Automotrices comienzan a tomar medidas contra guerra arancelaria de Trump

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Por José Virgilio Ordaz (@Neckriagen).

 

Como parte de sus promesas de campaña de corte proteccionista, Trump inició una guerra comercial contra varios socios tradicionales de los Estados Unidos.

 

 

Todo comenzó con un aumento en los aranceles al acero y el aluminio procedentes de México, Canadá, la Unión Europea y China, amparado en la “seguridad nacional”, respondiendo casi todos con aumentos recíprocos en productos clave estadounidenses, como motocicletas y productos agropecuarios.

 

 

Marcas que producen automóviles en México, Canadá, Europa y Asia, junto con representantes gubernamentales de estos y otros países como Japón y Corea del Sur, comenzaron a reunirse la semana pasada con el fin de contemplar medidas conjuntas ante la escalada de impuestos, que podrían llegar hasta un 25%.

 

 

Volvo trasladará parte de la producción desde China hacia Suecia. Por su parte, BMW aumentará la producción de la X5 en Tailandia para exportarla desde ahí a China. La SUV mediana que se comercializa en China y en casi todas las naciones del mundo se fabrica en los Estados Unidos, junto con la mayoría de las camionetas de la marca, pero BMW comenzará a reestructurar su producción ante la escalada de aranceles.

 

 

Por su parte, General Motors presentó una solicitud de exención para su SUV Buick Envision, armada en China, ya que en aquella nación venden 210,683 unidades, contra las 41,000 unidades que se vendieron en los EE.UU., por lo que no es viable mover su producción, lo que además tomaría más tiempo que la vida comercial restante del modelo.

 

 

En caso que la solicitud fracase, GM aumentó sus importaciones para tener un stock para cubrir la demanda por seis meses. Hasta ahora, ninguna marca ha hablado de trasladar la producción de modelos a los Estados Unidos para compensar los aranceles. Muchos de los autos de marcas estadounidenses o de perfil “americano” no suelen ser populares fuera de su mercado nativo, haya o no altos impuestos.

 

 

Mientras, se prolonga la renegociación del TLCAN/NAFTA –otra de las promesas de Trump- en que la administración estadounidense no parece ceder demasiado y los representantes mexicanos lucen optimistas, aunque todo parece indicar que la resolución se retrasará hasta después de noviembre, luego de las elecciones legislativas de los Estados Unidos.

 

 

La Unión Europea logró un acuerdo para aumentar el consumo de bienes estadounidenses con el fin de contrarrestar las pérdidas que está ocasionando la respuesta de China, pues tras fracasar un intento de acuerdo las amenazas entre Washington y Beijing no han cesado. China acaba de anunciar aranceles para productos estadounidenses por un valor de 60,000 millones de dólares (MDD), incluyendo gas natural licuado. Las importaciones de autos a China cayeron un 87% en julio, aunque la industria local parece ser capaz de compensar parte de ese déficit.

 

 

Donald Trump aprobó apoyos por 12,000 MDD para los productores agrícolas afectados por la guerra comercial, ante lo cual la industria automotriz ha comenzado a pedir apoyos similares. Según analistas, se requeriría de un total de 7,600 MDD para contrarrestar los posibles daños… por ahora.

 

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