Volkswagen estudia reorganizar su negocio

El gigante alemán quiere simplificar sus operaciones. Para conseguir este fin, la compañía estudia agrupar sus nueve marcas en tres divisiones distintas. Los analistas aseguran que, con esta operación, el fabricante germano también quiere relanzar las ventas de Audi, una de sus marcas de lujo.

Unas simples declaraciones del presidente del grupo han hecho remover todas las bases de esta multinacional, que, en la actualidad, agrupa a nueve marcas distintas. Hace unas semanas, Ferdinand Piëch mostraba su apoyo a una simplificación de la compañía y lamentaba el "estancamiento" de las ventas de Audi. Ahora, la empresa estudia subdividirse en tres secciones distintas: pequeños modelos, gama alta y vehículos industriales.
La primera de estas secciones agruparía a las marcas de mayores ventas del grupo, es decir, Volkswagen, Skoda y Seat. La gama alta integraría a los fabricantes de modelos de lujo de la compañía: Audi, Bugatti, Bentley, Rolls-Royce y Lamborghini. Por último, la filial de vehículos industriales se dedicaría a la gestión de Scania, compañía participada por VW.
Con esta división, el grupo confía en sanear las ventas de Audi. El mismo Piëch ha mostrado su descontento por la actitud "demasiado conservadora" e "inmovilista" de la marca de los cuatro aros. Desde la casa de Ingolstadt se alega que, en el último mes, se ha ganado cuota de mercado en Alemania (según sus cuentas, se ha pasado de un 6,8 por ciento a un 7,4) y se han introducido más de 30 reformas para fomentar la demanda.
Por ahora, los responsables del grupo sólo han anunciado que "estudian reorganizar" la multinacional, pero los rumores no se han hecho esperar. Ayer, la bolsa reaccionaba al baile de declaraciones y las acciones de Volkswagen caían un 1,91 por ciento, hasta situarse en 53,8 euros (8.951 pesetas).

Fracasa el "5.000 x 5.000"
No todos los proyectos de Volkswagen terminan cuajando. Hace semanas, el grupo presentó un nuevo plan laboral denominado "5.000 x 5.000". Con este proyecto, se pretendía crear 5.000 nuevos puestos de trabajo, con un salario bruto de 5.000 marcos (cerca de 420.000 pesetas) para la producción de 1.000 vehículos diarios.
El sindicato IG Metall, el más fuerte de la industria alemana, ha rechazado este plan, ya que las horas extra no se pagaban aparte. Además, el proyecto precisaba que los trabajadores debían emplear más de 35 horas semanales para alcanzar la producción fijada, llegando incluso a las 42,5 horas. IG Metall también considera que 5.000 marcos brutos es un salario muy bajo según la media del sector.

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