Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

La experiencia de conducir por las calles de San Francisco no te la puedes perder. A bordo de un Alfa Romeo 4C Spider se multiplican las sensaciones de subir y bajar las inmensas y empinadas cuestas de sus calles, que tantas veces han aparecido en el mundo del cine.
Jens Dralle / Fotos: Michael Orth -
Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco
Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

Un lugar mágico y con embrujo como San Francisco y un coche que es pura seducción, por diseño y por sensaciones dinámicas, el Alfa Romeo 4C Spider. Así fue nuestra trepidante experiencia en la ciudad californiana con el deportivo italiano como gran compañero de viaje…

Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

Alfa Romeo 4C Spider con el Golden Gate de fondo

Eddie es una excepción. Hasta ahora, todos nos habían dicho que cambiarían sin dudarlo su coche por nuestro Alfa 4C Spider rojo. Con Eddie, las cosas son distintas: “Qué va...”, dice mirando el Alfa Romeo, “no es lo mío”. Acababa de detener su coche al final de la Hyde Street, que cae abruptamente desde Russian Hill hasta el mar, a un tiro de piedra de Fisherman’s Wharf. “Dependiendo del viento que haga”, nos cuenta poniéndose los guantes de cuero que utiliza para su trabajo, “te llega el olor de los leones marinos que toman el sol en el embarcadero 39, y se les oye rugir”.

Eddie lleva más de 20 años trabajando de bremser o gripman, es decir, de conductor de funicular. Ya solo atraviesan la ciudad, cuesta arriba y cuesta abajo, en tres líneas, arrastradas por un cable de acero continuo que transcurre por debajo de las calles. “Puede que mi coche sea más lento que el tuyo, pero por lo menos cada día llevo a pasear a mujeres de todo el mundo”, dice con una sonrisa de oreja a oreja. “Eddie se las lleva de calle, y no solo por las colinas de San Francisco, si me entendéis.”

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Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

Alfa Romeo 4C Spider: cuesta arriba por las calles de San Francisco

Viendo la expresión de la cara de Eddie, nos queda claro. Esa es la razón por la que no cambiaría su puesto en el funicular por el asiento del conductor del 4C Spider... “El Alfa es precioso, pero en esta ciudad nunca se va realmente rápido”, nos explica antes de despedirse para su siguiente viaje. “Quizás podríais intentarlo en la Isla Treasure”, añade mientras el funicular comienza ya a traquetear junto al Alfa. “Hay bastante espacio”.

Precisamente el espacio es algo bastante difícil de conseguir en San Francisco. La “Belle of the Bay”, o Belleza de la Bahía, está considerada una de las ciudades más modernas y abiertas del mundo, centro de la contracultura estadounidense y lugar de nacimiento del movimiento hippy. Aún hoy perdura algo del aroma del Summer of Love 1967 en sus calles. O, por lo menos, hay muchos sitios que huelen bastante a marihuana. Pero San Francisco también es una de las ciudades más caras del mundo, y los alquileres del centro son comparables a los de Manhattan (Nueva York).

Vamos a la Isla Treasure. Esta isla se encuentra a medio camino por el Puente de la Bahía en dirección a Oakland y Berkeley. Se construyó en 1939 a partir de escombros del gran terremoto de 1906 para alojar una exposición universal. Durante la guerra sirvió a la marina como puerto y aeródromo, pero actualmente apenas si tiene habitantes y, alejada de las grandes aglomeraciones de turistas, ofrece unas vistas impresionantes de la silueta de San Francisco.

Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

El Alfa Romeo 4C Spider "reta" a un tranvía...

En el contraluz de la tarde se alza orgullosa la pirámide de Transamérica, únicamente superada en altura por la Salesforce Tower, de 326 metros, en el distrito de South of Market. “Me da igual lo alta que sea”, nos cuenta Rock, pasando a nuestro lado en bicicleta. “Parece un consolador gigante”. A decir verdad, la asociación de Rock no va tan desencaminada. Pero, ¿tendrá también razón al afirmar que la vista desde Twin Peaks es aún mejor?

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En el camino de vuelta a la ciudad, los últimos rayos de la tarde inflaman las ventanas de los rascacielos del centro. Twin Peaks tendrá que esperar hasta mañana: el Alfa se abre camino por la transitada Market Street y luego gira hacia la derecha, en dirección a Nob Hill. Es sorprendente lo bien que se las apaña en la disciplina de arranques y paradas del tráfico de los que vuelven del trabajo, aunque realmente no haya sido diseñado para arrastrarse de ese modo.

Al fin y al cabo, la caja de cambios de doble embrague del Alfa 4C Spider no solo sirve para cambiar de marcha después de un buen pisotón al acelerador, sino que también sabe comportarse con total tranquilidad. Al igual que el chasis, que cuando no se trata de correr, lo informa a uno minuciosamente sobre el hecho de que las calles más famosas de San Francisco tienen tramos bastante deteriorados, como si la tierra sobre la que se asientan estuviera siempre moviéndose para revolverlas. Realmente estamos cerca de la falla de San Andrés, que otorga a la ciudad su accidentado perfil.

Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

El Alfa Romeo 4C Spider en un callejón del Chinatown de San Francisco

Dos de las colinas más altas se elevan en una posición bastante central, como si de dos pechos se tratara. Precisamente, los misioneros españoles solían llamar a los Twin Peaks “los Pechos de la Chola”. Encima de los “pechos” hace un viento tremendo, y la niebla, a la que hasta entonces no se le había visto el pelo, tarda apenas un cuarto de hora en cubrir la ciudad como un manto lechoso. “Aquí no es raro que pase esto”, nos explica Megan, que descubre nuestro 4C en una bocacalle de Chinatown y no está dispuesta a moverse del sitio sin que la dejemos antes sentarse dentro. “Es un Alfa Romeo, ¿no?”, nos había gritado desde la calle principal, tirando de su amiga. “Lo conozco por las revistas y me encanta, pero es el primero que veo en la calle. ¡Qué pequeño es!”, observa. “¡Y qué bajo!”, añade al sentarse.

A mí me basta de tamaño”, había dicho Bryan una hora antes. Este profesor de Historia vio el Alfa mientras dejaba su coche en el aparcamiento de Jason Yaos, en la Sutter Street, y le sobrevino la nostalgia. “Antes tenía un Spider rojo, pero ahora todo el mundo me dice que soy demasiado viejo para coches así. ¿Puedo sentarme, y me haces una foto con el móvil, para que se lo mande a mi mujer como prueba?

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¿Habéis estado alguna vez en Little Italy?”, nos pregunta después de salir del coche. “Tenéis que visitar a Carlo y Johnny del Alfa Center”, nos recomienda, escribiéndonos la dirección: 857 Columbus Avenue. “Allí llevaba yo el Spider para las revisiones. Es un taller estupendo. Con un Alfa así es imposible conducir por San Francisco sin hacer una parada en Little Italy.” Bryan tiene razón: el barrio del extremo nororiental de la península es de visita obligada, máxime cuando para llegar allí basta con girar a la derecha por la Hyde Street y recorrer la Filbert Street. Durante los primeros metros tras el cruce no se advierte nada especial. Sin embargo, detrás de esa casa estrecha y revestida con tablones oscuros, la calle desemboca de repente en un precipicio.

Alfa Romeo 4C Spider, prueba y viaje por San Francisco

Alfa Romeo 4C Spider y San Francisco medio cubierto por la niebla

Hacia adelante no vemos otra cosa que el capó de nuestro coche mientras avanzamos colina arriba con algo de canguelo, y después, de repente, nos encontramos con una cuesta abajo tan empinada que tardas un momento en recomponerte. Desde abajo, en la esquina, vemos la Coit Tower alzarse sobre la Telegraph Hill, y la Iglesia de San Pedro y San Pablo. En nuestra imaginación, vemos a Frank Bullitt persiguiendo con su Mustang un Dodge Charter R/T precisamente en esta misma esquina, en una de las mejores escenas de persecución de todos los tiempos. ¿Se hará la cuesta más llevadera al segundo intento?

“¡Con un coche así, por supuesto”, nos responde Johnny Cestarollo, después de curarle el hipo a un Alfa de Bertone azul oscuro y dejar a un lado su destornillador. En los años 80, su padre Carlo se hizo cargo del taller en la esquina de Columbus y Lombard. Desde entonces, al menos para los aficionados a los Alfa, se ha convertido en una atracción sin nada que envidiar al Golden Gate, símbolo de la ciudad. Con una longitud total de 2,7 kilómetros, ese puente colgante une San Francisco con las Marin Headlands del norte. Más de 120.000 vehículos lo atraviesan cada día.

Nosotros, con nuestro 4C Spider rojo, no. Tras una breve parada en el extremo meridional del puente, rodamos siguiendo la línea del Pacífico en dirección al sur de la ciudad. “Poco después del zoo podéis pararos a la izquierda, en el Skyline Boulevard”, nos había recomendado Johnny. “Desde allí, pasados los Crystal Springs Reservoirs, si seguís por lo alto de la montaña, llegaréis al Alice’s Restaurant, en Woodside. En esa carretera podréis correr a gusto con el Alfa: es una curva detrás de otra. Ojalá pudiera ir con vosotros”, nos dice Johnny al despedirnos.

San Francisco, una ciudad especial, diferente... Conocer su rincones a bordo del Alfa Romeo 4C ha sido una experiencia inolvidable. Con un coche así las cuestas se hacen más llevaderas…

FICHA TÉCNICA Alfa Romeo 4C Spider
Motor Central transversal, 4 cilindros en línea
Cilindrada 1.742 cm3
Potencia 240 CV a 6.000 rpm
Par máximo 35,7 mkg a 2.200 rpm
Transmisión Propulsión trasera con cambio automático de doble embrague de 6 velocidades
Velocidad máxima 257 km/h
Aceleración 0-100 km/h 4,5 segundos
Consumo medio 6,9 l/100 km
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