Vuelve a dispararse el petróleo

La jornada de ayer será recordada como un día de locos durante el cual el petróleo batió todos los récords de precios que se conocían. El mercado europeo acabó el lunes con un estado de conmoción inédito: el barril de crudo Brent, la referencia para Europa, ha superado por primera vez los 46 dólares.

Una vez más, los récords históricos del precio del petróleo han caído pulverizados. Ayer, en medio de una marejada de nervios, el nivel de los precios subió hasta los 46,28 dólares en la bolsa de Londres, el más alto que se recuerda desde que este mercado abrió sus puertas en 1988. Después, se estabilizó en el increíble cierre de 45,9 dólares por barril.

Mientras, en Nueva York, el bidón de referencia para Estados Unidos cotizaba a 49,74 dólares, también el récord absoluto de un corro bursátil que funciona desde 1983.

Para que no falte de nada, la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Opep, comunicó que su precio medio ha subido hasta los 42,31 dólares, lo que supone una escalada del 5,5 por ciento en sólo una semana. Tras alcanzar este nivel, el precio del barril Opep se sitúa a un paso de su tope máximo, los 43 dólares marcado en agosto. Ante esta situación, los analistas se preguntan qué sucede. Las explicaciones vuelven a redundar en las razones tópicas: tensión en Irak, violencia en Oriente Próximo, problemas con los suministros desde Nigeria y la progresiva esclerosis que aqueja a la súper petrolera rusa Yukos. A estos motivos se suma otro que se dio a conocer recientemente: han bajado mucho las reservas de crudo de Estados Unidos.
Es decir, según los analistas, estaríamos ante otra crisis de demanda. Es decir, consideran que hay menos petróleo en circulación del que es preciso para atender a la demanda mundial.

Por su parte, la Opep, aunque promete estudiar un nuevo aumento de su oferta, insisten en su postura: hay suficiente crudo en los circuitos mundiales. Ayer mismo, el presidente de turno de la organización, el indonesio Purnomo Yusgiantoro, explicaba que estas tarifas “no se deben a desequilibrios entre el suministro y la demanda. Los altos precios actuales se deben al huracán Iván y a algunos problemas en otras partes". Yusgiantoro considera que la “Opep puede esperar a reunirse en El Cairo en diciembre. De momento, el suministro es suficiente". Otras fuentes del cártel señalan que su industria hace todo lo que puede para frenar la crisis. Ahí está, como ejemplo, el compromiso de elevar la producción a más de 27 millones de barriles a partir de noviembre. (En realidad, serán casi 30 millones sumando lo que entregue Irak y la sobreproducción típica del grupo petrolero).
Con estas declaraciones, la Opep se lava las manos y apunta de nuevo a la especulación internacional como fuente de la inestabilidad.

En otras ocasiones ya hemos apuntado cómo agentes financieros poco habituales han empezado a operar en el mercado del petróleo. Son fondos de inversión a riesgo y otros operadores que, a la vista de las ganancias rápidas que ofrece el barril, especulan con él. Compran mucho, lo paralizan y, después, cuando el precio sube por la falta de oferta, lo venden con pingües beneficios. La crisis de agosto respondió exactamente a este patrón y, por lo que se intuye, puede estar repitiéndose.

Aquella crisis de agosto la estamos pagando ahora en los surtidores. La carestía del barril en agosto se refleja en los precios de la gasolina de septiembre. Así, según el Ministerio de Industria, las tarifas de la gasolina sin plomo de 95 octanos sehan encarecido 0,8 céntimos de euro, con lo que el precio medio es ya de 91 céntimos de euro por litro.
Por su parte, la de 98 ha escalado hasta los 99,7 céntimos de euro, 0,9 céntimos más que hace un mes.
El gasóleo, muy castigado por estos avatares, cuesta ya una media 80,5 céntimos de euro por litro, otro precio récord. La subida en septiembre es de 1,1 céntimos.

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