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El Citroën C4 madura

Atractivo sin caer en estridencias que se reservan para otros competidores. El nuevo Citroën C4 se da un aire estético sobre todo en el lateral y tres cuartos traseros al Audi A3 Sportback. Descubrámoslo más en profundidad.
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El Citroën C4 madura
El Citroën C4 madura

No podían caber miras más grandes para un modelo ambicioso que no sabemos qué terreno dejará al futuro DS4, modelo que sí sigue al pie de la letra lo visto en su puesta de largo conceptual en Ginebra –ganará dos puertas traseras, abandonando la gama la actual opción coupé de tres puertas ante una disminución de su demanda en los últimos años a la mitad-, no marcará una diferencia estilística tan radical como la existente en la pareja C3/DS3. Pero eso sí, tendrán que complementarse en la batalla compacta, la que más ventas deja en nuestro continente cada año.

Lo habíamos presentado hace poco más de un mes. Ahora lo hemos podido ver y tocar, que todavía no conducir, aunque nos adelantan que han trabajado en las suspensiones para hacerlas más confortables. Nos gusta su diseño, aunque alguno pudiera pensar que el impacto más importante se dejará para el DS4 que se desvelará en su configuración definitiva de serie en el próximo Salón de París a la vuelta del verano. La nueva filosofía dentro de Citroën a la hora de actuar queda clara aprovechando unas palabras de Jérémie Maestracci, responsable de producto C4, a unos colegas periodistas franceses: ‘la idea ha sido proponer más que un descendiente del primer C4, un hermanito para el C5’. Y para ello se han amparado en una amplia panoplia de líneas originales que se traducen en un resultado seductor.

Capó con doble nervadura central y cayendo abruptamente hacia los costados en sus extremos, faros que ganan presencia en la vista lateral, calandra más voluminosa que conserva su partición central en forma de paragolpes pero con guiños estilisticos en forma de unos pequeños nervios que nos guían hacia la matrícula, antinieblas que ganan además la función de apoyar la iluminación en cruces… marcan el personalísimo frontal del nuevo Citroën C4.

En el costado nos quedamos con los trazos paralelos que se superponen ligeramente en la puerta trasera, arrancando en un caso en el faro delantero para continuar encima del paso de rueda y discurrir por la maneta delantera, y en el otro su arranque comienza en las ópticas trasera que muerden ligeramente el costado para morir casi a la altura del pilar B. Tampoco podemos olvidar ese corte trasero con aire a caballo entre el antes mencionado A3 Sportback o un pequeño familiar.

Dicho queda, misma plataforma para aumentar ligeramente sus dimensiones en cuatro centímetros para la longitud (4,33 metros) y un centímetro más de anchura, manteniendo, según nos dicen, un peso similar al C4 actual. Este aumento de dimensiones se tiene que traducir obligatoriamente en mayor habitabilidad y maletero. En el primer caso, además, los pasajeros traseros se benefician además de un adelgazamiento del dorso de los asientos delanteros –curiosa la forma de sus reposacabezas- para que las rodillas de los ocupantes de atrás tengan mayor espacio, aunque sean entonces los pies de los ocupantes los que pueden penalizar su movilidad. Para el maletero se anuncia un crecimiento de los 340 litros hasta los 408 a la altura de la bandeja y con un plano de carga muy bajo y estrecho para facilitar las operaciones de meter o sacar objetos. La rueda de repuesto será convencional cuando el freno de mano sea convencional y se reducirá ligeramente cuando sea eléctrico.

Nos despedimos del volante con el cuerpo central fijo. Cuestión de ganar ligereza según Citroën –tres kilos pesa un volante convencional con su airbag correspondiente-, cuestión de ahorrar costes según otros. Eso sí, se siguen manteniendo los cuatro bloques de comandos para gobernar las funciones principales del coche. Los indicadores dejan de estar desperdigados por todo el salpicadero y dan paso a tres relojes de los de siempre, con el voluminoso cuentakilómetros central con marcación analógica en su aro exterior y digital en el centro. Las grafías pueden beneficiarse de diferentes tonalidades cromáticas. En cuanto a disposición de los elementos y formas que manden, lo visto en el concepto DS High Rider se han traspapelado al C4 y deberían evolucionar convenientemente para que el futuro DS4 tenga su personalidad interior. Calidad percibida y calidad real en cuanto a duración son dos de los ejes en los que Citroën basa una parte importante de su trabajo, como nos comenta el director general de la marca, Fréderic Banzet. Una muestra clara de lo que busca Citroën lo encontramos, por ejemplo, en la banda que agrupa los botones de la radio y los de la climatización, realizados en un solo bloque y sin ninguna junta.

Nos llama la atención la minúscula palanca del cambio robotizado con cuatro posiciones y que para el modo manual requiere obligatoriamente un accionamiento a través de paletas tras el volante –no giran a la vez que el aro-. Delante se ubica un profundo hueco portaobjetos climatizado y con espacio escamoteable para encendedor/toma de corriente y enganches para dispositivos de audio. También son destacables otros huecos portaobjetos como la profunda guantera –se nos dice que no se ha ganado tamaño- aunque sí se ha rebajado la forma de los paneles plásticos para desahogar el espacio del ocupante. También es enorme el hueco portaobjetos de cada puerta delantera, además de existir un pequeño cajón bajo el asiento del copiloto.

Terminamos con otras innovaciones que incorpora el modelo. Además de sistemas ya convencionales para coches de este tipo, nos referimos a un sistema de aparcamiento que nos avisa de si el coche cabe en un espacio determinado, un control de velocidad con cinco velocidades programables, avisador de ángulos muertos, asientos delanteros con reglaje lumbar y función masaje, llamada de emergencia mediante botón junto a los conmutadores de iluminación interior… También podrá montar un techo de cristal, aunque sin recurrir al Zenith que conocemos del C3 y que debería aprovecharse, convenientemente evolucionado, en modelos posteriores.

Hace dos semanas presentábamos la microhibridación futura para el grupo PSA. Una nueva generación del sistema start&stop llegará en primer lugar al C4 que apaga el motor por debajo de 8 km/h y siempre que estemos con el pie tocando el freno. Probamos el sistema en un C5 automático y funciona. Para las variantes de cambio manual, mismo esquema pero cortando el motor cuando al frenar, bajamos de la barrera de 20 km/h. Otro elemento ecológico será la segunda generación de neumáticos Michelin Energy Saver para reducir sus emisiones de CO2 otros cinco gramos buscando franquear el listón de los 100 gramos.

Su gama de llantas oscilará entre las 15 y 18 pulgadas para arropar inicialmente tres motores gasolina -1.4 95 CV, 1.6 120 CVy 1.6 THP 155 CV- y otros tres Diesel HDI -1.6 90 CV, 1.6 110 CV y 2.0 150 CV-. El cambio manual de cinco relaciones irá en los gasolina salvo en el tope de gama que encontraremos una caja pilotada de seis relaciones, al igual que en el 110 CV Diesel. El 1.6 HDI 90 CV elige un cambio manual de cinco relaciones, mientras que el HDI más potente apuesta por las seis velocidades manuales.

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