Alfa 159

Mantiene el estilo inconfundible Alfa, pero poco tiene que ver con el modelo al que sustituye, el 156, ya que se anuncia como alternativa a las berlinas más prestigiosas de su categoría. Más grande y mejor equipado, se pondrá a la venta a finales de septiembre con seis mecánicas diferentes de gasolina y Diesel.

Alfa 159
Alfa 159

No cabe duda de que los modelos de la marca italiana tienen algo distinto, un atractivo especial. Da igual que hayan salido de la mano de Pininfarina, Zagato, Bertone, De Silva o Giugiaro, pues todas sus obras muestran unos trazos inconfundibles que identifican al fabricante, se adelantan a su tiempo y levantan pasiones entre el público. Pocas marcas han conseguido mantener durante tantos años un estilo tan original e inconfudible.Cuando salió el 156 al mercado, en el año1997, muchos pensamos lo difícil que sería el reemplazo del modelo, pues, en aquel momento, su diseño era absolutamente espectacular, diferente a lo conocido en el mercado, muy original. Hace un par de años la marca se ocupó de retocarlo, pero, entonces, el padre de la criatura, Walter De Silva, ya no estaba en la plantilla de Alfa, había sido reclutado en las filas de SEAT y fue Giugiaro el encargado de repasar con maestría las nuevas formas del 156.Algunas de estas líneas tienen reflejo y continuidad en el nuevo modelo italiano, el 159, que también es obra de Giorgetto Giugiaro, quien ha trabajado en colaboración con el Centre Stile Alfa Romeo para llevar a cabo este ambicioso proyecto.El 159 es bastante más grande que la versión precedente. Concretamente, mide 4,66 metros de largo, 1,83 de ancho y 1,42 de alto, mientras que su distancia entre ejes es de 2,70 metros. La longitud y la anchura han crecido notablemente frente al 156 (4,44 y 1,74 metros, respectivamente), lo que da una idea clara de sus proporciones y su aspecto musculoso, pues es actualmente el modelo más ancho de la categoría. Además, la altura es un centímetro inferior respecto al 156.En cuanto al maletero, con 405 litros, ha tenido una ganancia de espacio no muy significativa -27 litros respecto al del 156-, pero lo más importante es la posibilidad que ofrece de ampliarla al abatir los respaldos de los asientos posteriores.En el interior también se aprecia una holgura destacable, aunque no llega a batir los récords del segmento. Las plazas delanteras son bastante buenas, con asientos cómodos y envolventes. El puesto de conducción resulta familiar, muy cercano al del 156, pero más cómodo, mejor resuelto, más amplio. Lo más novedoso es la incorporación de de una llave de contacto electrónica, con botón de arranque y parada en lugar de una convencional. Cuenta con tres relojes adicionales en la consola central para los indicadores de nivel de combustible, temperatura de agua y de aceite (en el caso de mecánicas Diésel este último se reemplaza por un manómetro de presión del turbo), así como tres salidas de aire centrales del climatizador.Un detalle original se plasma en el cuentakilómetros parcial, que, siendo digital, simula uno analógico de ruedecilla, de los de toda la vida (antes de que la electrónica se adueñara del automóvil).

Para la amplitud que muestra el modelo en las plazas delanteras, nos parece que faltan huecos para dejar cosas. Apenas un pequeño receptáculo en el lado izquierdo del salpicadero, otro entre los dos asientos y pequeñas bandejas en la parte inferior de las puertas. La guantera principal, tirando a pequeña. Lógicamente, detrás también hay más espacio que en un 156, pero no se ha conseguido una solución espectacular. En primer lugar, la escasa altura de la carrocería en la parte posterior obliga a forzar un poco la postura para acceder al habitáculo, mientras que el túnel de transmisión –previsto para las versiones Q4- resta capacidad a los ocupantes de las plazas posteriores. Como en el modelo anterior, las ventanillas posteriores no bajan del todo, se quedan como a 1/5 del recorrido total, aunque este problema está muy generalizado en las berlinas del segmento, condicionadas por el diseño exterior.La configuración de tres ópticas delanteras principales no es nueva en la marca, aunque no por ello deja de ser llamativo. Ya lo conocimos en los modelos de Zagato SZ y RZ, derivados del Alfa 75 y también serán la seña de identidad del espectacular coupé Brera, que la marca está preparando para dentro de unos meses. En este caso se ha optado por faros circulares en lugar de cuadrados.La parrilla delantera preside el frontal, de donde parten las marcadas líneas hacia los grupos ópticos y las entradas de aire de la parte inferior. Todo ello en un mismo plano, lo que a la vez se convierte en un diseño limpio y atractivo, se vuelve vulnerable en los aparcamientos. También la calandra delantera sirve de punto de partida hacia los extremos del capó delantero en forma de V pronunciada. Llaman la atención los abultados pasos de rueda delanteros y traseros, que, en las versiones más potentes pueden cobijar, opcionalmente, neumáticos de hasta 18 pulgadas de diámetro.El lateral también respeta el estilo característico de la marca, con hombros marcados, ligeramente ascendentes, hasta una zaga ancha y voluptuosa, muy cercana al diseño del modelo precedente, en la que destacan unos pilotos rasgados que esconden pilotos circulares en su interior.