Una puerta hacia el futuro

No es F-1, ni tampoco el Mundial de Rallyes. La carrera Michelín Challenge Bibendum ha mostrado este año en Shanghai los últimos avances de la industria en coches ecológicos. Se han medido consumos, emisiones, ruidos y hasta aceleraciones. De la exhibición, dos conclusiones: sobresaliente para la electricidad y el hidrógeno y notable para los biocarburantes. Por cierto, el ganador ha sido el Toyota Prius, pero eso, aquí, es lo de menos.

Una puerta hacia el futuro
Una puerta hacia el futuro

Encontrar hoy en día una competición en la que el nombre del ganador sea lo que menos importa resulta ciertamente complicado. En plena vorágine competitiva, donde prima el triunfo como antecedente del éxito comercial, emerge la Michelín Challenge Bibendum, una prueba automovilística distinta, con unos objetivos muy diferentes. No deja de ser un campeonato, pero nuestro planeta, edición tras edición, es el único que realmente resulta victorioso.Esta particular carrera se ha convertido ya en un auténtico “salón del coche ecológico". En él, se dan cita una vez al año los principales fabricantes automovilísticos del mundo, junto a ingenieros y universitarios. Todos acuden con un objetivo común: presentar un vehículo capaz de aunar diseño, prestaciones, autonomía y un motor muy poco contaminante. Se miden aceleraciones, rendimiento, frenada, emisiones o nivel sonoro. Y, aunque sólo uno resulta vencedor, también gana la industria, pues de este foro surgen nuevas ideas y futuras tendencias.Este año, la Challenge Bibendum, celebrada entre los días 12 y 14 de octubre, ha cobrado todavía más importancia. Con el precio de la gasolina por las nubes y la cotización del barril de petróleo a más de 50 dólares, la búsqueda de nuevas fuentes de energía ya no es sólo interesante, sino que empieza a ser vital. Hidrógeno, gas liquado, electricidad, gas natural… muestran sus armas a un sector que ya les acoge con esperanza y también con necesidad, ya que el Protocolo de Kioto y las nuevas normas de emisiones ahogan a los motores de combustión tradicional. “Pretendemos que sea un acontecimiento único, una competición de nuevas tecnologías, un laboratorio que nos permita ver lo que se está haciendo en el mundo", asegura Eduard Michelin, presidente del fabricante francés de neumáticos que lleva su apellido. Para la organización, este certamen no es más que “un ejercicio de responsabilidad" que les obliga “a mejorar el porvenir de las próximas generaciones y a conseguir una movilidad medioambientalmente sostenible". Y falta hace, porque las últimas previsiones alertan del imparable aumento del parque automovilístico: de los 800 millones de vehículos actuales se pasará, en 2020, a más de 1.000 millones, una cifra que podría incluso duplicarse a mediados de siglo.La Challenge Bibendum se ha convertido también en una buena ocasión para contrastar la mejoría que, en el campo de las prestaciones, han experimentado los coches más limpios. Se acabaron los prejuicios contra este tipo de vehículos. Modelos eléctricos allí presentes, como el prototipo Volvo 3CC o el Peugeot Quark, o automóviles de hidrógeno, como el Mercedes Clase A FCell o el Nissan X-Trail FCV, han contrastado su capacidad. Incluso la última apuesta de deportivo ecológico de BMW, el HR2, ha batido recientemente una nueva marca de velocidad, al superar los 300 km/h. La Challenge Bibendum es también una importante cantera de vehículos sostenibles. El híbrido Toyota Prius, ganador de la última edición, lleva algunos años en el mercado, mientras que el HydroGen de Opel, vencedor en 2001, ve ahora como su tercera generación anuncia su lanzamiento para 2010. Hasta los autobuses de hidrógeno, tan sorprendentes hace unos años, circulan ya por las principales ciudades europeas, como Madrid o Barcelona. Y es que seis ediciones dan para mucho…Fue en 1998, coincidiendo con la celebración del centenario de Bibendum (la mascota de los neumáticos), cuando Michelín decidió idear una carrera de vehículos poco contaminantes. Su objetivo era demostrar que otra movilidad es posible. Además, el fabricante francés aprovechaba para mostrar sus últimos adelantos tecnológicos encaminados a la mejora del medio ambiente.La primera edición se desarrolló entre las ciudades francesas de Clermont-Ferrand y París y concluyó con un rotundo éxito: contó con la implicación de los principales fabricantes automovilísticos que, para la ocasión, aportaron sus mejores creaciones. A partir de entonces, todo fue coser y cantar. La organización decidió que, cada año, variase de escenario y se celebrase alternativamente en Estados Unidos y Europa, hasta su consolidación definitiva en 2002.En ese año, la Challenge Bibendum logró reunir a más de 70 participantes que convirtieron la cita en un gran espectáculo mediático. Los motores híbridos y de gas natural coparon la escena junto a los nuevos neumáticos Michelín de muy baja resistencia al rodamiento.Este año, en su sexta edición, Michelin ha querido dar un nuevo golpe de efecto trasladando la celebración a China, el país que cuenta con el parque automovilístico de mayor crecimiento en el mundo. Pretendían concienciar a sus casi 35 millones de conductores de que el progreso de la industria pasa, necesariamente, por el desarrollo de automóviles más ecológicos. Con este fin, han entrado a competición 74 vehículos, de los que más del 50 por ciento son eléctricos, bien de batería o bien de pila de combustible.

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