Abarth 500C

El pequeño 500C se convierte en el Abarth más exclusivo de la gama. Cambio con levas en el volante, un interior repleto de detalles y un profundo nivel de personalización son algunas de las señas de identidad de este deportivo cabrio de 140 CV.
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Abarth 500C
Abarth 500C

El coqueto Fiat 500 Cabrio ha sido el punto de partida para la última creación de Abarth, un modelo de auténtico capricho que no renuncia a las cualidades deportivas que cabría esperar de un coche firmado por el “escorpión”. Bajo su capó se encuentra un motor 1.4 turbo de 140 CV, capaz de impulsar al pequeño italiano hasta los 205 km/h y que proporciona una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos, todo ello con un consumo medio de 6,5 l/100 km y un evocador sonido. Respecto al Abarth 500 de carrocería cerrada incorpora todavía más equipamiento, pero lo más llamativo se aprecia nada más asomarnos a su interior.

En la consola central hay cuatro botones de gran tamaño, muy al estilo de Ferrari y Maserati, que delatan el cambio de embrague pilotado “Abarth Competizione” de cinco marchas, que no cuenta con palanca sino con levas metálicas en el volante. Dichos botones son para insertar punto muerto (N), marcha atrás (R) y primera (1), así como para elegir entre un uso manual o automático (A/M). No es un cambio especialmente rápido, ni siquiera cuando activamos el modo Sport, pero cumple perfectamente con su cometido. La tecla Sport también modifica la dureza de la dirección eléctrica e incrementa el par motor, que pasa de 18,4 mkg a 21 mkg a 2.000 rpm. Otra función interesante es el llamado Torque Transfer Control, que se conecta mediante el correspondiente pulsador con la inscripción TTC. Este sistema consigue aumentar la eficacia dinámica del Abarth 500C por medio de la electrónica, ya que actúa como si fuera un diferencial autoblocante, frenando la rueda interior delantera. De esta forma se transfiere mucho mejor toda la potencia al asfalto pero, sobre todo, se evita el subviraje a la salida de las curvas en conducción muy deportiva. Es tan efectivo que, cuando pisamos a fondo en pleno giro, el morro del coche apunta hacia el interior de la curva, en lugar de abrir la trayectoria. De hecho, en las pistas de pruebas del circuito de Balocco, donde tuvo lugar la presentación, muchas veces era mejor acelerar que levantar el pie para mantener el coche dentro de la trazada en curvas medias y rápidas. En este caso, al contrario de lo que suele ser habitual, la acertada puesta a punto de las ayudas electrónicas y el ESP consigue mejorar los tiempos por vuelta en circuito, a la vez que incrementa la seguridad y la facilidad de conducción.

La capota del Abarth 500C estará disponible en dos tonalidades, negro y gris titanio, y se podrá combinar con los colores clásicos Abarth, además de con las dos composiciones bicolor creadas a propósito: negro y blanco competición para lograr un aspecto más deportivo; y dos tonalidades de gris para quienes prefieran una mayor elegancia. Incluso la línea horizontal que divide la carrocería se puede personalizar a nuestro gusto. Las llantas de aleación de serie son de 16 pulgadas, aunque en opción habrá de 17 pulgadas que otorgan al Abarth 500C un aspecto todavía más atractivo.

Motor
4 cilindros en línea, 4 válvulas por cilindro, 1.368 cm3.
Potencia 140 CV (103 kW) a 5.500 rpm
Par máximo 21 mkg a 2.000 rpm en modalidad sport
Prestaciones
Velocidad máxima 205 km/h.
Aceleración 0-100 km/h 8,1 s
Consumos
6,5 l/100 km en el ciclo mixto
5,4 l/100 km en el ciclo interurbano
8,5 l/100 km en el ciclo urbano
Emisiones CO2
155 g/km

Sobre la base del nuevo Punto Evo, la marca Abarth ha creado un genuino modelo con interminables posibilidades de personalización pero, sobre todo, con un nivel de eficacia y un equilibrio dinámico que lo convierten objeto de deseo para amantes de la deportividad.

Entre sus cualidades destaca un nuevo motor con tecnología Multiair y sobrealimentado por turbocompresor, de 165 CV (10 más que su predecesor). Otra de las mejoras es el denominado TTC (Torque Transfer Control). Consiste en una especie de diferencial autoblocante, pero emulado de manera electrónica, es decir, el propio ESP se encarga de frenar la rueda interior delantera —que es la que suele patinar— cuando aceleramos a fondo a la salida de las curvas. De esta forma, la fuerza del motor se transfiere a la rueda exterior, que tiene más apoyo y mejor adherencia, lo que se traduce en mayor eficacia y seguridad. Para que se active el TTC es necesario conectar el modo S (Sport) mediante una palanca muy similar a la que emplea Alfa Romeo en su sistema DNA, que también está ubicada delante del cambio, aunque la de Abarth cuenta únicamente con dos posiciones en lugar de tres, S y N.

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p> En posición S cambian las leyes del ESP, que se vuelve muy permisivo; del ABS, que retrasa su entrada en funcionamiento y mejora el tacto de los frenos; de la dirección, que se endurece ligeramente; y del acelerador, que proporciona una respuesta más contundente en sus primeros centímetros de recorrido. Con todo esto, sale a relucir la personalidad más deportiva del modelo. Agilidad, precisión y estabilidad son adjetivos de los que puede presumir este Abarth, pero también diversión al volante y facilidad de conducción, cualidades que no siempre se dan al mismo tiempo.

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