MINI Countryman LCI: prueba de manejo

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Por Héctor Torres Fotos: Carlos Quevedo Edición para online: Manuel Fernández

 

Se trata de un remozamiento que toma efecto en la víspera de que concluya la vida útil de su actual generación –la primera– y antes de mudarse al motor 2.0 litros que llegará con el modelo 2017, mismo que ya usan las variantes “S” y JCW del hatchback hoy en el portafolio.

 

De ahí es que le vienen las siglas “LCI” (Life Cycle Impulse), término que BMW utiliza para referir las actualizaciones sobre las series de vehículos vigentes.

 

 

En este caso, ello significa una parrilla de diseño distinto al exterior, que se acompaña con faros de niebla ahora con tecnología LED. Adentro, solo los relojes tras el volante y el característico tipo báscula en la consola frontal muestran alguna modificación menor, quizá demasiado leve para calificar como cambio.

 

El áspero tacto de un forro para el volante que nos hace dudar si es piel, nos recuerda que los materiales también son los mismos, agradables a la vista y tan bien ensamblados como combinados, pero con más plásticos duros de los que quisiéramos encontrar en un premium.

 

Más potencia para el 1.6 litros turbocargado resulta en 190 caballos de fuerza, un gane de 6 unidades respecto de los 184 en el modelo previo, mientras que el par se mantiene en los 240 Nm.

 

El aumento es poco perceptible en la práctica, situación nada incómoda porque el empuje del tren motor se evoca tan enérgico como cuando lo probamos hace ya algunos años.

 

 

Si el punto de comparación son otros MINI, la suspensión cede mejor ante los maltratos del camino. Para ser un crossover, sin embargo, sigue comunicando con cierta tosquedad todo lo que pasa bajo las ruedas, experiencia bien compensada por ese manejo de exactas maniobras y vivas reacciones tan propio de la franquicia inglesa. Solo los tirones de una dirección más saltona de lo habitual llegan a irrumpir en la agilidad del conjunto que, bajo exigencia, termina con un desplazamiento subvirante; divertido nerviosismo parte del paquete dinámico que ha y continuará manteniendo a sus peculiares adeptos fieles al concepto.

 

Por cierto, ahora competirá de frente con el nuevo 500X de Fiat.

 

Unidad probada

520,500 pesos (a junio de 2015)

 

NOS GUSTA

Respuesta del motor

Sensación “MINI” de manejo

Tamaño compacto

 

NOS GUSTARíA

Más equipo de serie

Dirección menos violenta

Suspensión menos firme

 

Resumen técnico

 

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.6 l, turbo

Potencia máxima: 190 hp de 5,500 a 6,500 rpm

Par máximo: 240 Nm de 1,600 a 5,000 rpm  

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Integral permanente

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 411 x 179 x 156 cm

Distancia entre ejes: 259 cm

Cajuela: 350 litros

Tanque de combustible: 47 litros 

Peso vacío: 1,480 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 16.84 s

Rebase 80 a 120 km/h: 6.60 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 37.4 m

Consumo medio: 10.4 km/l

 

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