Porsche Panamera 2017: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)

 

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Nos correspondió un 4S que, tal como su predecesor directo, hace uso de un V6 biturbo, pues el primer Panamera en la versión equivalente hace más de un lustro recurría a un V8 aspirado. Este 2.9 de 440 caballos y 550 Nm de par (405 lb-pie) es de nuevo desarrollo en relación al seis cilindros también sobrealimentado que utiliza el facelift del Panamera de primera generación.

 

Aun sin ser la variante tope en la gama, las capacidades de aceleración y recuperación de este auto van mucho más allá de un 0 a 100 anunciado en 4.4 segundos y un tope establecido en 289 km/h. Es posible adelantar en espacios muy estrechos con plena seguridad y la entrega de energía es prácticamente homogénea desde 2,000 vueltas hasta el corte rozando las 7,000. El sonido puede que no sea el más apasionante y recuerda mucho a otros V6 del grupo Volkswagen (como el 3.0 supercargado que se está descontinuando), pero Porsche supo incluir un toque muy propio al no disimular en lo más mínimo la descarga de las turbinas al soltar el acelerador.

 

 

El complemento a tan buen motor viene de la mano de un sistema de tracción integral y la nueva caja PDK de ocho velocidades, un cambio más que otras PDK, pues en Porsche las ocho marchas eran exclusivas de la Tiptronic de convertidor de torque. Era de esperarse mucha rapidez y suavidad en cada transición y en ese sentido la nueva PDK no tiene quejas, lo que fue una sorpresa más grata es que en ciudad no tiende a perder suavidad como suele ser común en las transmisiones de doble embrague. Si se llega a ser agresivo entre arrancadas y frenadas en medio del tráfico denso, el auto se regula de una forma que evita dar brincos abruptos.

 

Un avance notorio en relación al pasado Panamera es en cuanto a refinamiento general. El anterior, al menos dentro de los estándares de su segmento, era un poco más ruidoso y no aislaba tanto las vibraciones como otros rivales, pero eso se le perdonaba en nombre de un enfoque más deportivo. En este se ha conseguido un andar más suave tanto de suspensión y por silencio percibido en la cabina (ya lo corroboraremos con nuestro sonómetro cuando lo probemos), mientras conserva la vital retroalimentación en su dirección y en los frenos, de impecable modulación cuando el manejo se torna más exigente.

 

 

 

 

Por último, sigue dando gusto el nivel de agilidad tratándose de un auto de cinco metros de largo y casi dos toneladas. Estos dos aspectos se olvidan al entrar con premura a un giro sin miedo a que aparezca un subviraje prematuro o al entrelazar curvas sin miedo a que haya apoyos lentos que afecten su estabilidad.  

 

Más adelante tendremos la oportunidad de hacer más kilómetros y profundizar nuestras impresiones.

 

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