Kia Forte: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández

 

Llegando directo a un segmento pleno de ejemplares establecidos como el Ford Focus, el Honda Civic, el Toyota Corolla, el Nissan Sentra, el Chevrolet Cruze o el Volkswagen Jetta, creemos es que el Forte se posiciona más como una alternativa racional y funcional, no una enfocada a lo emocional de su conducción o con una prioridad hacia una apariencia llamativa, si bien está lo suficientemente diferenciado de su primo el Hyundai Elantra.

 

 

De ahí una cabina con competente espacio interior en las plazas traseras, una ergonomía excelente por la postura al volante y la disposición de mandos en general y un nivel de acabados competitivo no solo en los remates internos sino en los externos, sin fallas apreciables o soluciones por debajo del promedio en la gama. En la versión LX manejada solo se extrañó el apoyo lumbar durante recorridos que duraban más de una hora.

 

Al llevarlo se repite la misma impresión comentada más atrás, gracias a unas relaciones de caja orientadas a bajar el régimen y mantener el consumo al mínimo a ritmo constante. La suspensión, además, se enfoca hacia lo blando y optimiza el andar en autopista y ciudad, con movimientos perceptibles aunque no preocupantes de aparecer irregularidades o al abordar una curva con rapidez. Igual ocurre con una dirección de abundante asistencia, de excelente control, precisión y pocas delicadezas aún cuando las condiciones del piso son desfavorables. Sorprendió la poca sensibilidad a vientos laterales, dando tranquilidad en tramos costeros.

 

 

Incluso al nivel del mar, la respuesta del dos litros aspirado de 158 caballos califica de progresiva, con una zona más saludable de empuje a partir de unas 4,500 vueltas. La transmisión automática reduce los cambios con aceptable rapidez ante las solicitudes repentinas y en modo manual es lo suficientemente inmediata en sus reacciones. Por encima de todo, resalta su refinamiento por falta de sacudidas, factor que contradice un ruido de rodadura un tanto alto.

 

Así, en términos de manejo se acerca más a lo que ofrece un Honda Civic o un Toyota Corolla (además del Elantra) y no tanto a las sensaciones de un Mazda3 o un Ford Focus. 

 

Existen cuatro niveles de equipamiento, cuyos precios les compartimos anteriormente.

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