Ya hay acuerdo en Volkswagen

Tras varias semanas de agrios enfrentamientos, Volkswagen ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos sobre el convenio colectivo. La empresa mantendrá 103.000 empleos en Alemania occidental hasta 2011, pero, a cambio, los trabajadores congelarán sus sueldos durante los próximos 28 meses.

Nueva arremetida comunitaria ante la ''ley Volkswagen''
Nueva arremetida comunitaria ante la ''ley Volkswagen''

Un portavoz del fabricante alemán de vehículos ha anunciado con orgullo que, al fin (tras siete reuniones), los sindicatos y la dirección de Volkswagen “han alcanzado un acuerdo" sobre el convenio colectivo. Los puestos de trabajo de 103.000 empleados están garantizados, pero, a cambio, no habrá aumentos salariales para ellos durante 28 meses. Josef Fidelis Senn, que ha encabezado las negociaciones por parte de la automovilística, ha apuntado que, gracias a esta resolución, la empresa alcanzará su objetivo de rebajar sus costes en 1.000 millones de euros hasta 2006. Con esta medida, se cumplirá la primera etapa de un ambicioso plan de ahorro que culminará en 2011, cuando se habrán recortado en un 30 por ciento (2.000 millones de euros) los costes de producción.Las conversaciones han sido muy duras: el poderoso sindicato IG-Metall exigía un aumento salarial del 4 por ciento. Este incremento se rebajó al 2 por ciento, aunque, finalmente, los representantes de los trabajadores han tenido que conformarse con una paga única de 1.000 euros en marzo de 2005. Asimismo, ambas partes han acordado el establecimiento de un calendario laboral que permitirá a la empresa flexibilizar el horario en 400 horas por encima o por debajo de las marcadas (sólo se cobrarán como extra a partir de las 40 horas semanales), según dicten las necesidades de producción. Este sistema ya se contempla en el convenio de Seat, una de las compañías del grupo germano.La empresa ha anunciado que Wolfsburgo, la sede central de Volkswagen, acogerá la construcción de un todo terreno pequeño. Esto añade seguridad al mantenimiento de los puestos de trabajo en la fábrica.Helmut Meine, negociador de IG-Metall, ha afirmado que los sindicatos “han tenido que tragarse sapos". El acuerdo no habría sido posible sin la presión y las huelgas de advertencia que han realizado los empleados en los últimos días, ha señalado. Los convenios entre Volkswagen e IG Metall marcan la escala para el resto de las empresas germanas. Así, el sindicato no podía salir con las manos vacías, aunque ha aceptado casi totalmente las condiciones del fabricante. Éste asentará una parte del sueldo como variable (el porcentaje se concretará en 2005). Además, se aplicará a los nuevos empleados el modelo salarial del estado de Baja Sajonia, que es un 20 por ciento inferior al existente en la automovilística germana.La solución del conflicto ha sido acogida con satisfacción por el ministro de Economía germano, Wolfgang Clement, quien ha señalado que este compromiso demuestra que Alemania puede arreglar los problemas por sí misma. Sin embargo, las bolsas no han reaccionado positivamente: las acciones del fabricante han caído más del 3 por ciento, hasta los 35 euros por participación. Los analistas opinan que este descenso obedece a la decepción de los inversores, que no han visto en el acuerdo la esperada flexibilización en la ventajosa política de contratación de Volkswagen. Según otras fuentes, el grupo ha mantenido la paz social al menor coste posible. Otros expertos han recibido el plan con desagrado, ya que opinan que el compromiso de respetar los puestos de trabajo ata las manos a Wolfgang Bernhardt, el ejecutivo experto en “saneamientos" que muchos ven como próximo dirigente de la marca. Los analistas estiman que la empresa debe incrementar urgentemente su rentabilidad, lo que no conseguirá manteniendo a todos sus empleados, una política incompatible con la reducción de costes. Más importantes han sido las reacciones de los protagonistas del convenio. La automovilística estaba casi obligada a llegar a este pacto, ya que los ajustes en Alemania (donde los costes laborales son unas seis veces mayores que, por ejemplo, en Polonia) son más necesarios que nunca. La semana pasada, el consorcio anunció que su beneficio trimestral había caído -por séptima vez consecutiva- un 65 por ciento, hasta los 76 millones de euros. Las ganancias netas hasta septiembre bajaron un 43,5 por ciento, hasta los 459 millones, debido a los costes de producción, el tipo de cambio y el incremento de los descuentos.Por si fuera poco, Volkswagen recibió ayer malas noticias sobre sus operaciones en China: aunque la marca germana es la más vendida en el país, su filial ha perdido el 11 por ciento de las matriculaciones. Además, su cuota de mercado ha descendido al 26 por ciento, la mitad de la registrada en 2000.Por su parte, IG Metall, el mayor sindicato de Europa, ha perdido medio millón de afiliados durante la última década. Su actuación en las negociaciones sobre los ajustes de empleo más recientes, como los que han tenido lugar en Siemens, han sido censuradas.

El acuerdo coincide con la publicación de los datos del paro registrado durante el mes de octubre en Alemania. El índice de desempleo se ha situado en el 10,1 por ciento, un 0,1 por ciento más que en el mismo mes de 2003. Sin embargo, ha caído un 0,2 por ciento respecto a septiembre, según la Agencia Federal del Trabajo de Alemania.