca por su suavidad, pero esta versión de 110 CV puede quedar algo corta para este modelo (de hecho es más apropiada para la berlina normal).

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