Honda volvió a traicionarlo

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Por Marco Robles (@MarkiMarkand) / Fotos: Lat Images

 

Honda y Alonso son consistentes y sin importar dónde se presenten el resultado es el mismo: abandono. Fernando Alonso debutó hoy en las 500 Millas de Indianápolis mostrando su talento como piloto al mantenerse toda la competencia dentro del top 10 y liderar varias vueltas, hasta que el motor de su auto reventó.

 

Alonso, quien partía de la quinta posición, se relegó en la arrancada por su falta de experiencia, pero poco a poco fue recuperando posiciones hasta que en la vuelta 39 rebasó al ganador del año pasado, y su coequipero en Andretti, Alexander Rossi llegando a la curva 1 para colocarse en el primer puesto.

 

Como es una costumbre en esta pista el español iba y venía del primero al segundo o tercero, que es parte de la forma en la que se conduce en este óvalo para evitar gastar combustible en exceso, pero también los autos de atrás se succionan sobre el líder y salen con mayor velocidad al final de las rectas.

 

Transitando en el giro 52 el británico Jay Howard perdió el control de su monoplaza saliendo de la curva 2, tocó la barda y cuando regresaba hacia el interior de la pista se encontró con el auto del neozelandés Scott Dixon, quien había partido desde la pole y era uno de los favoritos para ganar, provocando uno de los accidentes más espectaculares y peligrosos de la historia de esta competencia, con el coche de Dixon volando por los aires y desintegrándose cuando impacto contra la malla y la parte superior de la barrera de seguridad.

 

Para alivio de todos ambos pilotos salieron caminando y no tuvieron mayores problemas, mostrando el alto nivel de seguridad de estos autos, que impactaron a una velocidad superior a los 350 kilómetros por hora.

 

Al reinicio de la competencia, en la vuelta 60 Alonso seguía a la cabeza, pero una seguidilla de banderas amarillas, paradas en pits y otros factores hicieron que el español llegara a las 50 vueltas finales en la novena posición, desde donde comenzó la remontada.

 

El bicampeón de Fórmula 1 comenzó a empujar con su McLaren-Andretti y estaba recuperando posiciones cuando al falta de 21 giros entró a fondo a la recta principal y el motor Honda se reventó, ofreciéndonos de nuevo una imagen que hemos visto constantemente en las últimas dos temporadas: Fernando Alonso bajando de un auto humeante.

 

“Creo que merecíamos terminar la carrera, sin importar cuál fuera la posición, pero en general todo el día fue una gran experiencia. Tuve un buen rendimiento.

 

“Pude liderar la carrera algunas vueltas, fue una gran experiencia estar entre los mejores pilotos de óvalos y ser competitivo frente a ellos”, afirmó Alonso.

 

Así que sin la mayor atracción del día en la pista, los grandes nombres de la serie retomaron la atención del público para tener un desenlace al estilo Indy, con todos acelerando a fondo y peleando por la victoria.

 

Una bandera amarilla faltando una 30 vueltas convertía esta competencia en un sprint, pues el promedio de autonomía del tanque de etanol de estos monoplaza estaba entra 30 y 33 giros, así que fue una definición sin mirar el consumo de combustible.

 

A falta de cinco vueltas Helio Castroneves se enfilaba a su cuarta victoria en esta pista, que lo pondría en el selecto club de A.J. Foyt, Al Unser, Sr. y Rick Mears, como los máximos ganadores de esta competencia, sin embargo, el ex Fórmula 1, Takuma Sato tenía la última palabra aprovechando la succión y el mejor desempeño de su motor Honda para superar al brasileño cuando quedaban tres vueltas y así se encaminó a su primera victoria en las 500 Millas de Indianápolis, que además lo ponen en los libros de récords como el primer japonés que triunfa en esta competencia.

 

Todo indica que Alonso volverá el próximo año para buscar la victoria y mantener vivo el sueño de igualar al gran Graham Hill y ganar la triple corona del automovilismo deportivo (Mónaco, Indianápolis y Le Mans).

 

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