No hay “Dieselgate” de Renault

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

El último caso que conmocionó a la industria automotriz el pasado fin de semana tuvo como protagonistas al gobierno francés y Renault. A raíz del Dieselgate, donde la EPA, la agencia ambiental de Estados Unidos descubrió que los motores a diésel de Volkswagen contaban con un software que “mentía” durante las pruebas de emisiones conectando los sistemas anticontaminantes y desconectándolos en el resto de las situaciones; el gobierno francés realizó por su propia cuenta una investigación.

 

Ségolène Royal, ministra francesa de ecología, dio a conocer el viernes que Renault se hallaba bajo escrutinio para descartar el uso de software malintencionado en sus autos; ante estas declaraciones, que hicieron a algunos temer un nuevo Dieselgate y más trampas en motores, las acciones de la firma gala se desplomaron por dos días consecutivos, alcanzando una pérdida de hasta 20%, aunque al final se estabilizó cerca de los 10 puntos porcentuales; otros fabricantes como BMW, Daimler, FCA, Peugeot y VW también vieron pérdidas bursátiles de entre el 4 y el 7%, lo que algunos analistas calificaron de “sensibilidad excesiva” a los rumores y suposiciones, pidiendo prudencia al gobierno francés.

 

Posteriormente, la ministra aclaró que no se había encontrado trucaje voluntario en ninguno de los 22 autos de ocho marcas que su agencia sometió a prueba (el total llegará a 100 vehículos), aunque puntualizó que sí se observó que los modelos de Renault superaron las normas de emisiones de bióxido de carbono, por lo que reclamó una acción inmediata por parte del fabricante para reducirlas, pese a que aún no se presentan resultados definitivos ni concluyentes sobre la investigación realizada.

 

Aunque en su momento no se especificaron nombres, se habló de dos fabricantes más implicados: estos serían Mercedes-Benz y Ford. Al parecer, sólo los modelos S 350 BlueTec y C-Max mostrarían cifras por arriba de lo permitido, mientras que el único auto con deficiencias de Renault sería la crossover subcompacta Captur, aunque aún no se han develado datos específicos del tamaño de las posibles desviaciones.

 

 

Carlos Ghosn, CEO de Renault-Nissan, reconoció que los investigadores de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude, habrían ingresado a las instalaciones de Renault el 14 de enero, llevándose computadoras y documentos con información confidencial, pero que al final la comisión no había encontrado señal alguna de manipulación en los motores de su compañía.

 

Rubén González, secretario general de la Sección Sindical Intercentros de Renault España, pidió "tranquilidad, lo que se puede decir a fecha de hoy es que Renault no tiene ningún software de trucaje", aunque admitió que si bien a la hora de homologar la marca cumple con las directrices europeas, se puede observar un comportamiento distinto durante la vida útil del vehículo, aunque ya se encuentran trabajando en ese “desfase”, como lo corrobora el compromiso establecido en la Cumbre del Clima de París COP 21, con una inversión de 50 millones de Euros.

 

Esto podría ir hermanado con un hecho que es de sobra conocido por la prensa especializada; los ciclos de homologación de consumo y emisiones en Europa resultan anacrónicos, de ahí que sea prácticamente imposible igualarlos en el mundo real; aunque para autos “no truqueados” se hablaría de variaciones de 1/3,  contra las emisiones 40 veces más altas observadas en Volkswagen. Al mismo tiempo, una discusión del parlamento europeo en la que Alemania pide flexibilizar los límites permitidos de óxidos de nitrógeno (un agente cancerígeno) se vio aplazada hasta febrero.

 

Sin embargo, esta no es toda la historia, pues desde hace meses el gobierno francés ha estado sosteniendo un duelo con la mesa directiva de Renault por el control de la compañía; en su plan se incluyó aumentar su participación en la empresa vía la compra de acciones, pasando del 15 al 19.7% y aprobando una ley que le daba el derecho al doble de votos; al final el proyecto fue bloqueado por la cúpula de la marca, con lo que se limitaba la injerencia del gobierno a un máximo de 17.9% y no más del 20% en casos excepcionales, además que tanto Renault como el gobierno quedaban impedidos de interferir en la gobernanza de Nissan, que se comprometía a no aumentar su participación en su similar europea (15%).

 

Con lo anterior, el gobierno galo había declarado que vendería el excedente de acciones adquiridas (5%, para quedarse con un 14.7), sin embargo, ante la caída de valor de estas, acaban de anunciar en voz del ministro de economía, Emmanuel Macron que congelarán la venta hasta que recuperen su costo anterior.

 

A propósito del Dieselgate, durante el NAIAS de Detroit, Matthias Müller, CEO de Volkswagen, declaró que su compañía no había mentido, minimizándolo como “un problema técnico, pues no habían interpretado de manera correcta la ley estadounidense”. Dieter Zetsche, CEO de Daimler, reprobó lo hecho por VW y reiteró su confianza en su base de clientes, recalcando que ese tipo de subterfugios no tienen cabida en la empresa que dirige; su crítica se suma a las de otros directivos de marcas como Suzuki, Peugeot, Continental y Tesla.

 

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