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Peugeot HX1

Pliego de condiciones: diseño fuerte, atlético, procurando sensaciones de conducción únicas pero sin renunciar a la eficiencia. Y además, capaz de acoger a seis ocupantes. Un coche para todo y para todos configurando el familiar del mañana. El resultado se llama HX1.
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Peugeot HX1
Peugeot HX1

Es grande, muy grande -4,95 metros de longitud- porque debe acoger tres filas de asientos. Es ancho, muy ancho -1,99 metros- para ganar aplomo en carretera. Y sobre todo es bajo, extremadamente bajo -1,37 metros, cuando por poner dos ejemplos 3008 y 5008 miden 1,64 metros de alto o 1,48 metros un 508 SW-. Puesta en escena impresionante. Lástima que sea sólo un concepto que imagina soluciones de futuro en arquitectura, aerodinámica, modularidad, equipamientos y materiales interiores...

Estéticamente este HX1 evoluciona los códigos de identidad de los últimos conceptos de Peugeot y del que el 508 es el primer representante de serie. Parrilla fuerte y poderosa con la denominación de la marca coronándola. Faros felinos -no podía ser de otra manera tratándose de esta marca- con los obligatorios leds delanteros y traseros que apuestan por una forma de boomerang.

En el capítulo mecánico, vuelta de tuerca al sistema híbrido de tracción total Hybrid4 que arranca comercialmente en el 3008 con 200 CV -térmicos más eléctricos- y 3,8 l/100 km. Para el HX1 se propone el motor Diesel más potente en la marca, el 2.2 HDi de 204 apoyado por 95 CV eléctricos, que en esta ocasión se benefician de una "enchufabilidad" para proporcionar 30 km en modo puramente eléctrico. Así, se consigue un consumo medio de 3,2 l/km con unas emisiones de 83 g/km de CO2.

Cuatro puertas que convergen en un invisible e imaginario pilar B -mezcla de Meriva y B-Max- con el plus de la espectacularidad que aporta su apertura en semicompás, permitiendo un cómodo acceso a un original y rompedor interior donde la revolución conceptual llega por su configuración para seis ocupantes en tres filas de dos asientos, aunque, contra toda lógica, la fila auxiliar escamoteable aparece en el centro del habitáculo saliendo de los respaldos de los asientos delanteros -ya lo vimos en el concepto HR1 del Salón de París 2010-. Todo ello se combina con materiales innovadores como las inserciones de fresno natural incrustado de fibra óptica, estrías retroiluminadas por la luz natural sobre el techo...

Puede llamar poco la atención que la columna de la dirección esté asociada a la memoria de los asientos cuando nos ponemos a los mandos de este prototipo. Lo que hace saltar la banca es que la circunferencia del volante se estrecha automáticamente cuando el coche pasa al modo dinámico para aumentar el control, a la vez que la pantalla multifunción pivota hacia los ojos del piloto dejando únicamente visibles las informaciones esenciales que también se proyectan en el cristal a través de un sistema head-up display. Para los pasajeros traseros, hasta minibar y cafetera en una consola central acabada en mármol blanco de Carrara.

¡Menuda planta tiene el HX1 parado! Eso sí, cuando se mueve, cual "transformers" comienza a mutar y en aceleración diferentes partes móviles se adaptan para optimizar los flujos de aire y los rendimientos de consumos. Las llantas tienen siete brazos en forma de turbina y con la velocidad, se abren desplegándose hasta conseguir una superficie de disco plano que mejora el rendimiento aerodinámico. Una vez superados los 100 km/h aparecen un alerón trasero sobre el portón y dos apéndices laterales en los costados de la luneta trasera. El coeficiente aerodinámico, de récord para tratarse de un monovolumen, un Cx de 0,28.

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