Volvo se replantea su alianza con Mitsubishi

La industria del motor cobra a veces tintes de política internacional de alta escuela. Ayer mismo se ha sabido que Volvo podría no seguir adelante con la empresa común que comparte con Mitsubishi para fabricar vehículos ligeros. Esta posibilidad, fue desmentida rotundamente por los japoneses hace dos meses.

Volvo se replantea su alianza con Mitsubishi
Volvo se replantea su alianza con Mitsubishi

La culpa de esta "espantada" es de DaimlerChrysler. La compañía germanoestado-unidense es socia de Mitsubishi, con más del 34 por ciento de su accionariado.
En Europa, Volvo y DaimlerChrysler son grandes rivales en la venta de vehículos industriales, precisamente el objeto de la alianza suscrita por la casa sueca con Mitsubishi. Ambas compañías llegaron el año pasado a un acuerdo para crear una empresa conjunta y producir camiones. A través de ella, Volvo contaba con un cinco por ciento de participación en la compañía japonesa.
Con la toma de poder de DaimlerChrysler en Mitsubishi, esa empresa conjunta con Volvo podría verse eclipsada por los intereses de Mercedes, principal "pata" de DaimlerChrysler en vehículos comerciales.
En definitiva, una jugada a tres bandas que puede arrumbar el proceso de consolidación de esa compañía conjunta.
Al menos, así lo ha reconocido Leif Johansson, director ejecutivo de Volvo, en un encuentro con analistas celebrado esta semana. Sus declaraciones vienen a contravenir lo que dijo Mitsubishi hace dos meses, cuando aseguró que la alianza seguía en pie.
Johansson asegura que su empresa buscará otras opciones para sacar adelante los proyectos que había depositado en su asociación con Mitsubishi.
Una salida favorable sería llevar esas ideas a Renault, el otro gran socio de Volvo en vehículos industriales. Ahí iría implícita una conexión con la división de camiones de Nissan, también aliada con Renault.
Como se ve, cualquier movimiento, por mínimo que sea, se convierte en una cuestión de relaciones internacionales para la industria del automóvil. Por si fuera poco, Volvo es propiedad de Ford, con lo que casi no quedan multinacionales ajenas a este problema.