Chevrolet podría descontinuar al Impala

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Por José Virgilio Ordaz.

 

El Aepyceros Melampus es un herbívoro esbelto y ligero de las sabanas africanas, quizá sea más la agilidad y la velocidad con los que comúnmente se le asocia lo que llevó a Chevrolet a bautizar con su nombre la versión tope del Bel Air, un enorme coupé y convertible de finales de los cincuenta.

 

Sólo un año después el Impala se ganó el honor de ser un modelo independiente, recibiendo una versión sedán (también enorme); tras una pausa luego de 1985, regresó en 1994 como una versión superior del Chevrolet Caprice, aunque sólo se ofreció dos años-modelo más. En 2000 regresó de nuevo como un gran sedán, ahora con tracción delantera, compartiendo base con el coupé Monte Carlo. Conocimos este modelo en México durante un lustro, pues en su siguiente generación dejó de ofertarse.

 

Recién presentado en 2013, ya sin el derivado coupé que dejó de producirse en 2007, la última iteración del gran sedán se ofrece con mecánicas de cuatro y seis cilindros (hubo un V8 en la generación pasada); las malas noticias son que pese a las décadas de historia que arrastra, esta podría ser efectivamente la última generación del Impala; Mary Barra, CEO de General Motors, acaba de anunciar que la compañía reevaluará su alineación y los segmentos en los que compiten.

 

En los Estados Unidos, el Impala se vende más que el Camaro, la Trax o el Sonic, su problema es que los modelos anteriores son modelos globales; el gran sedán se oferta únicamente en Estados Unidos, Canadá y Corea; en México los únicos representantes de su segmento son el Chrysler 300, el Dodge Charger, el Ford Taurus (solo Interceptor) y el Nissan Maxima, lo que habla de la contracción del nicho; además que el Impala debe buena parte de sus ventas a las flotillas, para terminar como taxi o auto de alquiler, vendiéndose muy poco a particulares.

 

Cuando se le preguntó a la directiva sobre la supervivencia del Impala, afirmó que la compañía verá no hacia dónde ha estado el mercado, sino hacia dónde va; y que si bien el modelo juega un papel importante en la empresa actualmente, habrá que ver si seguirá siendo así en el futuro. El sedán podría desaparecer en 2018, junto con su derivado el Cadillac XTS; el Buick LaCrosse, otro hermano de plataforma, podría usar una versión extendida de la base del Malibu, o mudarse a la propulsión trasera.

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