Ya hay criterios únicos sobre los delitos de tráfico

La última reforma del Código Penal establece que conducir bajo los efectos del alcohol puede suponer que un automovilista vaya a la cárcel. Pero, ¿en qué circunstancias se aplicará esta pena? Las cuatro fiscalías de Cataluña se han puesto de acuerdo y han unificado los criterios sobre los nuevos delitos de tráfico.

Probar los efectos del alcohol, nada fácil
Probar los efectos del alcohol, nada fácil

Este fin de semana ha ingresado en prisión un conductor de Alcoletge (Segriá) que circulaba con una tasa de 1,89. Además, tenía antecedentes por otras alcoholemias. Sin embargo, Ramón F.B., que fue detenido el sábado tras atropellar a un niño, ha sido puesto en libertad con cargos. El automovilista presentaba un índice de 0,81, cuando el máximo permitido es de 0,25. Además, carecía de seguro y tenía el carné caducado desde hace tres años, según fuentes judiciales.A lo largo de este fin de semana, los Mossos d’Esquadra han realizado un total de 3.480 controles de alcoholemia, de los que 237 han resultado positivos (18 conductores, además, presentaban una tasa por la que tendrán que responder penalmente). Esta cifra subiría si, como ocurre en otros países, fuera obligatorio realizar el test de alcoholemia a todos los conductores implicados en un siniestro. Esta circunstancia explica el “escaso" porcentaje de automovilistas ebrios que aparece en los registros de la Dirección General de Tráfico, en comparación con los de otras regiones. Así lo afirma un estudio elaborado por Javier Moreno, perteneciente al departamento de Medicina Preventiva y Salud pública de la Universidad de Granada.El texto también establece que las posibilidades de sufrir un siniestro cuando se viaja acompañado son el doble que si se circula solo. Los más propensos a tener algún incidente son los hombres entre 18 y los 24 años.Según el estudio, el exceso de velocidad es el factor que más incide sobre el riesgo de tener un accidente. Si la vía está mojada, las probabilidades de sufrir un percance aumentan un 70 por ciento.Cuando el carné por puntos se instauró en Francia, los conductores profesionales de nuestro país vecino llegaron a cortar carreteras, exigiendo un trato especial. En España, antes de que la situación llegue tan lejos (aunque ya comienzan a oírse las primeras reclamaciones del sector), podría copiarse la fórmula gala: cuando un profesional pierde el permiso de circulación, un juez puede otorgar el carné blanco, que se empleará para fines exclusivamente laborales.

Esta concesión no es automática, ya que depende de la necesidad que el magistrado aprecie y de la gravedad de las infracciones cometidas. Aquellos enjuiciados por homicidio involuntario, por una alta tasa del alcohol en sangre o por negarse a realizar la prueba del etilómetro, por ejemplo, deben olvidarse de esta licencia especial.

Los conductores particulares también pueden solicitar el carné blanco, siempre que demuestren un estado de necesidad por cuestiones de salud o por la ausencia de un medio de transporte alternativo. El Código Penal ha acogido, tras su reforma, una norma imprecisa: habrá penas de hasta dos años de prisión y retiradas del permiso de conducir durante un plazo de hasta seis años si se detecta una temeridad manifiesta. ¿Cómo reconocerla? Sencillamente, cuando en el infractor exista “una alta tasa de alcoholemia en sangre y un exceso desproporcionado de la velocidad respecto a los límites permitidos", según el artículo 381.Sin embargo, la reforma del texto legislativo no recoge qué índice de alcoholemia es considerado alto ni qué velocidad es excesiva, por lo que, en principio, deja a los magistrados un amplio margen de interpretación. Para evitar disparidad en los castigos, los cuatro fiscales jefes de Cataluña se han reunido y han aunado criterios. Ahora, la pena será igual en todos los juzgados, sin importar la carretera en la que se cometa la infracción.Los responsables de las fiscalías han establecido que las condenas de cárcel se aplicarán a aquellos conductores que presenten una tasa superior a un miligramo de alcohol por litro de aire espirado y que circulen a una velocidad que exceda, en un 50 por ciento, la máxima permitida. Ambas conductas revelan temeridad, según los magistrados, ya que se da un grave riesgo para el automovilista y el resto de los usuarios de la carretera, señala el diario “La Vanguardia".Así, irán a prisión los que, además de superar el límite de alcoholemia establecido, vayan a más de 180 km/h en autopistas o rebasen los 80 km/h en una vía interurbana. Se ha elegido este máximo (y no el de 75 km/h) debido a que los fiscales consideran que, para aplicar el artículo 381, es necesario exceder como mínimo en 30 km/h el límite permitido. El artículo 379 es algo menos difuso y establece que la simple conducción bajo los efectos del alcohol basta para solicitar penas de prisión de hasta 12 meses, así como la retirada de carné por un período de hasta 4 años. En este caso, cada una de las fiscalías adoptará su propio criterio. La de Lleida, por ejemplo, ha establecido un límite de alcohol de 1,25, pero incluso esta cifra puede dar lugar a interpretaciones: una misma tasa de alcoholemia no afecta por igual a todas las personas.

Los mejores vídeos