Volvo tiene permiso para crecer

Hace una semana se especulaba con la posibilidad de que Ford se deshiciese de Volvo, una de las principales marcas de su cartera. Con una complicada situación financiera, la división sueca dejaba de ser rentable para el gigante norteamericano y parecía que habría lanzamiento de lastre. Sin embargo, Ford acaba de anunciar que autorizará a Volvo a invertir 6.400 millones de euros (más de un billón de pesetas) para que aumente su ritmo de trabajo.

Volvo tiene permiso para crecer
Volvo tiene permiso para crecer

Estas inversiones de la firma sueca están destinadas a incrementar la producción hasta las 500.000 unidades al año, 80.000 más que las actuales. El objetivo es llegar a 600.000 coche montados a medio plazo.

Según explica el Financial Times en su última edición, este ambicioso plan de Volvo se ha diseñado para espantar cualquier duda sobre la posible venta de la firma.

Hans-Olov Olsson, director ejecutivo de Volvo, asegura que no hay discusiones sobre el futuro de la compañía. Insiste en que ésta pervivirá como parte significativa de Premier Automotive Group, la división de marcas europeas de Ford. Recuerda también que Volvo contribuyó con unos 800 millones de euros al beneficio operativo de Ford en 2001.

Sin embargo, de las palabras de Olsson se traslucen ciertas condiciones a esa simbiosis. Parece que desde PAG se ha exigido a Volvo que extienda su gama de productos, sobre todo hacia la parte baja del segmento, donde Volvo no tiene nada.

Para acercarse a esta zona del mercado, Volvo ya tiene el prototipo ACC, que responde a un formato similar al de un A3, por tomar una referencia conocida. Estaría en la línea de la serie 400 por tamaño y situación en el mercado.

De momento, Olsson no ha querido explicar cuál será la estrategia a seguir, pero sí ha comentado que compartirán más componentes y tecnología con otras firmas de PAG, como Jaguar y Aston Martin, y con Ford y Mazda.

Para poner en marcha estas ideas, la firma sueca anuncia que reclutará 1.500 trabajadores más para sus plantas de Torslanda, en Suecia, y Ghent, en Bélgica. En todas ellas se implantará un tercer turno de trabajo.