BMW Serie 2 Gran Tourer: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)

 

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Con todo y un nombre que refleja para el verdadero fanático un conjunto de valores y sensaciones, BMW opta con su nueva familia de vehículos compactos por un público que no valora las cualidades dinámicas de sus productos, entendiéndose en ese sentido una distribución de pesos equitativa entre ejes y el comportamiento dinámico dado por un motor longitudinal y una base de propulsión trasera. Igual pasa con la nueva X1 y el Active Tourer y así ocurrirá con el siguiente Serie 1, que pasará a tener una construcción común de motor transversal y FWD.

 

Este fenómeno es aún más evidente al bajarse de un BMW, digamos, “real” (como un Serie 3) y al abordar el Gran Tourer, pues de la marca uno no esperaría una postura de mando tan vertical (no en algo que no es una SUV) o el hecho de que el volante transmita el fenómeno “torque steer” en el que este tiende a dar ciertos jaloneos de lado a lado al acelerar a fondo, a consecuencia de la tracción delantera y el buen par disponible.

 

 

Al Gran Tourer hay que analizarlo como el automóvil de corte eminentemente familiar que es y no como un BMW tradicional. Eso no quiere decir que haya puntos especialmente negativos en su manejo, sino que lo relevante es, primero, la versatilidad de su cabina con la segunda fila de asientos que se reclina y se desliza, la tercera que se abate plana y el fácil acceso a la cajuela con un punto de carga bajo. Segundo está el nivel de seguridad activa que provee gracias a su estabilidad y precisión general, la gran aceleración en adelantamientos que puede dar su motor turbocargado o unos frenos competentes, si bien un poco largos en el recorrido del pedal (modulables al final).

 

Justo lo mejor en el apartado mecánico es el rápido conjunto de motor y caja: enérgico, sobrado en desempeño al momento de exigirlo en situaciones delicadas y refinado por ausencia de sacudidas, vibraciones o exceso de ruido.

 

La calidad de marcha sí tiende a ser un tanto más tosca en cuanto a que no es tan silenciosa en su trabajo ni tan homogénea, aún con la considerable ganancia en la distancia entre ejes contra el Active Tourer. Esto lo comentamos incluso tomando en cuenta que BMW quiere imprimir un manejo más dinámico que lo aleje de la competencia que tiene (que por cierto no está presente en México) y que se va sobre llantas runflat. Podría decirse también que es ahí donde se nota la arquitectura en común con un MINI, vehículos que por naturaleza tienden a ser rígidos en su andar pese a que los han ablandado en los últimos años. 

 

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