Mitsubishi Mirage 2015: primeras impresiones

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Un consumo excepcional. Esa es la primicia detrás de este hatchback que cumple con múltiples funciones en el organigrama tanto de Mitsubishi como del grupo FCA. La primordial reencontrar a la marca con el consumidor. 
 
El nuevo modelo de entrada de la nipona se encuentra ya en los pisos de venta y para poder conocerlo más allá de las imágenes, se preparó una prueba de manejo que nos llevaría de Tepic, Nayarit a las playas de Puerto Vallarta con un reto en mente: consumir el menor combustible posible.
 
Lo primero a notar cuando se aborda la unidad es la intención de ofrecer mucho con poco; es decir, a pesar de ser un modelo de entrada -participante del segmento subcompacto-, se le dotó de elementos que buscan atraer al consumidor.
 
Por esta razón, se dispone una pantalla de 6.1” para gestionar todo el sistema de infotenimiento, conectividad bluetooth, entrada USB, aux, entre otras. Los acabados son variados con diferentes materiales de tacto duro, conforme al tipo de vehículo analizado y monta diferentes texturas, con acabados tipo piano y plásticos bien ejecutados. 
 
El encendido se lleva a cabo para la versión GLS CVT mediante un botón ubicado del lado izquierdo. Así comienza el suave ronroneo de un tres cilindros de cilindrada pequeña (1.2 litros) que representa la incursión de este tipo de motores en el segmento. La marcha es silenciosa, aunque ya rodando se filtra ruido perteneciente al trabajo de la CVT; ruidosa, pero que parece bien calibrada. 
 
Los kilómetros se van sumando en el odómetro y la computadora de a bordo marca 26.3 km/l, a nivel del mar, con dos pasajeros y el aire acondicionado apagado; el chiste es lograr el mejor consumo. 
 
Si esto se traslapa a un uso habitual, la exigencia de combustible no será tan contenida pero aún así se mantendrá como uno de los fuertes del Mirage. La energía del propulsor se percibe suficiente para quien busca un medio de transporte asequible, a desempeñar sus funciones en ciudad y que no le preocupa el alto desempeño, aunque sí la habitabilidad y la cantidad de dinero a gastar para llenar el tanque. 
 
La masa de 820 kilogramos ayuda para que, ya encarrilados, se disfrute de ritmos un tanto alegres. El principal recordatorio es dado por las llantas de pisada un tanto estrecha que llegan a emitir chillidos de vez en cuando al enfrentar una curva confianzudamente. El segundo se genera por la ligereza del conjunto, que se hace presente con un eje trasero juguetón que nos recuerda su verdadero propósito. 
 
En este primer contacto, el Mirage llega a nuestro mercado con el firme propósito de llevar al consumidor a los pisos de ventas con dos elementos que se convierten en su principal característica: la motorización de tres cilindros y una gama de precios que abarca múltiples capacidades de compra para el cliente mexicano. 
 
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