Ford Fiesta

El nuevo Ford Fiesta ha cambiado tanto y para bien que hasta el último momento se planteó la posibilidad de dar un nuevo nombre a un giro tan radical. Al final no ha sido así, pero el avance cualitativo es enorme.
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Ford Fiesta
Ford Fiesta

En cierto modo resulta comprensible que el nombre del sucesor del Fiesta se hubiera convertido en una “cuestión de estado”. El cambio radical propuesto principalmente por el nuevo lenguaje estilístico de la marca bien se merecía un nuevo nombre, pero los 30 años de historia del Fiesta han pesado lo suyo.

Los diseñadores han arriesgado como pocas veces se ve en un coche de orientación urbana. El diseño final eleva la calidad percibida de un coche que combina matices tan deportivos como elegantes. Perfil de cuña, ángulos remarcados, faros y ópticas rasgados, toma de refrigeración trapezoidal, proporción chapa/vidrio, etc. Punto por punto todo destila un esmerado culto por el diseño que ensamblado ha dado lugar a un impactante utilitario.

Su mayor presencia no viene por una mayor longitud. No se ha querido intencionadamente alcanzar los 4 metros de sus últimos rivales para favorecer la contención de peso. Ahora que las emisiones de C02 marcarán importantes ventajas, el nuevo Fiesta tendrá al alcance proponer una versión Diesel con menos de 100 g/km de emisiones de C02 sin necesidad de infromotorizar o replantear el coche base.

También por su ligereza pretende ser más deportivo. Pero no sólo por una cuestión de peso. Anuncia la utilización de aceros de alta resistencia que le permite ganar rigidez torsional sin comprometer otros aspectos. Además, la base de sustentación es la plataforma ya estrenada por el Mazda2, una básica configuración compuesta por columnas McPerson delante y eje torsional posterior pero que en el modelo japonés ha demostrado muy buenas cualidades dinámicas. Estrena una nueva dirección eléctrica que augura un buen tacto dinámico y una menor resistencia mecánica. Según la marca, el nuevo Fiesta presenta un importante avance en la disminución de la sonoridad mecánica, aerodinámica y de rodadura.

La nueva gama Fiesta dispondrá de tres motores de gasolina (1,3 de 60 y 80 CV y 1.4 de 91 CV) y dos Diesel (1,4 de 68 CV y 1.6 de 90), todos conocidos, pero para la ocasión se han visto mejorados con una gestión electrónica más avanzada. En todos los casos se asociarán a una caja de cambios manual de 5 velocidades y en el caso del 1.4i de 91 CV se podrá elegir también una automática de 4 relaciones. El equipamiento interior también da un salto cualitativo. Habría que destacar el airbag de rodillas para el conductor, la conectividad USB, la llave electrónica y arranque por botón o el sistema de llenado de combustible sin tapón.

El salpicadero es otro bonito ejercicio de diseño en el que destaca la configuración de la consola central a modo de carátula de teléfono móvil, una disposición con la que se sentirán identificados de inmediato la mayor parte de los futuros clientes del Fiesta, según los responsables de Ford. El remate interior estará muy bien cuidado con una amplia combinación de colores y materiales. El nuevo Fiesta iniciará su comercialización el próximo otoño en nuestro mercado, con las versiones de 3 y 5 puertas, fabricadas en Colonia. Meses después, ya en 2009, la planta valenciana de Almusafes recuperará la producción del Fiesta, que inició con la primera generación hace 33 años.

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