BMW Serie 2 Active Tourer: primeras impresiones

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Por Manuel Fernández

 

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De entrada, es plenamente justificable una configuración mecánica de este tipo en un monovolumen compacto. La competencia directa, el Mercedes-Benz Clase B, también se mueve con del eje frontal y es la solución más lógica en un producto cuyas prioridades son aspectos como el espacio interior (se prescinde de un túnel central más voluminoso en el piso) quedando en un segundo plano apartados como la distribución de pesos (más o menos de 58% al eje frontal en este Serie 2) o la conducción al límite.

 

 

BMW México estima que sus compradores potenciales serán familias jóvenes o jubilados que requieran de las ventajas de acceso que concede un coche con una postura al volante más alta en relación a un automóvil convencional.

 

Lo cierto es que siendo el mismísimo demonio encarnado para los más puristas fanáticos de la casa de Baviera, la dinámica del Serie 2 Active Tourer la sentimos sobrada y disfrutable en sus capacidades para lo que requerirán las personas que comprarán un vehículo así.

 

El componente BMW está en el excelente trabajo del motor de dos litros con un turbo de doble entrada, acoplado a la más que conocida transmisión automática de ocho velocidades, adaptada en este caso a un impulsor en transversal y no longitudinal.

 

Al hacer uso de toda la aceleración disponible, sale a relucir la facilidad para llegar y mantener velocidades muy por encima del tráfico normal, la casi que total ausencia del fenómeno torque steer* debido a una alineación muy específica en convergencia y caída de las ruedas (mayor en un lado que del otro, no se recomienda alinear por fuera) y la suavidad y rapidez entre cada marcha, ya sea yendo en Drive, en Sport –casilla a la izquierda– o usando la palanca de forma manual. Incluso en el modo “Comfort” seleccionable desde la consola (también hay los típicos Sport y ECO PRO) la reacción no se siente letárgica, por ejemplo, al querer practicar un adelantamiento o una incorporación.

 

 

En autopista, al menos en nuestro trayecto inicial, la sensibilidad a los vientos laterales fue bastante reducida, con gran estabilidad en curvas abiertas. La marcha se deja percibir un poco más rígida de lo esperado en algo de corte tan familiar, si bien eso se compensa por el excelente control de carrocería en desniveles o maniobras un poco más súbitas. El freno, muy en la línea BMW, es de buena capacidad de modulación, sin una carrera larga, mientras la rápida dirección eléctrica –de asistencia variable según los comentados modos– no es la que más retroalimenta y ahí sí se distancia más de un Serie 2 Coupé o un Serie 3, por ejemplo.

 

En una próxima edición de Automóvil Panamericano les platicaremos más sobre sus aspectos interiores y profundizaremos sobre el manejo de esta novedad.

 

*: cuando la dirección tiende a jalar hacia algún lado en los FWD muy poderosos.

 

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