BMW 220iA Active Tourer: prueba de manejo

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Por Ernesto Roy Ocotla / Fotos: Carlos Quevedo 

 

El monovolumen compacto es solo el inicio de una transición inminente dentro del seno de la marca alemana, pues es un hecho que en el futuro múltiples productos del grupo encargarán su motricidad a las ruedas delanteras. Podemos hablar del X1, la variante X2, la siguiente generación del Serie 1 o incluso el pequeño deportivo Z2, más los que se vayan sumando.

 

A los puristas les parecerá herejía pura, pero la industria automotriz es un negocio y es un hecho que el consumidor promedio no le da tanta importancia si son las ruedas delanteras o traseras las encargadas del movimiento. Además, la técnica aplicada en los coches de hoy es tan avanzada, que únicamente en niveles de exigencia mayor aflora la naturaleza de estos ejemplares de manera evidente al conductor.

 

 

Para darnos una idea más particular de lo que encontraremos en el futuro, veamos qué tal se comporta el vehículo que en estas páginas nos ocupa.

 

Esta es la primera ocasión que BMW incursiona en el segmento de las minivanes, convirtiéndose en la segunda marca alemana premium en ofrecer este tipo de carrocería (recordemos que su rival directo, la Mercedes-Benz Clase B, apareció por vez primera en 2005).

 

 

El modelo de Baviera toma como base la plataforma modular UKL1, ofreciendo un monovolumen de 434 cm de largo, 180 de ancho y 155 de alto; que al exterior muestra líneas sobrias y estilizadas. Múltiples elementos dan la sensación de ser vistos en otros vehículos de la gama, y que no se haya arriesgado más en el diseño parece una decisión acertada, y más en un vehículo que está en la mira de todos.

 

En el caso de nuestra unidad de pruebas, observarás equipo opcional como los rines de 18”, techo panorámico o “acceso fácil”, que permite abrir la cajuela de manera automática desde el habitáculo o pasando el pie por debajo de la fascia trasera.

 


 

Bajo los preceptos de practicidad y ergonomía, el interior ofrece diferentes composiciones de espacio. La banca trasera es desplazable para ganar espacio de piernas y abatible en configuración 40:20:40 mediante el toque de un botón, ubicado en la cajuela. El asiento delantero del acompañante puede recostarse hacia adelante para crear un piso prácticamente plano en el habitáculo. Incluso se cuenta con un doble fondo en la cajuela. Hablando de dimensiones, se puede llegar hasta los 1,510 litros de capacidad de carga con la banca trasera abatida. Más estrecho si recordamos que la Mercedes-Benz Clase B (AP 210) brinda 1,545 litros en la misma configuración.

 

El diseño de la cabina no niega su procedencia y es uno de los apartados mejor cuidados. Todos los materiales cumplen con la percepción premium y los distintos controles y espacios se encuentran finamente ordenados a disposición de los ocupantes.

 


 

Si el equipamiento de serie resulta completo, nuestra unidad de pruebas ofrece un vistazo a las posibilidades de personalización, pues encontramos equipamiento opcional como el Head-Up Display (en este caso proyectado sobre una lámina plástica frente al conductor), navegador con sistema de monitoreo de tránsito en tiempo real (estos dos elementos vienen asociados, no se puede solicitar uno sin el otro), mesitas para las plazas traseras, entre otras cosas.

 

En el puesto del conductor encontramos una postura elevada, que prioriza la visibilidad y permite dominar las dimensiones del Serie 2 Active Tourer sin mayor complicación.

 

 

Bajo el cofre yace un motor turbocargado de 4 cilindros y 2.0 litros que produce 192 HP y 280 Nm (206 lb-pie) de torque. Conocido internamente como B48, hace equipo con una caja automática de 8 velocidades proveniente de Aisin.

 

La mancuerna brilla por su desempeño. Hay suficiente energía disponible bajo el pie derecho para procurar ritmos que hacen dudar el corte familiar. Ni siquiera el discreto sonido del propulsor alcanza a reflejar la velocidad que logra en rebases, incorporaciones o aceleraciones plenas como las de nuestras pruebas, donde logramos el 0 a 100 km/h en 7.8 segundos.

 

La caja de 8 cambios gestiona bien esta energía, y según el modo de manejo elegido, permite jugar a un rango más amplio de revoluciones o procura la octava relación para mejorar los consumos. Nuestra media combinada en este rubro se ubicó en 16.3 km/l.

 

 

Si bien el centro de gravedad alto y un perceptible balanceo de la carrocería son puntos que podrían mermar su comportamiento en curva, hemos de mencionar que en giros de media y alta velocidad, el Active Tourer va muy bien: se planta neutral. Solo cuando se afrontan curvas de baja velocidad con mucha confianza, la tracción delantera y los 1,555 kg de peso (razonable) pasan factura. Recién pasado el ápice y al pisar el acelerador, el torque generado por el 2.0 litros apenas se percibe en la dirección gracias a una electrónica efectiva y discreta. En ciudad, la configuración MacPherson adelante y multibrazo de 4 elementos atrás, ofrece una calidad de marcha confortable. Si bien el filtrado se lleva a cabo con cierta dureza, nunca sufrimos de incomodidad al circular en calles de pavimento maltratado.

 

El control de la BMW resulta sencillo gracias a la dirección de acción precisa. El volante brinda buen agarre y pese a la notable asistencia que merma un poco la información que nuestras extremidades reciben, se ubica el vehículo con un solo movimiento en el radio de la curva.

 

 

El tacto del freno, muy dentro de la línea del armador alemán, ofrece un buen mordiente en situaciones habituales como el tránsito en ciudad o carretera. En nuestras pruebas, debido a la exigencia, encontramos la aparición de ligera fatiga en el sistema, pero nunca perdimos capacidad de detención. Las frenadas en el 100 a 0 km/h se mantuvieron en el orden de los 40 metros.

 

Todo lo anterior nos permite decir con seguridad que en esta primera interpretación a lo que BMW nos tenía acostumbrados, hallamos un comportamiento dinámico atrayente. No posee la actitud de un deportivo, porque no lo pretende, pero dentro de su concepto divierte a quien está tras el volante. En nuestro país existe en versión única con precio de 469,900 pesos, que demuestra el costo de una apuesta fuerte y cambiante en la vida de una marca. Un poco elevado para una minivan, pero justo por toda la tecnología que se puede disfrutar.

 

Unidad probada

550,000 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Conjunto motor-caja

-      Interior versátil

-      Calidad de materiales y ensamble

 

NOS GUSTARÍA

-      Dirección más comunicativa

-      Frenos más resistentes a la fatiga

-      Menor balanceo de carrocería

 

Resumen técnico

MOTOR

 

Tipo/cilindrada: L4, 2.0 l

Potencia máxima: 192 hp a 6,200 rpm

Par máximo: 280 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, ocho velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 434 x 180 x 155 cm

Distancia entre ejes: 267 cm

Cajuela: 468 litros

Tanque de combustible: 61 litros

Peso vacío: 1,555 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 15.76 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.19 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 40.1 m

Consumo medio: 16.3 km/l

 

 

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