Mercedes-Benz vende una réplica del Patent-Motorwagen

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Por Edmundo Cano

 

 
Hoy 3 de julio se cumplen 132 años de que Karl Benz develara al público el Patent-Motorwagen, su primer automóvil de producción, y del que había obtenido la patente ese mismo día en la mañana. Su primera demostración la dio manejando por las calles de Manheim el 3 de julio de 1886. Si bien no era el primer automóvil de la historia, porque ya había habido antes esfuerzos de vehículos con propulsión propia, el Patent-Motorwagen contaba con adelantos que los otros no habían tenido. 
 
 
De entrada, no era un carruaje con un motor, como la gran mayoría de vehículos automotores de aquel entonces, sino que Benz lo había diseñado desde cero, y había incorporado innovaciones como ignición electrónica, controles por palancas y un motor revolucionario fabricado exclusivamente para la aplicación, de un cilindro (954 cc) y 4 tiempos, que entregaba .75 hp a 400 rpm a través de un enorme volante de inercia. La producción del Patent-Motorwagen duró siete años, durante los cuales se vendieron alrededor de 25 ejemplares, de los cuales hoy en día sobreviven un puñado, que son conservados en museos como artefactos prácticamente invaluables.
 
 
El que vemos en las fotos es una de varias réplicas que el Museo Mercedes-Benz mandó realizar en 2002 para exhibiciones, eventos de autos clásicos, y fines de promoción de la marca. Fue construido de manera totalmente artesanal basándose en el original, por lo que es lo más cercano posible a uno real, que es básicamente inconseguible. Está a la venta a través del servicio de comercialización de autos históricos de la marca All Time Stars.
 
 
Desgraciadamente, no se han revelado públicamente detalles concernientes a esta réplica, Mercedes-Benz solamente señala que tiene ‘poco kilometraje’ y que ha sido mantenido desde su creación por expertos del brazo histórico de la compañía, Mercedes-Benz Classic. Tampoco se revela el precio del automóvil, que solamente se devela bajo pedido y demostrando una intención seria de adquirir esta recreación del vehículo que, a consideración de la mayoría de los historiadores, representa el auténtico génesis del automóvil. 
 
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