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Alfa Romeo Giulietta 1.4 TB vs Opel Astra 1.6 Turbo

Por sus brillantes motores, afinados bastidores y dotados equipamientos, Giulietta y Astra ofrecen argumentos sobrados para ‘enganchar’. Y tanto más, cuanto que además permiten elegir entre un relajado turismo o un deportivo de carácter.
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Alfa Romeo Giulietta 1.4 TB vs Opel Astra 1.6 Turbo
Alfa Romeo Giulietta 1.4 TB vs Opel Astra 1.6 Turbo

El Alfa Romeo es algo más rápido y ahorrador que el Opel, pero por su precio más ajustado, por su mayor confort de marcha y por su más fácil y eficiente comportamiento rutero, nos decantamos por el Astra.

Alfa Giulietta
- Rendimiento del motor
Opel Astra
- Excelente compromiso confort/efectividad del bastidor

Alfa Giulietta
- Dureza de las suspensiones
Opel Astra
- Recorridos largos de la palanca de cambios

Los vehículos de orientación deportiva no viven una época favorable, pero no se les puede negar su personalidad y las agradables sensaciones que proporcionan a su volante. Giulietta y Astra añaden además un atractivo a sus características, ya que en los dos casos, y en las variantes enfrentadas, disfrutan de sistemas que permiten ‘jugar’ con su carácter y comportamiento mediante la pulsación de un simple interruptor.

Esta es precisamente una de sus características más llamativas, ya que nos permite pagar un coche y disfrutar dos. En el caso del Giulietta, el sistema se llama Alfa DNA, y presenta tres modos de funcionamiento seleccionables mediante un único pulsador dispuesto junto a la palanca de cambios. En Opel el sistema –opcional- se ha bautizado como FlexRide, y también autoriza tres modos de actuación cuya puesta en funcionamiento se realiza mediante dos interruptores dispuestos en la parte superior de la consola central.

La selección de cada uno de estos modos ‘ajusta’ la dureza de la suspensión, la sensibilidad del control de estabilidad y la respuesta de la dirección, para adecuarla al tipo de conducción que vayamos a practicar. Así, los suaviza cuando escogemos el modo confortable y los endurece si vamos a rodar de un modo más exigente. Eso sí, cada sistema presenta una peculiaridad que lo distingue del de su rival. En el Giulietta es su modo All Weather, que aporta un plus de eficiencia sobre superficies de baja adherencia, mientras que en el Astra la selección del modo Sport cambia el color de la instrumentación -torna de blanco a rojo- para avisarnos del aumento de ‘carácter’ del modelo.

En cuanto a los motores, Opel es más generosa, ya que utiliza un 1.598 cm3 con 180 CV, mientras que Alfa Romeo se decanta por un más ‘modesto’ 1.368 cm3 con tecnología Multi-Air para el que se anuncian 170 CV. Bueno, esa es la teoría, porque en nuestro banco de potencia ambos superaron la cifra de oficial, llegando el Astra a 196,7 CV a 5.220 rpm, y a 173,1 CV a 5.300 rpm en el caso del Giulietta.

Curiosamente y ya puestos en carretera, el rendimiento del propulsor del Alfa Romeo es mejor, ofreciendo no sólo unas prestaciones  más brillantes, sino que, además, sus consumos son también claramente inferiores tanto en uso ciudadano como rodando por carretera. Se nota la influencia de su menor peso -1.385 Kg en el caso del Alfa frente a los 1.500 del Opel-, de sus desarrollos de cambio más cortos y, sobre todo, de su más eficiente inyección directa.

El Giulietta puede sacar también una ligera ventaja a su rival en cuanto a estética, pero las cosas se acercan bastante entre ellos si de lo que hablamos es de su aprovechamiento. En este sentido, las cotas interiores de ambos son casi calcadas, ya que la ligera ventaja que toma el Alfa en la anchura de las plazas delanteras se la compensa el Opel al medir las traseras, e, incluso, la capacidad del maletero es prácticamente la misma. Además, en los dos casos las formas del área de carga son muy cuadradas, facilitando la estiba del equipaje.

Donde sí apreciamos diferencias significativas es en lo que se refiere al diseño interior o al confort que se respira en el interior de uno y otro coche. Aquí la ventaja cae del lado del Opel, cuya ergonomía nos parece mejor estudiada. No sólo dispone de una disposición más acertada de los pedales y presenta un también mejor agrupamiento de los diferentes interruptores, sino que el diseño de sus asientos nos parece más acertado y confortable.

En el Alfa los asientos delanteros presentan un respaldo demasiado convexo y el ajuste lumbar está también muy elevado, cayendo casi a media espalda. Sus plazas traseras presentan también una banqueta algo baja que obliga a llevar las piernas muy flexionadas, y eso hace que sólo apoyemos sobre los glúteos, lo que en viajes largos cansa más.

El Astra sigue tomando ventaja a su rival si de lo que hablamos es del manejo del cambio, ya que salvo por unos recorridos de palanca algo más largos que en el Alfa Romeo, su tacto y precisión merecen mejor nota. El cambio del Giulietta es claramente más duro de accionar y el enclavamiento de las marchas ofrece también un tacto más áspero.

A modo de corolario bien podemos afirmar que tanto el Alfa Romeo como el Opel ofrecen a sus propietarios lo que éstos esperan de coches a los que se les supone ‘carácter’. No obstante, la forma como cada uno se expresa es bien diferente. Así, mientras que el Giulietta basa su eficiencia en un bastidor de reglajes claramente más extremos para ‘amarrar’ sus mejores prestaciones, el modelo alemán demuestra que la deportividad no tiene por qué estar reñida con el confort, ofreciendo un bastidor que, a la postre, permite exprimir de un modo más cómodo y efectivo el potencial de su motor. 

A la hora de analizar el resultado en carretera de ambos, el dominio que ejercía el Alfa en rendimiento, lo compensa el Opel cuando de lo que se habla es de traspasar ese potencial a la carretera. Pero es que el Astra ofrece unas suspensiones que, aunque firmes, resultan más progresivas y confortables que las del Giulietta incluso haciendo uso del modo Sport. Esto hace que los baches sean mejor ‘digeridos’ y también habilita un paso por curva más preciso. Incluso su tren delantero se inscribe con mayor inmediatez al inicio de las curvas aunque, eso sí, inclina algo más que su rival en los apoyos laterales.

El Giulietta paga el precio de unas suspensiones que, a nuestro modo de ver, resultan demasiado firmes, en especial haciendo uso del modo Dinamic, con el que resultan incluso demasiado secas. Si esta regulación afectara sólo al confort, podríamos aceptarlo ya que estamos hablamos de coches ‘con carácter’. Pero es que esa excesiva firmeza provoca continuos rebotes de las ruedas sobre firmes irregulares, que acaban restando precisión al coche, y también es la responsable de los rebotes que pueden aparecen en la rueda delantera interior al viraje cuando en los apoyos en curva aceleramos con decisión.

Por lo que se refiere al equipo de frenos, las cosas están algo más parejas, ya que en los dos casos son potentes. No obstante, otorgamos una ligera ventaja a los del Giulietta, que presentan un tacto más firme de pedal, ofrecen algo más de mordiente y también asimilan mejor, y por más tiempo, los abusos del conductor. 

El Alfa Romeo es algo más rápido y ahorrador que el Opel, pero por su precio más ajustado, por su mayor confort de marcha y por su más fácil y eficiente comportamiento rutero, nos decantamos por el Astra.

Alfa Giulietta
- Rendimiento del motor
Opel Astra
- Excelente compromiso confort/efectividad del bastidor

Alfa Giulietta
- Dureza de las suspensiones
Opel Astra
- Recorridos largos de la palanca de cambios

Los vehículos de orientación deportiva no viven una época favorable, pero no se les puede negar su personalidad y las agradables sensaciones que proporcionan a su volante. Giulietta y Astra añaden además un atractivo a sus características, ya que en los dos casos, y en las variantes enfrentadas, disfrutan de sistemas que permiten ‘jugar’ con su carácter y comportamiento mediante la pulsación de un simple interruptor.

Esta es precisamente una de sus características más llamativas, ya que nos permite pagar un coche y disfrutar dos. En el caso del Giulietta, el sistema se llama Alfa DNA, y presenta tres modos de funcionamiento seleccionables mediante un único pulsador dispuesto junto a la palanca de cambios. En Opel el sistema –opcional- se ha bautizado como FlexRide, y también autoriza tres modos de actuación cuya puesta en funcionamiento se realiza mediante dos interruptores dispuestos en la parte superior de la consola central.

La selección de cada uno de estos modos ‘ajusta’ la dureza de la suspensión, la sensibilidad del control de estabilidad y la respuesta de la dirección, para adecuarla al tipo de conducción que vayamos a practicar. Así, los suaviza cuando escogemos el modo confortable y los endurece si vamos a rodar de un modo más exigente. Eso sí, cada sistema presenta una peculiaridad que lo distingue del de su rival. En el Giulietta es su modo All Weather, que aporta un plus de eficiencia sobre superficies de baja adherencia, mientras que en el Astra la selección del modo Sport cambia el color de la instrumentación -torna de blanco a rojo- para avisarnos del aumento de ‘carácter’ del modelo.

En cuanto a los motores, Opel es más generosa, ya que utiliza un 1.598 cm3 con 180 CV, mientras que Alfa Romeo se decanta por un más ‘modesto’ 1.368 cm3 con tecnología Multi-Air para el que se anuncian 170 CV. Bueno, esa es la teoría, porque en nuestro banco de potencia ambos superaron la cifra de oficial, llegando el Astra a 196,7 CV a 5.220 rpm, y a 173,1 CV a 5.300 rpm en el caso del Giulietta.

Curiosamente y ya puestos en carretera, el rendimiento del propulsor del Alfa Romeo es mejor, ofreciendo no sólo unas prestaciones  más brillantes, sino que, además, sus consumos son también claramente inferiores tanto en uso ciudadano como rodando por carretera. Se nota la influencia de su menor peso -1.385 Kg en el caso del Alfa frente a los 1.500 del Opel-, de sus desarrollos de cambio más cortos y, sobre todo, de su más eficiente inyección directa.

El Giulietta puede sacar también una ligera ventaja a su rival en cuanto a estética, pero las cosas se acercan bastante entre ellos si de lo que hablamos es de su aprovechamiento. En este sentido, las cotas interiores de ambos son casi calcadas, ya que la ligera ventaja que toma el Alfa en la anchura de las plazas delanteras se la compensa el Opel al medir las traseras, e, incluso, la capacidad del maletero es prácticamente la misma. Además, en los dos casos las formas del área de carga son muy cuadradas, facilitando la estiba del equipaje.

Donde sí apreciamos diferencias significativas es en lo que se refiere al diseño interior o al confort que se respira en el interior de uno y otro coche. Aquí la ventaja cae del lado del Opel, cuya ergonomía nos parece mejor estudiada. No sólo dispone de una disposición más acertada de los pedales y presenta un también mejor agrupamiento de los diferentes interruptores, sino que el diseño de sus asientos nos parece más acertado y confortable.

En el Alfa los asientos delanteros presentan un respaldo demasiado convexo y el ajuste lumbar está también muy elevado, cayendo casi a media espalda. Sus plazas traseras presentan también una banqueta algo baja que obliga a llevar las piernas muy flexionadas, y eso hace que sólo apoyemos sobre los glúteos, lo que en viajes largos cansa más.

El Astra sigue tomando ventaja a su rival si de lo que hablamos es del manejo del cambio, ya que salvo por unos recorridos de palanca algo más largos que en el Alfa Romeo, su tacto y precisión merecen mejor nota. El cambio del Giulietta es claramente más duro de accionar y el enclavamiento de las marchas ofrece también un tacto más áspero.

A modo de corolario bien podemos afirmar que tanto el Alfa Romeo como el Opel ofrecen a sus propietarios lo que éstos esperan de coches a los que se les supone ‘carácter’. No obstante, la forma como cada uno se expresa es bien diferente. Así, mientras que el Giulietta basa su eficiencia en un bastidor de reglajes claramente más extremos para ‘amarrar’ sus mejores prestaciones, el modelo alemán demuestra que la deportividad no tiene por qué estar reñida con el confort, ofreciendo un bastidor que, a la postre, permite exprimir de un modo más cómodo y efectivo el potencial de su motor. 

A la hora de analizar el resultado en carretera de ambos, el dominio que ejercía el Alfa en rendimiento, lo compensa el Opel cuando de lo que se habla es de traspasar ese potencial a la carretera. Pero es que el Astra ofrece unas suspensiones que, aunque firmes, resultan más progresivas y confortables que las del Giulietta incluso haciendo uso del modo Sport. Esto hace que los baches sean mejor ‘digeridos’ y también habilita un paso por curva más preciso. Incluso su tren delantero se inscribe con mayor inmediatez al inicio de las curvas aunque, eso sí, inclina algo más que su rival en los apoyos laterales.

El Giulietta paga el precio de unas suspensiones que, a nuestro modo de ver, resultan demasiado firmes, en especial haciendo uso del modo Dinamic, con el que resultan incluso demasiado secas. Si esta regulación afectara sólo al confort, podríamos aceptarlo ya que estamos hablamos de coches ‘con carácter’. Pero es que esa excesiva firmeza provoca continuos rebotes de las ruedas sobre firmes irregulares, que acaban restando precisión al coche, y también es la responsable de los rebotes que pueden aparecen en la rueda delantera interior al viraje cuando en los apoyos en curva aceleramos con decisión.

Por lo que se refiere al equipo de frenos, las cosas están algo más parejas, ya que en los dos casos son potentes. No obstante, otorgamos una ligera ventaja a los del Giulietta, que presentan un tacto más firme de pedal, ofrecen algo más de mordiente y también asimilan mejor, y por más tiempo, los abusos del conductor.