Una puerta hacia el futuro

No es F-1, ni tampoco el Mundial de Rallyes. La carrera Michelín Challenge Bibendum ha mostrado este año en Shanghai los últimos avances de la industria en coches ecológicos. Se han medido consumos, emisiones, ruidos y hasta aceleraciones. De la exhibición, dos conclusiones: sobresaliente para la electricidad y el hidrógeno y notable para los biocarburantes. Por cierto, el ganador ha sido el Toyota Prius, pero eso, aquí, es lo de menos.

Una puerta hacia el futuro
Una puerta hacia el futuro

El futuro ya no es lo que era hace unos pocos años. Si algo ha demostrado la actual edición de la Challenge Bibendum, es que podemos confiar en el progreso de la industria. No todo está perdido, a pesar de que los grupos ecologistas siguen alarmando sobre el incremento del parque automovilístico y el reducido (la verdad es que hasta ahora sí) descenso de emisiones de CO2: un 11 por ciento en los últimos nueve años. Sin embargo, los avances empiezan ya a ser significativos.Según lo que hemos podido ver en China, los principales fabricantes de automóviles han logrado en los últimos meses optimizar sus motores clásicos, a la vez que han avanzado en nuevas vías alternativas. El mercado, en opinión de los expertos, asiste a una mejora generalizada de todas las tecnológicas en eficacia energética. La Challenge Bibendum 2004 ha puesto de manifiesto que la hora de la electricidad ha llegado, aunque los motores térmicos todavía tienen mucho que decir, sobre todo con la utilización de biocarburantes.Las pruebas realizadas confirman que la mayoría de los automóviles participantes han consumido de media menos de cinco litros a los 100 kilómetros (o cantidades equivalentes). Los coches eléctricos alimentados por batería han vuelto a sorprender y a mostrar su continuo progreso en este apartado; gracias a nuevas pilas de litio-ion, las mismas que usan los ordenadores portátiles o los teléfonos móviles, incluso han circulado con una autonomía superior a los 300 km. Este tipo de vehículos, nada contaminantes y con una aceptable tarjeta de prestaciones, son ya una realidad, tal y como han demostrado en China los más de 10 modelos creados por Beijin BIT Clean y Shangai EV, los principales fabricantes asiáticos. Sin embargo, la gran novedad en este campo ha llegado de la mano de Volvo. La marca sueca presentado en público su prototipo eléctrico 3CC, un vehículo pequeño que, según la propia compañía, “es una máquina ultramoderna y potente que deja claro que un coche que ahorra energía y es versátil y seguro también puede tener una apariencia muy atractiva". El 3CC mide 3,90 metros de longitud y es un original deportivo con un habitáculo de 2 1 plazas. Gracias a su poco peso, acelera de 0 a 100 km/h en unos 10 segundos y alcanza los 140 km/h de velocidad punta. Su alimentación proviene de una batería idéntica a las que utilizan los teléfonos móviles.La Challenge Bibendum ha aportado más conclusiones significativas. Por ejemplo, que la fuente de energía alternativa probablemente más prometedora es el hidrógeno. Ha quedado claro. En Shangai se han presentado nada menos que una docena de vehículos alimentados por pila de combustible, una tecnología empleada ya por casi todos los fabricantes del planeta. Allí han acudido modelos movidos por hidrógeno desarrollados por Audi (como el A2), por Mercedes (como el Clase A Fcell), por Ford (con su Focus), por Volkswagen (con el Touran) o por Peugeot, con su nuevo concept car Quark. Este último es, en realidad, una especie de motocicleta con cuatro ruedas y cuatro propulsores eléctricos, que adquieren energía a través de una pila de combustible situada bajo el asiento. Es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 110 km/h. No es casualidad que la industria haya puesto sus ojos en el hidrógeno. La principal ventaja de esta fuente de energía es que sólo emite agua a la atmósfera, bien en forma sólida o en vapor (dependiendo de las condiciones meteorológicas). Es, además, el más ligero de los elementos químicos y el más abundante, pues constituye aproximadamente el 90 por ciento de todo el universo. En automoción, se suele utilizar a través de una célula de combustible, que mezcla esta sustancia con el oxígeno de la atmósfera para producir corriente eléctrica. Su gran desventaja es el almacenamiento y repostaje, mucho más complicado que la gasolina o el gasóleo. En España, por ejemplo, únicamente existen dos instalaciones para tal efecto, en Madrid y Barcelona.Los vehículos de combustión todavía no están muertos, aunque hay quien los quiere enterrar. En los últimos años, este tipo de automóviles ha mejorado, y mucho. Biocarburantes, como el aceite vegetal reciclado, han permitido reducir los consumos y las emisiones de CO2, igual que los tradicionales propulsores Diesel, que aplican desde hace tiempo innovadores filtros de partículas. Entre los primeros, han destacado este año el VW Lupo 3L TDI o el Audi A2, mientras que, entre los Diesel, lo ha hecho el Citroën Xsara Picasso 1.6 HDI.Otros fabricantes, en cambio, han optado por la combinación de fuentes de energía convencionales, con un excelente resultado. De hecho, los catedráticos de Física Cayetano López y Félix Yndurain han asegurado esta misma semana en Santander que en la mezcla está el futuro de la movilidad, lo que “hará que deje de existir el predominio de una única fuente, como ha ocurrido en el pasado y sucede ahora con el petróleo o el carbón". Los mejores ejemplos han estado representados por el Peugeot 307 Sedán 1.6, con mezcla de gasolina y un 20 por ciento de etanol, y el Volvo S80, un coche que combina gasolina y metano (un biogas que reduce los gases de efecto invernadero hasta casi un 100 por ciento).Por el contrario, los vehículos híbridos, tan presentes en ediciones anteriores, no han tenido en esta ocasión mucha repercusión en número, aunque sí en la sala de trofeos. Tecnológicamente parece que todo en ellos está ya descubierto, por lo que las marcas apuestan ahora por el avance en otros terrenos. Un Ford Focus Wagon, un Golf IV o un nuevo Ford Escape Hybrid han sido de los pocos modelos expuestos que se movían con motores tradicionales combinados con propulsores eléctricosPrecisamente un híbrido, el Toyota Prius, ha resultado ganador de la carrera celebrada este año. El modelo de la marca japonesa ha vuelto a mostrar su liderazgo en coches ecológicos, batiendo en esta ocasión, y en diferentes apartados ( ya que no sólo se valora la velocidad), a rivales como el biodiésel Audi A8 o el Mercedes Clase A Fcell de pila de combustible. En un más que meritorio cuarto puesto ha concluido el Hy-Light, el ejemplo presentado por la propia Michelín de lo que podría ser un vehículo limpio dentro de 15 ó 20 años. Este prototipo eléctrico utiliza como suministro una pila de combustible alimentada con hidrógeno (almacenado en el chásis) y oxígeno (hacinado en bombonas), obtenidos ambos por electrólisis del agua. En su interior puede albergar hasta cuatro pasajeros y su velocidad punta es superior a los 130 km/h. Su autonomía, de unos 400 km. El recorrido por la Challenge Bibendum concluye con otras dos fuentes de energía, en esta ocasión minoritarias. Atrás quedan los mejores años del gas natural, un combustible que, en la edición 2004, únicamente ha estado representado por el Citroën Elysee. En España, a pesar de que la UE pretende obligar a que un 10 por ciento del parque de automóviles sea propulsado con gas natural, esta alternativa ecológica tampoco avanza y hoy en día sólo funcionan con gas 729 autobuses y camiones. En Argentina, en cambio, se contabilizan hasta 1,1 millones de vehículos de estas características, mientras que en Italia hay más de 400.000.Tampoco la energía solar pasa por su mejor momento. En Shangai, tan sólo hemos podido contemplar uno de estos modelos, denominado Aurora, cuya velocidad media en carrera supera incluso los 90 km/h. El problema de este tipo de vehículos radica en su diseño, pues, hoy por hoy, son inconcebibles para el mercado por su pequeño tamaño, su estructura ultra aerodinámica y sus enormes paneles solares.

Los mejores vídeos