Varapalo financiero a GM y Ford

La agencia de calificación de riesgos Standar & Poor’s propinó ayer una sonora bofetada financiera a General Motors y a Ford al rebajar la valoración de la deuda de ambas compañías.

GM anuncia pérdidas millonarias
GM anuncia pérdidas millonarias

El anuncio de la agencia no ha pillado por sorpresa a General Motors, pero ha sido más inesperado en el caso de la automovilística del óvalo azul. En cuanto al primer fabricante mundial de automóviles, la decisión ha venido motivada por la falta de confianza en la capacidad de sus directivos para recuperar la competitividad perdida frente a las marcas asiáticas en Estados Unidos. Esto ha llevado a GM a registrar en el primer trimestre las mayores pérdidas de la última década.General Motors perdió 1.100 millones de dólares en el primer trimestre de 2005, frente a un beneficio de 1.200 millones de dólares en el ejercicio anterior. Sin embargo, el punto más débil de la compañía son los elevados gastos sanitarios y de pensiones a los que debe hacer frente a causa de su gigantesca estructura laboral.La decisión de Standar & Poor’s perjudica de manera importante a GM, pues encarecerá sus fuentes de financiación y provocará un deterioro mayor de sus perfiles financieros. “GM está decepcionada con la medida de Standar & Poor’s. Es evidente que la compañía tiene grandes desafíos en Estados Unidos, pero el grupo se está moviendo con rapidez para resolverlos", ha señalado el portavoz de la compañía, Jerry Dubrowski.Los analistas señalan que la decisión de rebajar la valoración de la deuda al nivel de bonos basura es un nuevo varapalo para General Motors y apuestan por una transformación total de la compañía, una renovación con un tamaño más pequeño. Algunos sostienen, incluso, que, de no tomarse medidas rápidas y efectivas, la suspensión de pagos puede ser una realidad.El dictamen de la agencia de calificación no ha sido tampoco bien recibido por Ford; Standar & Poor’s ha justificado su decisión alegando que la división de vehículos todo terreno, uno de los más beneficiosos de su negocio, no será en el futuro rentable a causa de la dura competencia de los fabricantes asiáticos, sobre todo de los japoneses. Ford, al contrario que GM, no registró pérdidas en el primer trimestre, aunque sí vio como sus ventas se reducían en el mes de abril. La marca, aunque molesta con la rebaja en la calificación de Standar & Poor’s, no parece demasiado preocupada, pues los planes de recuperación ya están en marcha, “empezando- según ha señalado el presidente de la firma, Rick Wagoner- por la agresiva introducción de productos durante este año, iniciativas de márketing enfocadas al valor y más reducciones en nuestra estructura de costes, donde la necesidad más urgente es la de ahorrar en costes sanitarios".Y, ante este panorama sombrío para la industria automovilística norteamericana, ¿qué hace la Administración Bush? Pues, aunque parece increíble, nada. George W. Bush y su equipo prefieren que sea la ley del mercado la que determine cómo y en qué condiciones debe una empresa operar, por lo que tanto GM como Ford o como DaimlerChrysler tendrán que asumir la competencia asiática sin ayudas estatales.
De todas maneras, los expertos señalan que el Gobierno norteamericano no es consciente de lo que puede suponer para su economía la crisis en la industria automovilística. Como ejemplo, un dato que se maneja en el sector: por cada puesto de trabajo que se pierde en una fábrica, se destruyen otros diez en el mercado laboral. Cuando se habla del posible despido de 30.000 personas, las cifras se convierten en escandalosas. Varios representantes de General Motors y Ford presentes en el Salón de Barcelona aprovecharon para tranquilizar a los trabajadores españoles. El vicepresidente y consejero delegado de General Motors Europa, Carl-Peter Forster, ha anunciado en la Ciudad Condal que “no se prevén cambios" en la factoría zaragozana de Figueruelas tras los ajustes de personal que ha vivido recientemente la planta. Por el contrario, ha afirmado que GM Europa “está en el buen camino" y se van a invertir 400 millones de euros en este emplazamiento para afrontar la producción de la nueva generación del Corsa.El presidente de Ford en España, José Manuel Machado, también ve en la compañía un período de estabilidad futuro, sobre todo ahora que la firma del convenio colectivo está más cerca.