Regulaciones de la ONU evitarían 40,000 muertes en América Latina

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Un estudio reciente encargado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Global NCAP, señala que de implementarse en Latinoamérica los lineamientos en seguridad en materia automotriz establecidos por la ONU, para el año 2030 se salvarían más de 40,000 mil vidas, se evitarían más de 400,000 mil lesiones graves y se ahorrarían más de 143,000 millones de dólares en daños (2.7 billones de pesos; el presupuesto de egresos Federal 2016 es de 4.76 billones), extrapolando los avances vistos en el Reino Unido en los últimos 15 años gracias a regulaciones más estrictas.

 

En mercados como México, Argentina Chile y Brasil, muchos de los autos más populares están desfasados en seguridad dos o tres décadas contra el primer mundo. Esto no es, como comúnmente se piensa, un mero asunto de suerte o habilidad; la tasa de mortalidad en accidentes de tráfico en América Latina cuadruplica a la europea con más 130,000 decesos anuales registrados, con la mitad ocurridos en México y Brasil. Más de 5,000 fallecimientos corresponden a menores de 14 años.

 

 

Entre las normas contempladas por la ONU, destacan los apartados 14 y 16, referentes al uso de cinturones de seguridad (no presentes los de tres puntos en todas las plazas de varios autos) y sistemas de anclaje infantil (también ausentes en buen porcentaje), el apartado 94, referente a la protección a los pasajeros en caso de colisión frontal (zonas de deformación y bolsas de aire) y el apartado 95, que se refiere a la protección en caso de impacto lateral (aún más escaso que la protección frontal).

 

 

Este informe confirma la enorme reducción de muertes y lesiones graves que se puede lograr en América Latina mediante la aplicación de las normas mínimas de pruebas de choque de la ONU. También muestra que una mejor regulación también ahorrará al menos 143,000 millones de dólares en costes sociales. Es por eso que queremos ver en toda América Latina la aplicación de estas normas de la ONU tan pronto como sea posible", señaló David Ward, secretario general de Global NCAP.

 

 

"Algunos países de América Latina han comenzado el proceso legislativo y ahora están aplicando algunas normas que son similares a la de la Unión Europea y otras regiones desarrolladas, pero todavía hay una brecha significativa entre las normas de seguridad de los vehículos regulados en estas regiones y América Latina. En particular, el cumplimiento de las regulaciones 94 y 95 de las Naciones Unidas de pruebas de impacto frontal y lateral deberían aplicarse a todos los vehículos nuevos vendidos en cuanto sea posible”, puntualizó Dalve Soria Alves, especialista en transporte y coordinador senior para la Seguridad Vial del BID.

 

En meses anteriores, el LatinNCAP (Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos para América Latina y el Caribe) intentó comunicarse con representantes de los fabricantes de autos, como Mary Barra, CEO de General Motors, ahora dirigen sus esfuerzos a los gobiernos latinoamericanos.

 

 

Sabemos que los fabricantes de automóviles pueden, pero no cooperan. Por ello, los Gobiernos tienen que actuar ahora para salvar las vidas de sus ciudadanos, que merecen los mismos niveles de protección que los europeos o estadounidenses", recalca María Fernanda Rodríguez, presidenta de Latin NCAP.

 

En México apenas se implementarán entre 2019 y 2020 regulaciones similares al Mercosur en materia de seguridad, lo que al menos ya ha propiciado el anuncio del cese de producción en mayo próximo del arcaico Nissan Tsuru, sin embargo, se sigue manteniendo un desfase importante contra países más desarrollados.

 

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